LA CONFRONTACIÓN ENTRE RELACIONES ESPORÁDICAS Y UN CONOCIMIENTO MÁS INTENSO DE LAS PAREJAS SON TRATADAS EN "MEDICINE FOR MELANCHOLY", FILME QUE HUYE DE LOS ESTEREOTIPOS DE LOS AFROAMERICANOS Sección Oficial Mar del Plata - Entrevista con el director
Con sólo 25.000 dólares, una buena premisa, mucho entusiasmo y el apoyo de cinco amigos, el director estadounidense Barry Jenkins dio forma a “Medicine for Melancholy” (Remedio para melancólicos), pequeño film que se encargó de abrir el fuego de la competencia internacional del Festival de Cine de Mar del Plata. Su trama se concentra en el día que sigue a una noche en la que un hombre y una mujer afroamericanos –que no es un dato menor- deciden tener sexo como consecuencia de una borrachera; tras ese contacto físico ocasional, compartirán un domingo en el que pasean en bicicleta, visitan museos y descubren puntos de vista totalmente opuestos en lo que refiere a la percepción propia y de la sociedad de lo que es ser afroamericano.
“El personaje central tiene el corazón roto, por lo tanto tiene una sensibilidad extrema. Y uno de los puntos que le afecta es el racismo. De hecho yo pienso que él ni siquiera ve a la mujer que está al lado, simplemente ve que es negra”, indicó el realizador en su presentación en Mar del Plata. Inicialmente, Jenkins iba a plantear una relación interracial pero optó por presentar a dos personajes de la misma raza para reforzar su punto de vista porque “al ser dos personajes negros, se da por sentado que deben entenderse y estar de acuerdo”. Sin embargo, la película concluye que no existe la división en la sociedad por razas, sino por clases sociales.
Pese a todo ese contexto social y político, la búsqueda de Jenkins es introducirse en las relaciones humanas, para hablar sobre la imposibilidad de conectar desde un lugar emocional. La trama se apoya fuertemente en una estética que pasa del blanco y negro al color, cambiando su intensidad, para desnudar en imágenes las emociones de los personajes. Para ello se rodó todo el film en color y luego se modificaron los colores de cada fotograma por ordenador.
Entrevista con el realizador norteamericano - La película es un proyecto súper independiente que emprendiste con un grupo de amigos, ¿tenías la necesidad de contar una historia o encontraste una historia para hacer una película?
"Las dos cosas por igual. No estoy feliz con la película pero estoy orgulloso porque quería probar que podía hacer un film, y realmente creo que lo hice. No estoy tan contento con el contenido de la película en el sentido de que todo el aspecto político termina siendo lo único que ve la gente. Cuando habla de la película, ve sólo esa parte. Hay cosas que haría de forma diferente. Pero fue hecha para mí y para mis amigos, para sentirnos orgullosos".
- ¿Crees que todo ese contexto social y político hace perder el encuentro entre los dos protagonistas, quienes primero pasan una noche juntos y después realmente se conocen, lo cual es un reflejo de estos tiempos?
"Sí. El principal punto tiene que ver con que estos temas interfieren con la conexión humana entre dos personas. La película está inspirada por “Vendreri soir”, de Claire Denis. Ese es un film sobre las relaciones de una noche, pero es sobre gente más grande y yo sentía que eso para mi generación es diferente. Que la relación de una noche para mi generación tiene que ver en primera instancia con el contacto físico, y después con el contacto emocional.
Me parecía una premisa interesante porque compartís tu cuerpo con alguien y después compartís tus emociones, tus puntos de vista… Si estos dos personajes se hubiesen conocido antes de emborracharse de ninguna manera habrían compartido una noche juntos, porque sus puntos políticos son totalmente opuestos. Es algo que creo mi generación da por sentado. No se hacen las preguntas correctas antes de compartir algo con alguien".
- Dijiste que una película de Claire Denis fue una influencia, y de hecho el título del film lo tomaste de una novela de Ray Bradbury luego de ver una cinta de Godard. ¿Es el cine europeo una influencia para ti?
"Sí. Yo no crecí queriendo ser un director de cine. Por casualidad entré en la escuela de cine, y cuando comencé vi muchas películas de la nouvelle vague. De alguna manera, mi base cinematográfica es europea pero crecí viendo películas estadounidenses. Estéticamente puede parecer europea pero tiene que ver con una película de amor americana. No es una película difícil, es entretenida, pero desde la parte estética se eleva".
- Las películas estadounidenses que presentan personajes afroamericanos lo hacen desde un estereotipo ligado a la cultura del hip hop, lo cual no se relaciona en absoluto con los personajes de tu film, ¿eso era algo que te interesaba subrayar?
"Eso era extremadamente importante para mí. Que condujeran bicicletas, era muy importante porque nunca ves gente negra en una bicicleta; que no se escuchara hip hop era muy importante. Uno de los aspectos más importantes era enseñar una imagen diferente del afroamericano porque los afroamericanos son como cualquier gente. En Argentina hay gente que sólo escucha música en español, pero otros escuchan música en inglés, y eso no los hace menos argentinos. Entonces, por andar en bicicleta o no escuchar hip hop no son menos negros".
- En algún momento de la película, el protagonista masculino pregunta a su contraparte femenina si desea escuchar música blanca o música negra. Llevando esto al cine, ¿se puede hablar de un cine negro y un cine blanco?
"¡Uy! No puedo contestar eso (risas). Pero lo voy a hacer. No creo que exista un cine negro y un cine blanco, sí creo que existe un cine que hace dinero y otro que no lo hace. La razón por la cual llegan aquí esas películas con estereotipos del afroamericano es porque son las que hacen dinero. Por eso creo que no existe la diferenciación entre cine negro y blanco, sino entre cine comercial y no comercial. Una película como “Medicine for Melancholy” nunca llegaría acá de otro modo que no fuese por medio de un festival. Y sigue siendo cine negro".
- Siendo un director afincado en San Francisco, ¿qué puedes decir sobre la producción de cine en esa ciudad?
"San Francisco solía ser una ciudad muy artística. Todavía hay mucha gente que desea ver películas, es culturalmente interesante, pero es imposible producir o hacer arte allí porque es demasiado caro. Yo vivo con los padres de mi director de fotografía. Tengo un acuerdo que mientras yo escriba guiones o ruede películas, puedo vivir con ellos. De otro modo no podría vivir ahí".
- ¿No te planteas mudarte a Hollywood para futuros proyectos?
"Solía vivir en Hollywood, pero lo odiaba. Tengo un agente allí, por lo cual quizá haga una película en Hollywood. Ahora estoy trabajando en nuevos proyectos, pero es difícil porque realmente tengo el deseo de hacer películas de calidad y la gente quiere que haga las típicas películas de estudio".