InicioCine latinoamericanoCine norteamericanoCine europeoOtras noticias


"La Mirada Invisible", entrevista a Diego Lerman
Octubre, entrevista en Cannes a Daniel Vega
"La vida útil" Federico Veiroj, entrevista
"El Mural" y "Zenitram", dos visiones de la Argentina para el Bicentenario
El último comandante, Isabel Martínez y Vicente Ferraz
"Por tu culpa", Anahí Berneri
"Carancho", Pablo Trapero
"Lo que más quiero"
"El recuento de los daños"
"Paraíso", Héctor Gálvez
"Retratos en un mar....."
"Del amor y otros demonios"
"La hora de la siesta" S.Mora
"Ni Dios, ni Patrón" L. Mañá
"El Vuelco del Cagrejo"
"Rompecabezas" N.Smirnoff
"Andrés no quiere dormir..."
"Abel", Diego Luna dirige
"El Secreto de sus ojos" (¡3!)
"El hombre de al lado"
"Contracorriente" J. Fuentes
"Zona Sur", Juan C. Valdivia
"La Tigra, Chaco"
"Silencios", Mercedes García
"Puentes", Julián Giulianelli
"Hiroshima", Pablo Stoll
"Fantasma de Buenos Aires"
"Dawson, Isla 10", Littín
"La Invención de la Carne"
"Tres Deseos" Imar y Trotta
"Horizontal/Vertical" Tuozzo
"Francia", Adrián Caetano
"Los Angeles", Juan Baldana
Nunca estuviste tan adorable
"Cuestión de principios"
"El Vestido" Paula de Luque
"Sin Nombre" CJ Fukunaga
"Oro Impuro" Pino Solanas
"Mentiras Piadosas" Sabanés
"Medianeras" P.López Ayala
"El Secreto de sus Ojos" (2)
"Nina", de Sofía Vaccaro
"En el redondito que estoy"
Algún lugar en ninguna parte
"Mal día para pescar"
"El Secreto de sus Ojos"
"Eva & Lola" Sabrina Farji
"Las Viudas de los Jueves"
Juan Antonio García Borrero
"Toda la gente sola" S.Giralt
"Cómo no te voy a querer"
Raúl Perrone y adolescencia
El último verano de la boyita
Los films de Gustavo Fontán
"Musica en espera"
"La Extranjera" F. Díaz
"Luisa", Gonzalo Calzada
"La Ventana", Carlos Sorín
"Solos en la ciudad" Corsini
"Rodney", Diego Rafecas
"Amorosa soledad"
"Gigante", Adrián Biniez
"Los Bastardos" A. Escalante
"La Nana", Sebastián Silva
"Corazón del Tiempo"
"Salamandra", Pablo Agüero
"Detras del sol, más cielo"
"El Carnaval de Sodoma"
La mosca en la ceniza
Documental de Julio Raffo
Relatos desde el encierro
   
 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

"ALGÚN LUGAR EN NINGUNA PARTE", UNA MIRADA A LA MUERTE SIN DRAMATISMO
"Algún lugar en ninguna parte", de Víctor DínenzonYa ha pasado una década desde que el realizador argentino Víctor Dínenzon estrenó en salas comerciales. El director de títulos como "Abierto de 18 a 24", "Las boludas" o "Mar de amores" vuelve a conseguir pantalla local con "Algún lugar en ninguna parte", drama sobre un hombre que inicia un viaje hacia sus afectos y su final, que se mueve constantemente entre lo real y lo onírico. 

Fernando Cia, un rostro desconocido, carga con el peso de la película, que cuenta con un elenco de intérpretes reconocidos, como Selva Alemán, Adela Gleijer, Nicolás Scarpino o Nazareno Casero, que hacen pequeñas intervenciones como personajes que el protagonista (re)encuentra en ese recorrido que es tanto físico como emocional hacia un destino marcado.
La muerte es el tema central de la película pero Dínenzon la aborda sin dramatismo. Algo que volverá a repetir en su próximo trabajo, un documental que nace del recuerdo de su padre, quien huyó de Polonia en la época del nazismo y armó su vida en la Argentina sin verse afectado por los fantasmas del pasado.
- La película presenta una narrativa no lineal, ¿desde la génesis del proyecto decidiste plantear ese juego entre lo que es real y lo que no?

Sí, salió así. Al principio, en uno de los primeros guiones, era como más compleja la trama. Después se fue acotando bastante bien, y quedó todo ese relato del personaje, en el que no sabemos si es la realidad o es lo que le está ocurriendo esos instantes previos a, si son sueños que tuvo previos a ese instante. Arranca como lo real, tiene como un quiebre al principio de una supuesta irrealidad con la escena de un suicidio de una mujer, después vuelve a transitar la realidad y después ya no sabemos. Es como un viaje. No sabemos si es un viaje que le está ocurriendo en esos dos, tres segundos finales, y le pasan una cantidad de cosas. O es como un sueño también, como eso de soñar la muerte. Y me quedo con esas imágenes que son más potentes: la amistad, el amor, la madre. Son los afectos, digamos.
Entrevista a Víctor Dínenzon, director de "Algún lugar en ninguna parte"- ¿Cómo afectó ese estilo a la parte técnica?

En algunos rubros se complicaba un poco. Había que tomar definiciones en relación al vestuario, al arte, la fotografía. El preguntarse: ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Va a ocurrir? ¿Ya ocurrió? Y después se optó por algo lineal. Tampoco necesitamos tantos cambios, tampoco es que el personaje va al paraíso.

- Es un viaje final de un personaje que a la vez se relaciona con personajes que están cercanos a la muerte por cuestiones naturales como la edad o por acciones, como el caso de los dos chicos que roban y juegan al límite entre la vida y la muerte…
Sí, como el arranque donde habla con un hombre que le habla de la muerte de su padre y la no relación que tiene con su hijo. Es como que la muerte puede interrumpir algo. Si uno viviera, diría: ¿Por qué no lo hice? ¿Por qué no le dije? ¿Por qué no le escribí? Pero tenía esa cosa de encontrarse con personajes que después vuelven a aparecer de diferente manera, y desaparecen. Quizá lo más real sea él, el personaje central, con su amigo que interpreta Daniel Dibiase. 

- ¿Qué vino primero: hablar de la muerte, los afectos o aquello que dejamos para mañana?
Un poco tiene que ver con todo. La muerte no está tratada como una cosa dramática, sino como algo natural. El tema de la cosa repentina es algo que me ha ocurrido en muchas ocasiones de mi vida, no sólo vinculadas a la muerte. Está esa convención de que cuando te pasa algo lamentable o de cierta importancia, todo lo demás es accesorio. Y yo lo trasladé a la vida cotidiana, a un personaje normal, que no tiene grandes cosas ni grandes ilusiones: un hombre corriente. Lo que tiene es que no está dramáticamente expuesto el tema de la muerte. Es más, hubo gente que no lo vivió como la muerte, sino como un sueño, una irrealidad que tiene que ver con la cabeza del ser humano. Para mí es evidente.

- Sí, el tema de la muerte es una constante…
Claro, el tema de la muerte se habla. Eso fue una cosa que lo planteamos nosotros por ese resquemor de que por esta forma no convencional no se entendiera de lo que estamos hablando. Eso de explicar un poquito más por temor a que no se entienda. Pero eso dependerá de la visión de la gente. Quizá quedó en un término medio. También es cierto que encontramos un título bastante sugerente, y una forma de comunicarla también a través de la fotografía o lo emocional.

- En los roles secundarios hay muchos nombres reconocidos como Selva Alemán, Adela Gleijer o Nazareno Casero, pero el peso de la película recae en un desconocido. ¿Qué te decidió a elegir a Fernando Cia para este rol?
Habíamos pensado en muchos actores desde Julio Chávez hasta Lorenzo Quinteros. Pero después empezamos a hacer un casting bastante revelador porque aparecieron varios de los personajes de los no conocidos. Y Fernando nos sorprendió en un casting que hicimos. Había una transparencia, como una infantilidad, una ingenuidad que nos gustó porque el personaje lo comunica a través de esa gestualidad, de esos ojos. A mí me gusta cómo está. No debería decirlo yo pero me gusta mucho y también el vínculo que se genera con Daniel Dibiase. Todos los demás tienen como escenas, no tienen tanto desarrollo. Pero las partes en que están tienen mucha convicción. Ayudan a transmitir cosas importantes del guión.

- Tu filmografía alterna ficciones con documentales, ¿tomas la decisión de hacer uno o lo otro, o simplemente responde a la necesidad del proyecto?

Surgen las ideas. Surgen y uno las puede materializar. Lo que pasa es que al documental uno lo tiene más a mano, es como que las herramientas están más a mano pero también es difícil porque hay que estructurarlo, armarlo, investigarlo. Ahora estoy pensando en un documental con partes dramatizadas. Tengo un proyecto que tiene que ver con un tema familiar. Yo lo simbolizo en mi viejo, que ya falleció. Era judío, escapó de Polonia cuando entraba el nazismo. El se salvó y toda su familia se murió. Hizo toda su vida acá sin saber adonde había llegado. Armó su familia acá de la nada. Pero nunca lo contaba como algo dramático. Como le pasó a él le pasó a muchos. 

Estoy trabajando sobre eso, sobre lo que es la inmigración forzada. Pero quiero hacerlo como una cosa festiva. Tomar el recuerdo que yo tengo de esa época que estaban matizados con cosas dramáticas pero también festivas, con reuniones, fiestas y música.

©Cynthia García Calvo/Cinestel.com     Buenos Aires - Argentina     09/08/2009