"500 DÍAS JUNTOS", RELATO IRÓNICO, DESENFRENADO E IMPREDECIBLE DE UN ATASCADO LÍO AMOROSO DE AÑO Y MEDIOEl director y el guionista escriben sobre el film - Se estrenó en España el viernes 23 de octubre 21/10/2009
Antes de leer "500 días juntos", yo había perdido completamente el interés en el género de la comedia romántica. En algún momento entre la pubertad y cuando comencé a pagar impuestos, dejé de creer en el mundo que estas chicas de sonrosadas mejillas y bonitas gorras de invierno seguían prometiéndome. ¿Qué tenía que ver conmigo ese mundo?
Cuando me senté a leer las páginas fotocopiadas que habían estado sobresaliendo, durante unas tres semanas de dejadez, de mi mochila, verdaderamente no esperaba mucho. Fue el título lo que finalmente me atrapó. Ni falta hace decir que algo empezó a cobrar sentido. Los guionistas, Scott Neustadter y Michael Weber, sin descender a una especie de concepto elevado excéntrico, conjuraron una relación que se veía tanto artística como sincera. Metafórica y literal.
Todos conocemos a Summer porque Summer no es sólo una chica. Es un suceso. Yo conocí a mi primera Summer cuando tenía 17 años. Por ella me salté una clase para que pudiera leerme Catcher in the Rye en el Zoo de Vilas Park Zoo en Madison, Wisconsin. (¿No es genial?) Por entonces, yo creía que el amor era la píldora mágica que conectaría mi alma con el universo y me daría una felicidad sin fin y sin esfuerzo.
No entraré en los sórdidos detalles pero baste decir que las chicas bonitas con corazones rebeldes están en alza. Algunas personas terminan quedándose con su Summer. Yo no. Rompimos y caí en este raro limbo, no podía librarme de ese sentimiento de que algo había ido horrible, dolorosamente mal con el universo. La realidad que yo esperaba y la realidad que experimenté de pronto eran muy diferentes. Lo irónico es que, lo único que me hacia sentir solo es probablemente lo mismo que con lo que tanta gente de distintos caminos de la vida se puede relacionar: todos conocemos el dolor de corazón. Tanto si tenemos 17 años como 70.
En muchos sentidos, hacer esta película, mi primer largo, ha sido el final feliz que no tuve con Summer. Tiene un aire del chico muy poco sarcástico del Zoo de Vilas Park en ella. Porque debajo del humor y de la extravagancia de "500 días juntos", hay una verdad fundamental en juego: sí, el amor puede ser cruel, duro y difícil pero es también, de lejos, lo mejor que la vida tiene para ofrecer.
El 22 de julio de 2001, un domingo si la memoria no me falla (y no me falla), en algún momento entre las siete y las nueve horas (hora del este), un suceso monumental, un cataclismo, algo que resquebrajó la tierra, tuvo lugar en un restaurante llamado "Serendipidity" en Nueva York; me vine abajo. Sólo habíamos estado saliendo un par de meses y sin embargo, como sucede a menudo al principio de estas cosas, me sentía inundado de fuertes emociones: desesperanza, sentirme dolorosamente estar fuera de lugar, el final del mundo, ese tipo de cosas. No salí mucho durante esos días, me quedaba escuchando a los Smiths una y otra vez, mirando viejas películas francesas y lamentando el no haber vivido en una época que apreciara a un tipo como yo. En resumidas cuentas, me sentía como un bobo.
Ahora en este momento, mi amigo Weber y yo hemos escrito un guión juntos, una comedia extraña y más bien inane, ideada únicamente para hacernos reír. Unos pocos que la leyeron la encontraron divertida pero no pasó nada y eso fue todo. Seguimos escribiendo pero raramente terminábamos lo que comenzábamos. Y entonces, después de unos abortados intentos de escribir algo grande y comercial, mi nivel de frustración, junto con mi, ya de por sí, deprimente estado mental, me convencieron de que necesitaba hacer alguna locura. Así es que la hice. De manera impulsiva dejé mi empleo de cuatro años, me despedí de mis amigos y de mi familia, y me fui a Londres durante un período indefinido de tiempo (para "estudiar", como les dije a todos los implicados).
A continuación sucedió algo sorprendente. Casi en el mismo momento de mi llegada, conocí a alguien. Era inteligente. Guapa, Perfecta. Seis meses después, me dio el bote. "500 días juntos" es la historia de esas relaciones. O, al menos, como las recuerdo en el tiempo (bueno, está bien, cómo decidí recordarlas). Weber y yo siempre habíamos soñado con escribir una comedia romántica como nuestros héroes Cameron Crowe y Woody Allen, una película que resultara narrable e identificable, en la que la comedia proviniera de un sitio real en lugar de algún ataque de ardillas en el bosque. Nuestro objetivo era sencillo, contar la historia de una relación, hacer que fuera real, hacerla divertida, e intentar que no resultara un plomo.
Éste es el resultado. La anatomía de un romance. Autobiografía y fantasía a partes iguales. Una canción pop en formato de película. "500 días.." es un montón de cosas, divertida (espero), triste (totalmente), diferente (segurísimo). Hay música y bailes, pantallas divididas, narradores y un pájaro de dibujos animados. Lo único que no hay es ironía. Pero hoy, mirando atrás, a la experiencia, sí que le veo algo totalmente irónico, que una idea nacida del dolor dejado por dos malas relaciones me ha llevado a una de las mejores de mi vida, la de un gran director, increíbles productores, y prácticamente todos los que participaron el proyecto.