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EL CRÍTICO CUBANO JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO PRESENTA SU NUEVO LIBRO EN CINES DEL SUR GRANADA   Entrevista  
"Soy Cuba""Intrusos en el paraíso. Los cineastas extranjeros en el cine cubano de los años sesenta" es un libro que trata en profundidad un asunto que suele ser descrito por la historia canónica del cine cubano en dos o tres páginas. Habla de la presencia de cineastas e intelectuales extranjeros en esa primera década de la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, período que coincide con los primeros diez años de creación del ICAIC, la primera institución cultural creada por el gobierno revolucionario. 

El estudio funciona como una suerte de mapa donde podemos rastrear las huellas de cineastas como Cesare Zavattini, Joris Ivens, Néstor Almendros, Gérard Philipe, Margarita Alexandre, Juan Mariné, Jomi García Ascot, Mijail Kalatozov, Manuel Barbachano Ponce, entre otros, a través de sus viajes a la Cuba revolucionaria de los sesenta, fascinados con la posibilidad de construir un mundo nuevo. Supone también la oportunidad de examinar la relación de esa actividad cinematográfica con las ideas revolucionarias que circulaban en Occidente en el período 1959-1969.
Juan Antonio García Borrero, crítico cubano, autor prolífico de estudios sobre el trabajo cinematográfico explica a Cinestel cuáles son los fundamentos y las pretensiones de esta nueva obra que se puede conseguir en España solicitándola en su librería habitual.

"Este libro es como una especie de prolongación de ese estudio que de alguna forma había iniciado en mi libro anterior "Cine cubano de los sesenta, mito y realidad" que justo publicó el Festival de Huelva porque prolonga mis estudios alrededor de esa década que ha sido considerada por la crítica en sentido general como la de la 'edad de oro', la década prodigiosa en el cine cubano.
Sin embargo yo pienso que siempre que se ha estudiado este tema de los cineastas extranjeros en el cine cubano de los sesenta, es una cuestión que a mi juicio se solucionaba de una manera bastante precipitada porque la crítica se asomaba a esos realizadores que llegaron a Cuba con una mención bastante breve, casi siempre 'par de pajas', para hablar de una manera peyorativa del resultado de esa gestión. 

A mi juicio este libro no pretende cambiar la percepción que tenemos de esas películas que, sobre todo en el cine de ficción, fueron películas fallidas. Sin embargo sí resultaron notables los aportes que realizaron ya en el terreno de la práctica cada uno de estos cineastas. Estoy hablando de Zavattini como guionista, de Juan Mariné en la dirección de fotografía, de la productora Margarita Alexandre, que además llegó a vivir 10 años dentro de Cuba, y de realizadores mucho más conocidos como hoy puede ser el caso de "Soy Cuba" que se convirtió recientemente en todo un hito cinematográfico.
Lo que intenta explorar este libro es, primero la participación de estos cineastas en el acontecer revolucionario de la época para un poco enriquecer ese mapa que tenemos del cine cubano de la llamada 'década prodigiosa' y que casi siempre se concentra en un par de películas porque se habla de "Memorias del subderrarrollo" o de "Lucía" y se olvida que a lo largo de esa década lo que existió fue sobre todo aprendizaje con una cinematografía que recién se iniciaba.
El libro también participa críticamente de una reflexión de lo que era la naturaleza ideológica, utópica pudiera llamarse, de toda esa izquierda que fue a La Habana y se sumó a los esfuerzos de la revolución cubana por mejorar el mundo".
 
- ¿En aquel momento, el planteamiento del papel de los productores era diferente a como es ahora o en otras décadas posteriores a aquella?
Yo creo que sí. En principio estamos hablando de una cinematografía que no contaba con ningún tipo de antecedente en Cuba. Es decir, no es que no se hubiese hecho cine cubano. Realmente habían gestiones como las de Manolo Alonso o Ramón Peón, pero no existía una industria tal como se le conoce hoy. El ICAIC fue la primera institución cultural creada por el gobierno revolucionario y eso trajo como consecuencia que esos primeros momentos fueran de absoluta creatividad, y allí si nos fueran a preguntar dónde es que está la singularidad en ese llamado esplendor de la primera década yo diría que está en eso, en la constante creatividad e innovación que tiene ese primer período.
 
Creadores como Margarita Alexandre definitivamente fueron aportando cosas sobre la base que se iba haciendo la Revolución y es interesante además el hecho de que estamos hablando de un período en el cual todavía no estaba institucionalizado nada. Hay anécdotas en las cuales se recuerda cómo en determinados momentos el guión estaba marcado que se iba a filmar en un determinado lugar y al día siguiente cuando se iba, ya ese lugar no era la locación que se había establecido porque la Revolución había decidido quitarle la casa a una persona y convertirla en una escuela.
Entonces, sobre esa base de constante aprendizaje en una dinámica absolutamente enfebrecida, fue que se va construyendo toda una identidad del nuevo cine cubano.
 
- ¿Cuál es la situación en estos momentos?, porque hay quien aboga por cambios en esa estructura de producción, como por ejemplo mencionaba Pavel Giroud en una entrevista publicada en estas páginas.
Yo creo que la situación es de todos conocida, una situación bastante compleja donde efectivamente hay un grupo de personas que miramos por determinados cambios. Yo en lo personal siempre he dicho que los cambios tienen que llegar del propio individuo. Osea, seguir esperando cambios de un Estado o de un tercero, incluso de un familiar que esté en el extranjero, habla muy poco de la iniciativa que pueda tener el individuo para establecer sus propias metas, porque de nada vale que un Estado esté estableciendo medidas que puedan conllevar determinados cambios si el individuo sigue siendo el mismo del año 59 o, quien dice de ese año, de antes del siglo XIX.
 
Entonces, evidentemente es una situación compleja pero todo lo que yo diría sería desde una percepción absolutamente personal. El cine, que es a lo que yo particularmente me dedico, evidentemente está reflejando esas demandas de cambio. Hay un cine que se hace en el ICAIC pero también existe un audiovisual independiente, bastante crítico, que intenta reflejar zonas de la realidad que no han sido reflejadas por la prensa oficial y evidentemente esto está allí, no se puede negar.
 
- Hace poco se ha conmemorado el cincuentenario del ICAIC, pero desde antes de existir esta institución ya se hacía cine en Cuba.
Entrevista con Juan Antonio García Borrero sobre su libro "Intrusos en el paraíso,..."Sí, es así, lo que no existía era una industria; eso está más que claro. Osea, el cine revolucionario entre otras cosas tuvo la virtud de crear una industria cinematográfica y con ello sentar las bases de una cinematografía nacional.
Cine con anterioridad al triunfo de la Revolución claro que existía porque hay un conjunto de películas que están allí como testimonio de unas aventuras y de unos sueños que trataron de llevar adelante muchísimos cineastas.
Lo que no existía era una cinematografía que tuviese una meta colectiva donde se restableciera otro tipo de identidad.
 
- Después del período especial se ha recurrido en una mayor parte al terrero de las coproducciones. ¿Crees que esto ya podría compaginarse con otro tipo de producciones distintas?
Es que la coproducción tampoco es que sea un tema exclusivo de esta época porque antes de la Revolución, justo porque no existía una industria cinematográfica existían las coproducciones donde el papel hegemónico lo tenía por ejemplo México, país que hizo una gran cantidad de películas en las cuales se fue condicionando una determinada visión de la realidad cubana, y en el caso del cine cubano hay una evidencia y es que durante un tiempo, un conjunto de coproducciones condicionaron una mirada bastante frívola de lo que es la realidad cubana, pero yo particularmente no soy de los que satanizo las coproducciones.
Hay momentos en que han salido muy buenas coproducciones como puede ser el caso de "Fresa y chocolate", que es una coproducción donde incluso el ICAIC o Cuba tuvo una participación menor, quizás porque no había una previsión del cuál podría ser el éxito del filme, pero en este caso concreto México y España tenían las mejores posibilidades a la hora de recoger ciertos dividendos, algo que sucedió de manera más o menos similar con Guantanamera, osea, el tema de la coproducción en sí no es lo censurable. Lo censurable estaría en las concesiones que se puedan hacer por parte de los implicados cubanos en realizar una película que al final no está mostrando la identidad cubana.
 
- Tu formas parte desde hace muchos años del conocido Taller de la Crítica Cinematográfica de Camagüey. ¿Cómo va evolucionando? ¿Se implica la población de la ciudad?
Yo creo que es un buen evento, ya no solamente en el plano teórico sino porque de alguna manera también intenta conjurar alrededor de estas reflexiones que hacen un grupo de críticos que van a Camagüey en el mes de marzo, también se organiza paralelo a ello, una suerte de Festival dentro de la ciudad y esto da la posibilidad de que el público participe y pueda ver un grupo de películas que normalmente no se ven y se convierta en una suerte de fiesta para el cinéfilo camagüeyano.
 
Claro, Camagüey no ha estado ajena a las dificultades económicas que atraviesa el país. Sobre todo se han visto afectadas las salas cinematográficas y eso ha traído como consecuencia que la calidad de las proyecciones también haya mermado un poco, pero aún así sigue siendo un evento de referencia, sobre todo en términos de pensamientos.
 
- ¿Cómo ves el cine que actualmente se está haciendo en Cuba?
Taller de la Crítica Cinematográfica de Camagüey (Cuba)Hay de todo, lo que pasa es que estamos en un momento de transición en el cual ya no solamente son las producciones del ICAIC sino que hay que tener en cuenta también las producciones que están más allá del ICAIC y allí sí encontramos un grupo de materiales muy valiosos y el propio Instituto ha estado organizando lo que se llama las Muestras de Jóvenes Realizadores donde se han mostrado muy buenas películas, films que ya no solamente tienen un interés desde el punto de vista conceptual o de contenido, sino que formalmente aportan una nueva visión a la hora de representar a la realidad.
 
Particularmente estoy primero clamando porque no sigamos confundiendo la historia del cine cubano con la historia del ICAIC, porque el cine cubano es mucho más de lo que pudo ofrecer o de lo que puede ofrecer este organismo. Hay una producción alternativa y sumergida y ello también forma parte del cine cubano, osea que para hablar de nuestro cine tendríamos que hablar de lo que está pasando en ese gran campo cultural, y allí creo que hay cosas buenas.
 
- Has presentado tu libro en este festival incipiente y novedoso en España, que supone un paso más en la democratización de la cultura. ¿Qué te ha parecido esta muestra?
Yo agradezco muchísimo al Festival de Cines del Sur, que me parece un festival muy serio. Yo escribí en mi blog, en el que hablo sobre cine cubano en Internet, y yo decía que es uno de los festivales más serios en los que yo he participado, sobre todo por la cuestión de la programación, no solamente porque nos aproxima a culturas mal llamadas periféricas sino que permite que de alguna manera podamos entender qué es lo que hay dentro de esas culturas y es una forma de apostar por la solidaridad y la justicia social que al final es lo que nos puede interesar a todos.
 
©José Luis García/Cinestel.com               21/06/2009