¿QUIÉN DIJO 'REFUNDAR EL CAPITALISMO'? MICHAEL MOORE NOS PLANTEA SU VISIÓN SOBRE LA ECONOMÍA NORTEAMERICANA - Entrevista al famoso realizador de Michigan - Estrenó en España el viernes 8 de enero 05/01/2010
Prominente documentalista, Michael Moore es un cineasta particularmente incisivo cuyo mensaje siempre cobra un especial interés entre aquellos que buscan reflexionar sobre las condiciones en las que se desenvuelven los sectores sociales, sanitarios o económicos en los Estados Unidos.
En esta ocasión llega con "Capitalismo: una historia de amor", nueva película que afronta una idea que ha estado en el centro de toda su obra: "el desastroso impacto que el dominio de las corporaciones tiene sobre la vida cotidiana de los estadounidenses, y, por consiguiente, también sobre el resto del mundo". Desde la América de la clase media hasta los pasillos del poder en Washington y el epicentro financiero global de Manhattan, Michael Moore lleva una vez más a los espectadores por un sendero sin explorar por los medios de comunicación.
Con humor e indignación, "Capitalismo: una historia de amor" plantea una pregunta tabú: ¿cuál es el precio que paga Estados Unidos por su amor al capitalismo?
Hace años, ese amor parecía absolutamente inocente. Sin embargo, hoy el sueño americano se parece cada vez más a una pesadilla, cuyo precio pagan las familias, que ven esfumarse sus puestos de trabajo, sus casas y sus ahorros. Moore nos lleva a las viviendas de personas normales y corrientes, cuyas vidas se han visto trastocadas, mientras busca unas explicaciones en Washington y en otros lugares. Y lo que descubre son los síntomas demasiado familiares de un amor que acaba mal: mentiras, malos tratos, traiciones… y 14.000 puestos de trabajo perdidos cada día. Pero Moore no se rinde y nos invita a sumarnos a su lucha, incansable y llena de optimismo.
Entrevista a Michael Moore - ¿En qué se ha inspirado para hacer esta película? ¿Por qué precisamente ahora?
En Estados Unidos, la gente tiende a esperar que el polvo se acumule antes de discutir abiertamente ciertos temas y decir algunas cosas. Incluso aunque lo tengan ante sus narices y sepan que algo ha ido mal, siguen la corriente. La gente se adapta y acepta soluciones mediocres, se siente a gusto y se acomoda lo mejor que puede. Mucha gente considera que es suficiente agachar la cabeza y taparse la nariz para apañárselas. Pero alguien tiene que alzar la voz.
Mi objetivo es plantear las preguntas que se han ido formulando en mi cabeza desde hace un tiempo y que considero que debe hacerse la sociedad. La tarea del artista, del músico o del director no es seguir a la multitud. Los políticos no van a cambiar nada por su propia iniciativa personal, porque para ellos no tiene sentido ser valientes, es demasiado arriesgado. Las personas son las que tienen que hacer que cambien. Así, cuando emerja la verdad y el panorama esté claro, los que se encogían de hombros e ironizaban cambiarán de idea y se parecerán precisamente a las personas aisladas de las que se habían burlado. - ¿Cuánto tardó en terminarse esta película?
Empezamos con la producción en la primavera de 2008. Pero, en realidad, estoy haciendo esta película desde hace veinte años. Después del debut con Roger & Me, en 1989, ha habido vínculos e ideas comunes, presentes en todos mis proyectos. "Capitalismo: una historia de amor" no sólo es la continuación de este trabajo sino que es su culminación.
- Mucha gente está enfadada por las recientes crisis financieras y el efecto que han tenido sobre las inversiones, los puestos de trabajo, los precios de las viviendas y los presupuestos de los gobiernos, pero quizá no saben a quién culpar. ¿Esta película nos ayudará a descubrir al responsable de este desastre?
No creo que sea un misterio quién está detrás de este desastre financiero. Ha habido una enorme rabia que se ha concentrado contra los bancos y las instituciones financieras, que han puesto en peligro nuestra economía y que la han destruido, así como hacia los políticos que han permitido que eso sucediera... No me tire de la lengua... Esta película no describe un boom, una quiebra o un rescate financiero. Empecé a trabajar en este proyecto antes de que la economía cayera en picado o antes de tener ni la menor idea de que habría habido un enorme préstamo por parte del Tesoro estadounidense un mes antes de las elecciones presidenciales. No me concentro en un individuo, una sociedad o un problema en concreto, sino en el panorama de conjunto. Esta película ataca a un sistema que permite, alienta y, lo que es más importante, garantiza esta corrupción.
- En lo que se refiere al gobierno, parece que hay muchas personas a las que culpar, puesto que miembros de ambos partidos políticos han contribuido a crear la situación actual. ¿En Washington hay alguien con las manos limpias?
En el mundo no hay suficientes toallitas desinfectantes para limpiar Washington. Esta película menciona nombres y ataca a los dos partidos, sin miedo o parcialidad. Todas las discusiones políticas tienen el defecto de pasar del plano de los liberales contra los conservadores y de los demócratas contra los republicanos. Pero sólo es una forma de distraer la atención del problema verdadero: el sistema en el que vivimos posee a ambos partidos, tanto a los liberales como a los conservadores. De cuando en cuando, se producen durísimos enfrentamientos entre los dos partidos, pero ambos intentan permanecer en el poder y lo último que quieren es hundir la nave. Esta película habla de los problemas que no se abordan en el Congreso o en los talk show de los domingos por la mañana (que son patrocinados por Boeing, AT&T, Archer Daniels Midland, ExxonMobil…). - ¿Qué piensa que se le quedará al público de esta película?
Michael Moore nació en 1954 en Flint, Michigan. Es hijo de un trabajador de la industria automovilística y nieto de un veterano de la célebre huelga de 1936 en Flint, en la que los obreros ocuparon la fábrica principal de la General Motors. La familia de Moore fue una de las primeras en establecerse en la zona de Flint. Después de haber estudiado en un seminario católico, se convirtió a los dieciocho años en uno de los primeros jóvenes elegidos para un cargo público en Estados Unidos, al obtener un puesto en el consejo escolar local. A los veintidós años, fue el fundador y redactor de un periódico alternativo, The Flint Voice, que se hizo notar a nivel nacional cuando un tribunal de justicia revocó la orden del alcalde de Flint para confiscar la maquinaria de impresión, después de que un artículo revelara la utilización inadecuada de trabajadores pagados por el Estado para su propia campaña política.
En 1986, cuando se encontraba sin trabajo, Moore decidió filmar la devastación de su ciudad natal provocada por la General Motors. Para ello, reunió a un grupo de amigos que aprendieron a hacer una película y vendió todo lo que tenía para financiarla. En 1989 estrenó Roger & Me. El resto es historia.