EL GUIONISTA DANÉS DE LA EXITOSA "FLAME Y CITRON" SIGUE ESCRIBIENDO DESDE ARGENTINA HISTORIAS BASADAS EN HECHOS REALES Y DE CORTE POLÍTICOEntrevista
En busca de aventura y de cambio, el guionista danés Lars Andersen dejó seis años atrás su país para instalarse en Latinoamérica. Siendo padre de dos hijos, la aventura latinoamericana tuvo limitaciones marcadas por no exponer a su familia a ámbitos hostiles. Tras barajar las distintas posibilidades que ofrece la región, se inclinó por Argentina, cuya capital con su impronta europea aportaba el plus de una adaptación más rápida y sencilla.
Instalado en un apartamento del barrio porteño de Palermo, Andersen prosigue con su rutina de escribir guiones para la industria danesa como si continuara en Copenhague, con la diferencia de tener que subirse a un avión cada tanto para reunirse a intercambiar ideas sobre el desarrollo de sus historias en Dinamarca. De ese modo peculiar co-escribió con el realizador Ole Christian Madsen "Flame y Citron" ("Flammen & Citronen"), thriller sobre dos integrantes de la resistencia danesa durante la ocupación nazi, que fue el gran suceso del cine de su país en 2008 y recientemente se editó en DVD en España tras estrenarse en salas a principios de año.
Siguiendo con su interés por escribir historias basadas en sucesos reales y de corte político, Andersen –de 48 años y sin relación con el mundo de los efectos especiales, tal como pregona la biblia virtual del cine, la Internet Movie Database- se encuentra desarrollando un guión sobre un idealista periodista de los años 80 ("Smokescreen", de Christina Rosendahl) y una miniserie para Noruega sobre la Segunda Guerra Mundial ("Kampen om Tungtvannet"). Por el momento, no se plantea escribir un guión relacionado con el país que eligió para residir, por la limitación propia del idioma; sin embargo, recientemente se ha abierto una puerta para un posible ingreso a la cinematografía argentina.
- Siendo de un país como Dinamarca, con un nivel de vida tan alto, ¿por qué elegiste instalarte en América Latina y específicamente en la Argentina?
Buscaba un cambio, una aventura. Y Argentina siempre me pareció un país un poco como Europa. Tengo dos hijos, y acá no hay enfermedades como la malaria. Me gusta mucho Brasil también, pero con chicos no. Acá no hay inseguridad. Yo sé que el gobierno y la clase alta de acá hablan de inseguridad pero en comparación con otros países, no hay nada. Es como Italia o España. En países como Dinamarca hay violencia también, pero es un tipo de violencia diferente. No es violencia porque hay gente pobre, hay violencia para la violencia, por destruir. Y creo que ese tipo de violencia es más peligrosa.
- Tu película más reciente es "Flame y Citron", que está basada en personajes reales: dos integrantes de la resistencia danesa que asesinaban nazis y colaboracionistas. ¿Qué tan conocida era esta historia para los daneses?
Para el guión hubo seis años de investigación porque era una historia un poco conocida en Dinamarca pero la verdad era secreta. Es una historia sobre una patrulla de la muerte y es una historia muy dolorosa. No es una historia de la resistencia comunista pero sí una historia de la resistencia de la derecha. Y esos tipos tienen poder. Es una derecha diferente a la de acá porque no son fascistas. Son conservadores pero con un pasado. Cuando un país está ocupado por una razón u otra, no hay mucha diferencia para la gente. En Dinamarca, durante la Segunda Guerra Mundial, hubo mucha gente que fue secuestrada y era conservadora, casi fascista, pero que eran la resistencia porque eran nacionalistas.
- Siendo una historia real y de corte político, ¿cuál fue la repercusión que tuvo la película en Dinamarca?
Fue la película del año. Más grande que "Batman" y que "Harry Potter". Hubo un poco de escándalo porque tenemos un partido en Dinamarca que se llama el Partido del Pueblo Danés, que tiene mucho poder y es un partido de la derecha de verdad. No son conservadores como en Francia o Suecia. Esos conservadores son democráticos. Los de este partido no. No son nazi pero casi. No odian judíos pero sí a musulmanes. ‘Dinamarca para los daneses’, es lo que dicen. Ellos creían que era una película antinacionalista porque gente como esa quiere una película nacionalista con héroes. Pero los héroes no existen. Para ser un héroe en una película tenemos que hacer a una persona con dudas, porque sin dudas no es persona y no es interesante.
- ¿Había una intención de hablar del presente por medio de una historia del pasado?
Sí. Cuando escribí la película estaba sucediendo la guerra de Irak y lo de Abu Ghraib. La escena donde Flammen y Citronen están muertos y les están sacando fotos, eso es Abu Ghraib.
- Hablemos un poco de la industria danesa, ¿cómo es trabajar allí?
No sé si en realidad tenemos una industria porque tenemos un sistema del Estado. Hay diferentes productores que quieren hacer negocios con la plata del Estado. Hollywood es una industria. La televisión en Dinamarca es una industria pequeña para los guionistas, pero el cine más o menos. Es un mercado chico porque somos cinco millones pero al mismo tiempo tenemos el 35% del mercado.
- Dinamarca tiene un cine que es muy respetado en el circuito de festivales y de cine-arte por lo que representó el Dogma en su momento. ¿Existe esa percepción en Dinamarca?
En la época de Dogma sí. El cine danés, como el noruego o sueco, tiene buenas películas pero también muchas malas (risas). En los años del Dogma todo estaba cambiando. Las películas de Dogma en realidad son películas como de Art-House; películas intelectuales con historias muy pequeñas sobre divorcios o cuestiones íntimas pero que llevó gente al cine. "Italiano para principiantes" llevó 800 mil espectadores, en un país con una población de 5 millones. Fue muy raro para una película tan chiquita y femenina. Pero hoy en día ese tipo de películas no funcionan. Quizá tienen 5 o 10 mil espectadores. El Dogma era una muy buena idea artística y de marketing pero terminó siendo una sobredosis.
- ¿Qué puedes decir del director más célebre de Dinamarca: Lars von Trier?
Lars von Trier es un tipo muy inteligente y un poco cínico. Pero sus películas no son tan populares. Más o menos 50.000 espectadores, nada más. Pero él es un escándalo y es famoso. Es famoso porque sus películas tienen éxito en países como Francia. Y Francia es un país de cultura.
- Ahora estás viviendo en Argentina, ¿pensás en escribir historias locales? ¿Tenés contacto con directores argentinos?
Yo hablo castellano como un alemán. Puedo escribir un mail en castellano pero no un guión. No puedo escribir solo. Necesito gente para co-escribir. Hay un montón de historias acá. Y hay historias que para los extranjeros son interesantes pero para los argentinos no. Por ejemplo, acá no es posible hacer una película sobre un policía que es un poco corrupto pero tiene un corazón de oro; los argentinos dicen: ‘pero todos son corruptos’. En Estados Unidos y Europa es diferente, allá se puede escribir una historia sobre un policía que va a cambiar. Pero quizás escriba algo. Conozco a Rodrigo Fürth…estoy hablando con él sobre ideas para acá.