BERLINALE: PREMIO FIPRESCI PARA "EL VUELCO DEL CANGREJO", UN FILM REALISTA QUE HUYE DE LO BANAL - Declaraciones exclusivas de su director, el colombiano Oscar Ruíz Navia - 20/02/2010
"El Vuelco del Cangrejo" tuvo su estreno mundial en la Sección Discovery del pasado Festival de Toronto. A partir de ahí, el film fue invitado al Festival de Valdivia (Chile), al Festival de La Habana (Cuba), donde obtuvo el Premio Especial del Jurado de Óperas Primas y ahora en la Berlinale, donde la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) le ha concedido su premio. Oscar Ruíz Navia, todavía en Berlín disfrutando los sabores del reconocimiento a su primer largometraje, comenta a los lectores de Cinestel.com que está "muy contento porque realmente las funciones que tuve de la película estuvieron siempre con las localidades agotadas, la gente quería verla y tuvimos la suerte de que muchos se interesaron por ella y todo el mundo quería ir a las proyecciones. Después de las presentaciones, todos se quedaban a los conversatorios y hacían muy buenas preguntas. Entonces por ese lado también estoy muy contento porque creo que hay mucho interés en el público".
Según Ruíz Navia, director y guionista del filme, "El vuelco del cangrejo" propone el viaje, una de las historias más antiguas, como principio narrativo. En él se sugiere una necesidad de cambio, una huida inaplazable en busca de otro camino, una reescritura de lo perdido y olvidado. Quise escribir una película -recordaba- en la que un hombre despojado de su pasado encuentra un lugar en el que hay otra velocidad, una vida al margen dictaminada por las leyes de la naturaleza, un territorio que tambalea pues afronta la paradójica idea de “progreso”.
"Ésta es una película sobre la libertad -subraya-, sobre la perdida de referentes humanos, estéticos y políticos en un país que sucumbe ante lo banal. Una película que asume el cine como una forma de pensamiento y no una simple mercancía vendible. Que muestra la incomprensión de quienes habitamos la urbe cuando creemos estar por encima de los que han permanecido en la periferia, que contempla una zona más de olvido, unos rostros anónimos, unos sonidos silenciados, el choque de dos visiones… la poética de lo real”.
Entrevista durante la Berlinale - En el plano más concreto parece que la película hace una llamada de atención en lo que tiene que ver con el enriquecimiento empresarial a cualquier precio y sin los valores que impone la ética.
La película es la historia de ese hombre que llega a un pueblo alejado en mitad de la selva del Pacífico colombiano llamado La Barra, y se encuentra con que otro hombre quiere implantar un hotel allí desplazando a los nativos. Hemos querido tratar este tema de una manera muy comedida, respetando mucho el tema porque hoy en día es real, osea, es algo que está sucediendo en esa zona del país y por eso quise hacer la película.
- ¿El elenco había participado ya en films o en otros campos de la actuación?
Todo el cast de la película es gente que nunca había participado en cine. También la totalidad del equipo técnico es debutante ya que somos un grupo de personas que estamos trabajando desde hace un tiempo juntos cuando estábamos en la Universidad y empezamos a construir proyectos. Realmente es nuestra primera película, estamos debutando, y yo quería hacer una película con el equipo con el que yo crecí y en especial el tema de actores, trabajé con actores no profesionales de la zona que se interpretan a sí mismos.
Osea, hay un actor, por ejemplo, que se llama Arnobio Salazar Rivas y cuyo apodo en la vida real es "Cerebro" y actúa como tal o Miguel Valoy que también actúa como "Miguel", es decir, los personajes son ellos mismos. Los dos únicos actores con formación son los extranjeros de la película, pero no son actores famosos sino que son amigos míos del teatro que quise incluir en la película porque realmente no solo están interesados en el contexto actual que más se trabaja en la farándula y ése no es el cine que me interesa.
- En Colombia la Ley de Cine ya lleva cierto rodaje y la promoción del cine que se hace en el país ya está en marcha. ¿Cómo lo ve usted?
Muy bien. Esto ha permitido que se hagan más películas aunque es importante, de todas maneras, que la industria privada apoye todo tipo de cine y no solamente las películas que son más superficiales más ligeras y la gente que tiene dinero debería ver en el cine una forma de generar ideas en la sociedad y de construirla. La ley crea un marco para que la industria privada apoye el cine y aprovecho la ocasión para hacer un llamado a estas personas para que apoyen todo tipo de cine.
- La película es una coproducción con Arizona Films de Francia. ¿En qué términos?
Es una coproducción con Francia que como usted sabe es un país que apoya el cine de autor de una forma más fuerte que quizás otros países. Nosotros recibimos apoyos del gobierno francés para filmar, de lo que se llama el Fonds Sud Cinéma, el cual ganamos y también es una película hecha con plata de Colombia que realmente se hizo con un presupuesto muy bajo porque es una película muy chiquitica y en ese sentido estamos muy sorprendidos con la aceptación que ha tenido, sobre todo acá en Berlín y esperar a ver qué pasa con los nuevos proyectos y si mejora el tema de la financiación para poder insistir en el mismo tipo de cine que nos interesa.
"El Vuelco del Cangrejo" va a participar en el Festival de Cine de Cartagena (Colombia), el Festival de Miami, en una sección paralela del Festival de Guadalajara (México) y el de Toulouse, entre otros. La Berlinale es una gran ventana de proyección y, a raíz del premio de la FIPRESCI, es seguro que se concretará el estreno en algunos países además de en Francia. Ruíz Navia quiso en Berlín "invitar a la gente a que vea el cine como una forma de pensamiento, como la posibilidad de expresar muchísimas emociones, generar muchísimas preguntas y no simplemente como una forma más de entretenimiento".
La película se desarrolla en La Barra, allí Cerebro, líder de los nativos Afrodescendientes, enfrenta fuertes contradicciones con el Paisa, poderoso terrateniente que planea la construcción de un hotel en la playa. Daniel, un citadino extraño y silencioso, llega una tarde cualquiera y permanece varios días en el sitio a la espera de una lancha clandestina que pueda sacarlo del país. Una niña (Lucia) y dos adolescentes (Miguel e Israel), necesitados de dinero, son los únicos que intentan ayudarlo, pero conseguir una embarcación tomará más tiempo de lo planeado. La paciencia de Cerebro poco a poco se agota cuando una mañana El Paisa instala dos gigantescos bafles en la playa y comienza la construcción de una barrera que dividirá el territorio. Daniel, intentando partir, quedará atrapado en la crisis del pueblo, cuya población se resistirá a desaparecer con la inminente llegada del progreso.