"GIGANTE", DEL URUGUAYO ADRIÁN BINIEZ, PREMIO HORIZONTES LATINOSEl director escribe acerca de la película - Estrenaron en España el 2 de octubre 27/09/2009
Lo que me atrajo de la historia de Gigante es que se mueve en el límite que separa el amor de la obsesión. Me refiero a ese punto en el que enamorarse tiene una dosis de alienación, y la persona enamorada se convierte en un ser ido y obsesivo. La vida de Jara es muy monótona, hasta que un día, en una de las pantallas de vigilancia que observa cada noche, descubre una imagen que encaja perfectamente con un deseo escondido e ignorado por él mismo.
Al principio, y dado que Jara es un hombre grande, fuerte, de aspecto algo amenazante que se dedica a la vigilancia, es posible que el espectador le vea como un peligro potencial para la chica de la limpieza, sobre todo tomando en cuenta el modo en que intenta acercársele. Pero esta idea se va desvaneciendo a medida que el espectador se da cuenta de que Jara está locamente enamorado de Julia y de que no representa un peligro para ella. Al contrario, es él quien tiene miedo. Jara no tarda en empezar a cambiar; sus sentimientos son más fuertes que él, y se comporta como un mirón, la sigue de lejos, algo totalmente ajeno a su personalidad.
Gigante me parece una subversión del modelo clásico de la comedia romántica. Gigante, al contrario de las comedias románticas, muestra el proceso en el que se ve atrapado uno de los dos: cómo descubre a la otra persona, cómo le cautiva y ciega la imagen de la otra persona, cómo se da cuenta de que se ha enamorado, cómo por fin se atreve a entrar en contacto con la persona real y no solo con su imagen. La película no cuenta el principio de una relación, sino lo que precede a dicha relación. Habla del proceso por el que pasa cualquier ser humano enamorado antes de actuar, del momento en que debe enfrentarse a sus miedos más profundos.
EL ENAMORAMIENTO DE UN GRANDULLÓN EN EL AMBIENTE OPRESIVO DE UN SUPERMERCADO CON SUS CÁMARAS DE VIDEOVIGILANCIA EN 'GIGANTE', DEL ARGENTINO ADRIÁN BINIEZSección Oficial de la Berlinale - Fue la película más premiada
La crítica presente en Berlín alabó por unanimidad esta película coproducida por firmas de Uruguay, Alemania, Argentina y Holanda. Protagonizada por los uruguayos Horacio Camandule y Leonor Svarcas, parece tener algunas similitudes técnicas con el hasta ahora mayor éxito del cine rodado en ese país, "Whisky" de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, co-fundadores de la productora del film junto con Fernando Epstein, presente en la Berlinale.
"Gigante" cuenta que Jara, un guardia de seguridad del turno de la noche en un hipermercado, se enamora de una limpiadora del lugar a la que espía a través de las cámaras de vigilancia. Pronto, la vida de Jara se convierte en una serie de rituales y rutinas alrededor de ella y su deseo de conocerla. La sigue por las calles y se da cuenta de que comparte aficiones comunes, como el heavy metal y las artes marciales. Está seguro de que sería la chica de su vida, si se atreviera a acercarse y hablarle. La vida del vigilante se torna frenética cuando se entera de que la chica ha sido atracada en la calle.
La actriz Leonor Svarcas aparece en gran parte de la película en blanco y negro ya que está siendo vigilada por Jara con cámaras de circuito cerrado, lo que le hace objeto de la mirada de otro, de ahí la dificultad de trabajar un personaje cuyos matices no son evaluados directamente por el espectador. Ella también procede del teatro y ya había trabajado en dos cortometrajes anteriores de Adrián Biniez, en uno de los cuales trabajó como co-guionista. En 'Acné' de Federico Veiroj, producida por la misma compañía, tuvo un pequeño papel y también ha trabajado en actuaciones televisivas.
Biniez explicó en la Berlinale que el personaje de Jara es en realidad un amigo suyo a quien había propuesto esta interpretación de sí mismo, pero optó por el actor Horacio Camandule porque creyó que desarrollaría mejor ese papel delante de la cámara. Camandule, por su parte, reconoció que también es bastante tímido pero que el hecho de trabajar su papel en el film le ayudó mucho a superar esa timidez y su personalidad introvertida, a pesar de haber laburado durante varios años en el teatro.
Desde el primer guión, la productora tenía claro que el rodaje debía desempeñarse en Montevideo y el autor ha querido reflejar el ambiente opresivo y claustrofóbico en el que se desenvuelven los trabajadores de ese lugar: "un supermercado es como una cárcel, algo claustrofóbico, especialmente para un empleado del turno de noche. Nada escapa a la cámara; es un mundo entre rejas" -dice Biniez.
La propia cámara de vigilancia favorece al personaje en su afán por acercarse a ese objeto de deseo. "Siempre detrás de las cámaras de seguridad -continúa- hay una persona que observa y yo quería darle un punto más humano a la mirada del otro, dejando de lado lo que en realidad es. En este caso, la cámara es como una extensión del deseo de él, más allá de ser un instrumento de trabajo.
El ambiente de la película es así; él la sigue por la calle, la ve por las cámaras y eso me servía para mantener esta distancia en esa mirada del deseo y también convertir un poco en algo más fantasmal el personaje principal. Es una especie de rompecabezas que se iba armando desde diferentes piezas y una de ellas era la cámara de seguridad, que es muy importante en el film".
Los ensayos previos al rodaje se prolongaron durante mes y medio para que los actores pudieran adaptarse a lo que quería reflejar el director. Biniez filmó con una mini cámara a Camandule dando paseos por diferentes lugares de la capital uruguaya, para que el actor consiguiera desenvolverse con naturalidad en el momento decisivo de la filmación definitiva.
Respecto a la producción, Fernando Epstein aclaró en Berlín que Uruguay y Argentina mueven sus propuestas en esquemas estatales económicos totalmente diferentes. "Uruguay implantó una Ley de Cine recién en 2008 y Argentina tiene una larga tradición. Hace diez años no se producían películas en mi país y hoy día son cuatro o cinco las que hacemos al año. En términos técnicos, ambos países estamos a un altísimo nivel, un poco debido a la producción extranjera y de servicios que están viniendo a rodar. En ese sentido, la economía de la producción funciona igual, salvo en que no tenemos laboratorio en Uruguay y entonces tenemos forzosamente que viajar para ello a Buenos Aires o a cualquier otro lado. Pensemos que cuando hablamos de cine latinoamericano deberíamos de matizar que nada tiene que ver la realidad de la Argentina con la de Brasil o la de México o Uruguay. Son todos esquemas diferentes donde el papel de la televisión juega un rol muy diferente en cada uno de los lugares y eso implica al cine como factor de identidad cultural interno de cada uno de los países".
Adrián Biniez es argentino de nacimiento pero vive en Montevideo desde hace 5 años. En 2003 hizo un pequeño papel en la película Whisky, como músico de Karaoke. Después de eso se mudó a Montevideo. Allí, paralelamente a sus actividades como músico, trabajó como guionista de la serie televisiva El fin del mundo para la productora Taxi Films que gano el premio FONA 2005. Ese mismo año realizó '8 horas', cortometraje con el que ganó el primer premio del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) 2006 y el primer premio en Festival Cinematográfico Internacional de Uruguay, edición 2006. En abril del 2005 participó del Talent Campus de la Universidad del Cine en Buenos Aires. Entre octubre y noviembre del 2005 participó del III Curso de Proyectos Cinematográficos Latinoamericanos en Madrid, España. En diciembre de 2007 rodó su segundo cortometraje, 'Total Disponibilidad', seleccionado para la competencia de la décima edición del BAFICI. El Uruguay verá estrenada esta película el próximo mes de mayo en salas comerciales. El film llegó a la Berlinale al día siguiente de haber finalizado su montaje.