LAS RELACIONES ENTRE UNA EMPLEADA DE HOGAR Y LA FAMILIA RESIDENTE EN "LA NANA", DEL CHILENO SEBASTIÁN SILVA - Logró el máximo premio en categoría dramática de Sundance - Entrevista
Es un proceso interior complejo y hasta decadente. En el fondo de todo se encuentra la necesidad de establecer vínculos afectivos de una persona sin familia ni amigos cercanos, venida de lejos a la gran ciudad con la esperanza de hallar una ubicación en la vida y un desarrollo próspero. Es "la nana", una mujer de pocos recursos que se consume por dentro cada vez que se encuentra comiendo sola en la cocina.
El realizador chileno Sebastián Silva mostró su inesperada sorpresa por este importante premio. Poca gente supo hasta el final que pasó los tres últimos días con gripe, influenciado por el abundante frío que se dejaba notar en esa ciudad norteamericana del estado de Utah. El Festival de Sundance pasó y en Rotterdam, a minutos de la llegada del taxi que le conduciría hasta el aeropuerto para su regreso a Santiago, tuvo la gentileza de atender a Cinestel.
- ¿Qué paralelismos tiene esta película con tu vida personal? ¿Es ésta la historia de la nana que te cuidaba cuando eras niño o hay diferencias?
"La verdad es que no es una historia basada en hechos reales sino que está más bien inspirada en experiencias por las que he pasado, es decir, que no todo lo que se ve ahí es real porque, por supuesto, hay mucha ficción ya que para poder hacer una película que funcione habría que buscar lo mejor para narrarla y no necesariamente eso consistía en los hechos reales cien por ciento.
Los paralelismos con la vida real son bastantes. Primero que nada tengo que decir que fue filmada en la casa de mi familia. El hogar donde sucede el 85 por ciento de la película es el lugar donde yo crecí desde los diez años hasta los veinte y entonces, como te puedes imaginar, todas las locaciones como la pieza (en otros países, habitación) de la nana, la del comedor y la de la escalera, la pieza de los padres y la de los niños, todo estaba exactamente igual a como era cuando yo estaba en esa casa. Entonces eso lo hizo muy orgánico en el momento de filmarse y en el momento de escribirlo era muy fácil porque son puras memorias y cualquier escena como, por ejemplo, que estaban en el comedor, terminaban y tenían que moverse a la cocina; todo eso estaba tan fresco en mi cabeza y era tan orgánico que al momento de filmarlo era más parecido todavía.
Luego, sí que hay algunas diferencias y semejanzas con mi vida. En mi familia somos muchas más personas; hay menos hermanos en "La Nana". Los parecidos físicos entre mis verdaderas nanas y las que están en la película son bastante evidentes además de las expresiones físicas y de movimiento que se asemejan mucho. A mi casa fue una vez una nana peruana y ese personaje también está relatado en esta historia. No tiene el mismo nombre y tampoco es la misma historia que ella vivió en mi casa, pero pensé que era importante mostrar un poco el fenómeno de la nana peruana, que cada vez crece más en Chile y sospecho que en Argentina también".
- La nana viene a ser como una sustituta de la madre o, si acaso, como una más de la familia, ¿no es así?
"Claro, un poco lo que tratamos en la película es un fenómeno muy común en latinoamérica que se llama 'la nana puertas adentro', o lo que en Argentina se llama 'la empleada cama adentro'.
Ese fenómeno consiste en estas mujeres con escasos recursos, que muchas viajan a la ciudad desde diferentes ciudades más rurales y consiguen un trabajo de empleada en una casa de clase media-alta o clase alta y un poco pillan un refugio ahí, porque llegan desamparadas, no saben usar el metro ni vivir la urbanidad de forma más fluida. Entonces, para ellas también es como una guarida empezar a vivir con una familia para la cual trabajan y, por supuesto, como somos todos seres humanos, cuesta muy poco encariñarse y sentirse parte de un grupo familiar, pese a que no sean de sangre".
- Pero la película muestra también todo tipo de rivalidades personales dentro de ese contexto.
Ese es el fenómeno que yo retrato y esa es la historia de Raquel, mi protagonista, que llega muy joven a esta casa e inevitablemente se siente parte de la familia pero, por supuesto, constantemente se le está refregando en su cara el hecho de que ella no es parte del núcleo familiar, quiera o no quiera, porque no es hija de los padres ni tampoco prima, ni hermana, ni tía, sino que fue una mujer que fue contratada para trabajar para la familia. Y eso no tiene nada de malo, no hay ningún culpable, porque no es que la familia sean o no negreros, ni tampoco esclavistas, sino que es esa la realidad que se vive en América Latina de esta herencia del colonialismo donde la falta de empleo y de recursos hacen que sea un trabajo mucho más común y corriente que en otras partes del mundo; concretamente el de ir a trabajar a tiempo completo en una casa.
La película muestra, no sólo ese fenómeno, sino también los riesgos emocionales que ese trabajo puede llevar a acarrear para alguna de esas empleadas porque tampoco yo me atrevo a generalizar diciendo que cualquier empleada de puertas adentro va a sufrir la miseria o las penurias que sufre Raquel, pero sí que me he dado cuenta que tampoco es algo tan raro.
A pesar de ello, cuando mostré "La Nana" en Sundance, se me acercaron empleadas norteamericanas de este tipo de trabajo, mujeres gringas que me dijeron que era un fenómeno muy similar al que ellas estaban viviendo. También se me acercaron gente de las Filipinas, por contarte de otro país, para decirme lo mismo y que les parecía increíble lo bien que tratábamos los sudamericanos a las empleadas, porque en su país el trato es mucho más cruel. Por eso es algo muchísimo más universal de lo que yo imaginaba.
- Cambiando de tema. Se dice que cada vez hay menos gente en tu país que va a ver filmes producidos en la nación; ¿crees que siguen habiendo problemas de promoción del cine hecho por realizadores chilenos en Chile?
"Eso parece como que está decayendo en mi país y me atrevería a decir que es un fenómeno más global también con todo el tema de la piratería o también los 'home theaters' con los que cada vez es más fácil ver películas en la casa y todo el mundo se va volviendo más individualista y más cómodo. Por eso, ir a un lugar público y pagar una entrada que cada vez son más caras, al parecer es una decadencia del sistema que conlleva el espectáculo-cine, pero sí que en Chile cada vez está más difícil, aunque para mi película las cosas se han dado con mucha generosidad porque ganó en Sundance y eso fue una gran noticia en todo el país teniendo en cuenta que es la primera vez que un chileno participa en ese festival y, por supuesto, es la primera película que gana en Sundance y eso creó un revuelo muy grande, así que han hecho muchas notas en la prensa en las que dicen que es el estreno más esperado del año. Y cuando eso sucede, el panorama cambia.
Yo espero que las salas en Chile estén muchísimo más llenas que si esta película no hubiera tenido esta 'histeria mediática'. Ahora me siento mucho más tranquilo con el estreno de esta película".
Después de Sundance, la película sigue su periplo por otros festivales. Ha pasado ya por Rotterdam y probablemente lo hará pronto por el de Cartagena de Indias (Colombia), por el Internacional de Miami, por el de Guadalajara (México), por el Bafici de Buenos Aires (Argentina), por los Reencuentros de Toulouse (Francia), Moscú, Edimburgo,... Esperaremos a las confirmaciones. En fin, que el importante premio obtenido augura que muchos fieles espectadores de certámenes de cine en todas partes del planeta van a poder visionar este film sencillo en sus planteamientos de base pero muy ligado emotivamente a las experiencias de su director.