SABRINA FARJI ENTREMEZCLA POR PRIMERA VEZ EN EL CINE ARGENTINO LA TRAGEDIA Y EL HUMOR EN EL PROBLEMA DE LOS HIJOS DE LOS DESAPARECIDOSEntrevista
Muchos interrogantes y curiosidad despierta la nueva película de Sabrina Farji, "Eva & Lola", previamente conocida como "Kabaret Deluxe" y "Años luz". Y no es para menos, esta cinta que acaba de finalizar su rodaje e iniciar su posproducción, es la primera que por primera vez toca el tema de los desaparecidos durante la dictadura militar argentina con una cuota de humor.
Con guión desarrollado por Farji junto a Victoria Grigera Dupuy, esta última autora de la idea original que se inspira en su historia personal, "Eva & Lola" pone en primer plano el tema de los hijos de desaparecidos y la apropiación ilícita de niños durante ese período oscuro de la Historia argentina. La acción se desarrolla entre Navidad y año nuevo, cuando Eva -hija de padre desaparecido- se entera que Lola –su amiga y compañera del grupo de circo- es hija apropiada; a partir de allí, ambas (con)vivirán con esta nueva realidad que llega a enfrentarlas.
Dentro de su trama que aborda con "humor el horror" se añaden segmentos musicales, haciendo aún más original la propuesta. Sin embargo, no se trata de un musical, sino de números que se integran por ser sus protagonistas dos chicas que montan shows nocturnos de corte dark, que complementan a sus clases de circo. De esta conjugación surge el concepto de cabaret punk circense que tiñe al filme, que reconoce influencias del grupo The Dresden Dolls y "Las alas del deseo".
Farji dialogó con Cinestel sobre lo que será esta comedia dramática con momentos musicales que tiene como protagonistas a Celeste Cid y Mariela Vitale, más conocida como Emme. La primera, estrella de televisión consagrada; la segunda, cantante devenida actriz. Ambas, dos de las actrices jóvenes más interesantes que ha dado el cine argentino reciente, que tras sus correspondientes debuts en "Motivos para no enamorarse" y "El niño pez", en esta nueva película demostrarán ser dos de las más completas al sumar a la actuación, el canto y el baile. "Eva & Lola" estará lista en septiembre u octubre para comenzar su recorrido por festivales. Paralelamente, Farji ya avanza con su nuevo proyecto, "El otro hombre", película que será protagonizado por Alejandro Awada y Pastora Vega, a la que define como "más erótica".
- La historia es original de Victoria Grigera Dupuy, y junto a ella desarrollaste el guión. Si bien ella es hija de un desaparecido y puede hablar desde un lugar de conocimiento, resulta bastante osado abordar el tema de los desaparecidos con humor. ¿Lo pensaste más de una vez a la hora de comenzar a desarrollar el proyecto?
Es difícil imaginarlo para una película. El cine argentino no tiene una tradición de mirar las cosas desde otro lugar, sino que el drama se cuenta como drama, y lo que es cómico se cuenta como cómico. Pero en la vida uno se ríe de los momentos dolorosos que ha pasado. Al menos yo tengo esa mirada; trato de mirar las cosas desde otra perspectiva. Y ese humor es el que tiene esa generación que ahora tiene 30 años, y que son los hijos restituidos. No es que tiene sketches, y la gente se cae como Buster Keaton. Victoria que es la co-guionista tiene mucho humor y ella es actriz de stand-up. Y el stand-up tiene esa cosa de reírse de la miseria de uno, de todos los agujeros y las debilidades. Y esa es la mirada de la que está teñido todo el guión.
Cuando Victoria me cuenta que quería contar esta historia me pareció raro. Y si bien está basado en un hecho real, era difícil. Yo igual en el año 92 hice el primer video sobre restitución, que fue sobre el primer caso de restitución de una niña de siete años. Podría decir que esa es como la raíz de la película porque el tratamiento no era el tradicional, no era un video documental era un video arte. Desde ese momento siempre quise contar esta historia porque me parecía interesantísima y humana. Porque lo que tenía ese video era que contaba cómo esa nena nunca había festejado la verdadera fecha de su cumpleaños, que tuvo que dejar a sus amigos y tener amigos nuevos…hablaba de lo cotidiano, no del plot político. A mí me gusta el saber cómo resolvés cuando te llega esta noticia, cómo vivís con eso, cómo se traduce en el cotidiano. Eso es lo que tenía ese video y es lo que tiene esta película. Porque las protagonistas se enamoran, tienen agujeros.
- Más allá del drama particular que les toca vivir, tienen problemáticas universales…
Sí. El personaje que hace Celeste le cuesta mucho conectar con el chico que quiere porque no tiene una imagen paterna fuerte, sino que tiene una imagen totalmente idealizada de su padre, que es como el imaginario –yo creo- de varios de los hijos de desaparecidos, como que el papá era el "Che" Guevara. Y el "Che" Guevara es súper sexy, no hay hombre que le pueda ganar. Esa es un poco la problemática que también tiene este personaje porque siendo hija de papá desaparecido, mantiene conversaciones imaginarias con su papá, como que no puede cortar, lo tiene muy presente. Y a partir de la historia de querer ayudar a su amiga a que recupere su identidad, ella hace como este viaje para terminar de soltar a su papá, y a partir de ahí enamorarse.
De eso trata la película. De cómo se vuelve una persona sin tantos agujeros, cómo puede completar más su corazón y su vida. Así que la película tiene mucha cosa humana. El tema de la identidad, de preguntarte quién sos, no sólo pasa por si tenés un papá desaparecido. Son temas más universales y ese es el punto de vista de la película. El preguntarse ¿quién me va a querer así como soy tan incompleto? Todos somos seres incompletos e inseguros.
- Uno de los personajes es una hija de desaparecido y el otro es hija apropiada, lo cual plantea dos visiones diferentes sobre el mismo tema, ¿cómo se manifiesta esto en la película?
Los personajes se enfrentan. Al personaje de Celeste le cuesta entender cómo el personaje de Emme sigue yendo al hospital a ver a quien es su apropiador. Y le cuesta entender. Se rebela contra eso. Sin embargo, eso es absolutamente natural porque los procesos son largos y porque nada es tan blanco y tan negro. Me acuerdo que hablé con una nieta restituida y le pregunté cómo hacía para seguir yendo a ver a su apropiador. Y ella me dice: ‘Si tu hijo matara a tu padre, ¿no lo irías a ver más a la cárcel? Iría, no sé cómo, pero iría. Y es eso, me dijo’. No hay muchas vueltas: vas. Hay un nexo. No es una división tan clara de estos son los malos y estos los buenos. Eso se podía hacer cuando ellos eran niños y no podían crecer divididos, como estos casos de niños de siete años donde sí más brutalmente se los sacaba de una familia y empezaban de cero en otra. No es lo mismo restituir a un niño de siete años que a un adulto. ¿Qué es lo que pasa ahora? Si más o menos te trataron bien, tenés buenos recuerdos de tu infancia sean verdaderos o no, pero que son los que viviste, es difícil borrar todo. Y es difícil soltar. Y eso le pasa al personaje de Emme, no puede soltar, y el personaje de Celeste le dice: ‘esos son los malos, no los tenés que querer’.
- Las protagonistas son Celeste Cid y Emme, dos nombres bastante nuevos dentro del mundo del cine. ¿Por qué las elegiste?
Celeste es una actriz que yo ya la había registrado. Me llamó mucho la atención el libro de fotos que había hecho. Pensé: ‘Esta chica tiene algo más allá de lo que muestra en la tele’. Celeste además tiene oído musical, toca el piano. Tuve una entrevista con ella, después tenía que hacer una película pero yo ya la quería. Se dio que la vi en lo que hizo en "Motivos para no enamorarse" y me sorprendió mucho su trabajo. La cámara la ama. No es lo mismo verla en televisión que en cine. Ahí pensé que podía ser ella porque tiene todos los requisitos: es una actriz muy querida por el público, que genera curiosidad, cariño, amor, odio. No es una actriz que pase desapercibida.
Yo necesitaba que por la temática de la película tuviera luz, no sólo la luz que tiene Celeste, sino que llamara la atención. Necesitaba una actriz con todo lo que ella tiene porque es una película pero es también la oportunidad de hablar de una temática que me parece importante instalar en la sociedad desde otro lugar. Eso no lo podría haber logrado con simplemente una muy buena actriz más anónima. No es que la película sea de propaganda, pero para mí es importante que la vean los jóvenes. No me interesa charlar con los que ya piensan igual que yo. La idea es llegar a otra gente desde otro lugar.
Celeste es una persona deliciosa, que me sorprendió mucho. Había mucho de lo que imaginaba de ella, y fue muy fuerte lo que nos pasó trabajando juntas. Ella estuvo muy confiada, muy abierta, muy divertida y haciendo monerías, haciendo cosas que uno generalmente no la ve haciendo porque Celeste es más distante y reservada. Sin embargo, tuvo una apertura total, mostró un costado nuevo que generalmente reserva para su intimidad, y yo se lo agradezco enormemente. Tuvo un compromiso que no sé cómo destacarlo. Fue a todas las reuniones con hijos restituidos, hablaba con ellos…Abrió su corazón y su alma de una manera tan generosa....
Después, Emme iba a ser la protagonista de "Cuando ella saltó" hace mucho tiempo atrás. Emme canta y baila. Yo sabía que era amiga de Celeste. Me cerraba por todos lados, y tiene una energía muy particular; es muy profesional. Vi su actuación en "El niño pez" y me impactó mucho. Celeste y Emme tienen una química muy especial trabajando juntas. Tienen dos energías muy distintas que es exactamente lo que buscaba para la película. También tienen un sex appeal que me parecía importante que hubiera en la película. La película tiene que ser sexy. Por eso también le cambié el título a "Kabaret Deluxe", que tiene que ver con el lujo pero también la luz.
- Justamente te iba a preguntar a que se debía eso, ya que tiempo atrás se presentó como "Años luz"…
La palabra cabaret tiene una connotación musical que de otra manera para mí era muy difícil explicarlo. Cabaret te tira para otro lado y es menos melancólica. Me gusta más. A muchos les gustaba la melancolía de "Años luz" pero también hubo problemas con la autora de una novela que se llama "A 20 años, luz". Y la verdad que justo hablando de la identidad, estar litigando por el nombre es una de esas paradojas de la vida donde uno tiene que mostrar cierta grandeza. Preferí dejar "Años luz" y buscar uno nuevo. Me parece que salí ganando.
- La película tiene momentos musicales, ¿de qué forman se añaden a la trama?
No es como en las comedias musicales, en las que generalmente aparece un momento onírico donde la exaltación de los sentimientos –alegría profunda, tristeza profunda- hace que el personaje cante. Acá no sucede eso. Son números musicales dentro de la historia. No es comedia musical pero hay mucho tema con la música. Por ejemplo, está Miguelius (N.de R: crea sonidos con sus cuerdas vocales) que hace de taxista, está el personaje de Juan Minujín que en un momento baila en un kiosko cuando nadie lo ve. Hay momentos musicales pero no es comedia musical. Todavía no me animé (risas).
Y tenemos las canciones que interpretan Celeste y Emme. El primer tema es una versión de "La coneja", de Liliana Felipe, que es una autora argentina que se radicó en México exiliada; que tiene una hermana desaparecida. Y es una cantante que canta con su piano, con lo cual tiene mucho de cabaret brechtiano. Me parecía que era interesante incluirla porque tiene que ver con ese imaginario. De las canciones de ella, elegí la que menos habla de nada, con lo cual creo que habla de todo. Nunca se imaginó que iba a elegir esa canción que no habla de nada. Después escribimos una especialmente que es "La niña rabiosa", que habla sobre esto de la rabia de la niña que trata de mirar pero no ve. Es más punk la poética pero cantada como un mantra, muy espiritual. Es rara la canción, muy linda y pegadiza. Fue otro de los otros desafíos de la película: componer. En todas las canciones cantan Celeste Cid y Emme. Y están remixadas por Christian Basso, que es quien hace la música de la película.
- Hablamos un poco del humor de la película pero, ¿cómo lo definirías?
Es un humor negro. Los personajes se ríen de los momentos que tienen que atravesar. Tiene mucho de ese tono como de stand up. Es como el humor de los funerales o el humor de los médicos. A la gente le llama tanto la atención cuando digo que es una película de humor, pero en realidad no debería llamar tanto la atención porque la tragedia y la comedia están unidas. Una situación súper dolorosa seguro la podés ver con un poquito de humor, reírte un poco de vos mismo. Si no, sos un depresivo, caes del otro lado. Hay gente que no puede salir adelante con lo que le tocó vivir. Pero simplemente no es en lo que a mí me gusta quedarme. Me gusta pensar que hay otras opciones. Aclaro que no me tocó vivir lo que pasa en la película. A mí me lo contaron. Pero a Victoria no se lo contó nadie, lo vivió. Y el dolor sigue estando presente, al igual que las ganas de salir adelante. La película tiene mucho respeto. Creo que toca el tema desde un lugar muy realista y humano.
- ¿En la búsqueda de ser lo más realista posible con la historia fue que buscaste el visto bueno de Abuelas de Plaza de Mayo?
Yo hice leer el guión a Abuelas y al Ministerio de Derechos Humanos porque me parecía que una película así tenía que estar avalada por los organismos que a mí me parece importante que la avalen. Yo necesitaba estar avalada y saber que estaba por el camino seguro porque tampoco soy ingenua, no es mi mirada de artista solamente. De la manera que la película salga a la luz es la oportunidad de que se hable del tema. Y eso involucra a muchas personas. Todavía quedan muchos hijos por encontrar. Mirá si la película está mal comunicada y atenta contra lo que me parece que debería ser que todos encuentren su identidad. Necesitaba ir con cuidado y con permiso. Por eso lo busqué a ver qué me decían. Cada nota que yo pueda dar sobre la película también sé que estoy hablando sobre este tema.