CHERIEN DABIS ABORDA EN "AMERRIKA" EL PROBLEMA DE LA INMIGRACIÓN ÁRABE EN LOS ESTADOS UNIDOS CON AUTENTICIDAD, REALISMO E INTIMIDAD -Entrevista con la directora norteamericana - Estrenó en España el viernes 15 de enero 11/01/2010
Si tomamos como referencia el clásico de Elia Kazan "America, America" podemos comparar aquellas condiciones favorables y desfavorables que se han producido en las dos épocas respecto al hecho migratorio. Ambas películas tratan de reflexionar sobre lo duro que es tomar la decisión de emigrar a un lugar lejano y la nostalgia que se produce al dejar atrás a los seres queridos que continúan viviendo en aquel ambiente opresivo y asfixiante.
"Amerrika" (Amreeka) es una historia que conocen bien muchos inmigrantes que llegan a Norteamérica en busca de una ‘vida mejor’. Como ocurre con tanta frecuencia, sienten nostalgia del ‘hogar’, al tiempo que se esfuerzan por encajar y encontrar un sentido de pertenencia en su nuevo país. La película se basa a grandes rasgos en la experiencia de la directora/guionista Cherien Dabis y su familia palestino/jordana. Su padre era médico jordano en los Estados Unidos y cuando la guerra del golfo tuvo que padecer una pérdida importante de pacientes en su consulta.
El inicio del film, una reproducción de los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza, fue concebido por Dabis como un semi-documental. La historia de Amreeka comienza en Cisjordania y pasa a Illinois cuando Muna y Fadi, madre e hijo, se trasladan a EEUU. Los rodajes de esta co-producción tuvieron lugar en Ramallah y Canadá.
"Cuando me preguntan de dónde soy, para mí siempre es una pregunta confusa", explica Dabis. "Mis padres emigraron a los EEUU antes de que yo naciera. Nací en Omaha, Nebraska, y crecí en el Ohio rural, pero regresábamos a Jordania todos los veranos. No era suficientemente americana para los americanos, ni suficientemente árabe para los árabes. O, al menos, así lo sentía yo. Por eso, nunca me sentí ‘en casa’ en ninguno de los dos sitios. Mi propio deseo de encontrar un lugar al que llamar hogar, un lugar al que perteneciese... siempre formó una parte importante de mi identidad. Además, como palestina, heredé la crisis de identidad de mi padre de no tener una nación ni una identidad nacional, lo que vino a exacerbar mi sensación de no pertenecer en ningún sitio."
- Usted vivió la experiencia cuando era una niña de 14 años de tener que soportar comentarios xenófobos como consecuencia de la invasión de Kuwait por Iraq y la posterior guerra. ¿Qué es lo que sucedió?
"Durante la primera Guerra del Golfo, se nos tomó por chivos expiatorios. Diariamente recibíamos amenazas de muerte y los servicios secretos llegaron a venir a mi instituto –tan grave era la situación- para investigar el rumor de que mi hermana mayor, mi hermana de 16 años, amenazaba con matar al presidente. En aquellos momentos yo tenía 14 años, y de algún modo retomé todo lo que había aprendido en mis viajes entre Oriente Medio y los EEUU, y las noticias que escuchaba en los diversos canales de noticias que recibíamos a través del satélite, y entonces empecé a preguntarme qué es lo que nos estaban contando. Empecé a ver que los medios de comunicación no hacían sino perpetuar los estereotipos que me estaban afectando directamente en el instituto, a mí, y a toda mi familia, en este pueblo de Ohio.”
- ¿Hasta qué punto influían esas noticias tan desagradables en el comportamiento de la gente?
"Si aparecíamos en las películas de Hollywood, siempre éramos terroristas. Siempre éramos los malos. Nunca veía que se representase a los árabes como gente normal, humana. Y, desde luego, no veía mi experiencia en ningún sitio, así que decidí que tenía que contribuir a ir cambiando eso con el tiempo, a través de muchas encarnaciones distintas.
Probé con diversos medios de expresión creativa, y el cine me pareció el lenguaje de emoción universal mediante el cual puedes llegar a la gente de un modo que no te permiten ni los artículos de prensa ni los documentales, por ejemplo. Creo que cuando empleas un fino velo de ficción, la gente está más dispuesta a sentarse y relajarse, a bajar la guardia y realmente impregnarse y dejarse llevar por la historia. Eso es lo que de verdad me atrajo hacia la realización cinematográfica narrativa.”
- ¿A qué retos se tiene que enfrentar Muna, la protagonista de "Amerrika"?
"Muna no sólo tiene que enfrentarse a lo que se enfrenta todo nuevo inmigrante, que es encajar en una nueva cultura y en un nuevo entorno. Además tiene que enfrentarse al azote de vivir en un país en el que hay estereotipos extremadamente negativos respecto a quién es y de dónde viene y en el que, como resultado de todo ello, el ambiente político no es demasiado amistoso".
- Fadi, el hijo, expresa en la película las dificultades que existen en Palestina para poder acceder a una carrera universitaria y lo muestra como principal motivación para emigrar a los Estados Unidos. Sin embargo, actualmente hay jóvenes palestinos estudiando en universidades de El Cairo o en Damasco, por ejemplo.
"Sí, pero las oportunidades son diferentes en un lugar o en otro. En los Estados Unidos se puede acceder a una mucho mejor educación y además hay muchas más oportunidades para trabajar. El Cairo, por ejemplo, es una ciudad donde incluso los propios egipcios tienen grandes problemas para encontrar empleo. Por tanto, no solamente se trata de si Muna puede encontrar mejores oportunidades de educación para su hijo sino también dónde tendrá él las mejores oportunidades de encontrar trabajo y construir un futuro más seguro para sí mismo".
- La llegada de madre e hijo a los Estados Unidos está marcada por la paranoia imperante en esta última década y ese estado paranoico de profesionales y ciudadanos en el que a todos nos hacen aparecer como "sospechosos habituales". Aquí ya no es que una acción reprobable provoque una reacción adecuada y proporcional sino que se están buscando problemas donde no los hay. ¿Cree que el tratamiento informativo de algunos medios tiene algo que ver con esa percepción?
"Sí, eso está claro que es así. Quizá también se está tratando de reforzar un alto sentido del patriotismo en Estados Unidos y los medios noticiosos hacen un tratamiento muy superficial de estos temas con lo cual están creando un sentimiento de histeria que provoca trastornos en la vida normal y crea muchos conflictos. Toda esa información con carga negativa está creando una inevitable sensación de paranoia y la gente acaba reaccionando de manera que se pisotea a cualquiera que ellos sospechen que es otro, imaginando que por su aspecto físico puede venir de Iraq y cualquiera se siente amenazado de esta forma o sabiendo que puedes ser sospechoso".
- Muna tiene estudios, busca trabajo en un banco pero sólo consigue empleo en un restaurante de comida rápida. Precisamente, uno de los primeros pasos hacia la integración social parece ser ese; comer hamburguesas frente al rechazo que encuentra por su aspecto y procedencia. Los prejuicios también influyen en que esta familia no pueda conocer mucho más acerca de las tradiciones americanas y ahí es donde el llamado "American dream" se diluye.
"Lo que no estoy diciendo con la película es que los inmigrantes tengan la obligación de estar integrados en todo sino que nos planteemos hasta qué punto podemos ser provechosos y Muna es un ejemplo de ello como mujer orgullosa que es en todas las cosas excepto en conocer a gente que es diferente a ella. Está deseando probar cosas como una hamburguesa americana pero no para maravillarse de ello. Ese yo pienso que es un ejemplo y es la manera en la que co-existe la emigración desde diferentes partes del mundo y no creo que debamos entender el porqué de ello. Pienso que en cierto grado también es encomiable el hecho de poseer una habilidad lingüística del país de recepción, siempre sin olvidar quiénes son y de dónde vienen".
- El director del instituto del chico mantiene una actitud más comprensiva y conciliadora respecto a la familia. ¿Cómo concibió este personaje?
"Él está fascinado por esta familia porque proceden de un lugar en el que nunca ha estado y está interesado en esa cultura, por eso yo pienso que es un simple ejemplo de una de las maneras en la que la gente puede co-existir. Es verdaderamente respetable cuando otras voces se introducen en culturas y tradiciones y se intenta aprender de ellos. Eso es fantástico".
- ¿Cómo resumiría usted la esencia de lo que quería contar con este filme?
"Quería contar la historia de alguien que se marcha pero que descubre que no encuentra un lugar mejor. Quiero decir, que lo que encuentra es mejor en cierto sentido, pero no encuentra un hogar, un sentimiento de pertenencia, que es lo que todos buscamos. Cambias unos problemas por otros. Pero no quería terminar la película en un tono deprimente. Quería mostrar que, al final, tu hogar estará ahí donde tú decidas que esté. El hogar es la familia. El hogar es la voz de nuestras madres al otro lado del teléfono. Quería que la película terminase con la sensación de que Muna iba a hacer todo cuanto fuera necesario por crear esa sensación de hogar para ella y para su hijo. Porque el hogar ha de ser el que queramos y ha de estar en donde decidamos que esté, especialmente si eres palestino".