ALEJANDRO AMENÁBAR PRODUCE UN THRILLER, "EL MAL AJENO", EN EL QUE LO MÁS IMPORTANTE SON LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES DE LOS PERSONAJES - Estrenado en España - 15/03/2010
Proyecto largamente madurado, El Mal Ajeno es el debut en formato largo para Oskar Santos, director del documental Un viaje Mar Adentro. Rodada durante siete semanas en diferentes localizaciones de Madrid y alrededores, la película representa una arriesgada apuesta cinematográfica en la que se ha cuidado hasta el mínimo detalle, desde el guión hasta la aportación de los actores, sin olvidar la novedosa factura visual del film. Alejandro Amenábar produce la película, Daniel Sánchez Arévalo firma el guión y Belén Rueda, Eduardo Noriega, Angie Cepeda y Cristina Plazas son los protagonistas principales. Su première mundial tuvo lugar en la Sección Panorama de la Berlinale.
“El Mal Ajeno parte de un guión con una estructura compleja, en espejo. El protagonista vive situaciones que el espectador está siguiendo con la misma información que tiene el personaje, pero que ya les han ocurrido a otros personajes antes. Tienes que estar descifrando, de alguna manera, todo lo que está ocurriendo y siempre tienes la sensación de ir un poco por detrás de la historia. Estás intentando averiguar continuamente qué es lo que va a ocurrir. Ha sido complejo trabajar el guión, y ha sido complejo llegar al montaje final”, recuerda el co-productor Fernando Bovaira.
“Hemos querido hacer una película que fuera un viaje emocional intenso y constante, muy entretenido para el público, sin dejar de lado contar una historia con muchos elementos humanos, sociales, éticos, morales, con contenido. Un viaje bestial, tanto en emociones como en diversión. La diversión a veces la vas a encontrar riéndote, a veces sufriendo, a veces asustándote, o emocionándote. Queremos que la historia te atrape y te deje en un sitio distinto al que ocupabas antes de verla”, dice Daniel Sánchez Arévalo.
Entrevista a Eduardo Noriega, actor protagonista - Todos los personajes de El Mal Ajeno tienen un peso específico en la historia, se trata de una película coral en la que todo gira alrededor de Diego. ¿Cómo es el protagonista?
Diego, al comienzo de la película, está aletargado. Es un médico que trabaja en la unidad del dolor y, por tanto, está rodeado de dolor y muerte, raras veces le da el alta a nadie. Lo que hace durante toda la película es un recorrido hacia la sensibilización. Poco a poco se va quitando esas capas férreas que se había puesto a lo largo de los años y empieza a mirar a la enfermedad, a los pacientes y a sus seres queridos de otra forma. Hay una revolución interior desde la frialdad hasta ser capaz de anteponer la vida de los demás a la suya. El arco que recorre el personaje es extremo, hay un gran cambio a lo largo de la película. Y es algo que le ocurre en su interior, no es un cambio de apariencia.
- ¿Qué tienen en común Diego e Isabel, el personaje que interpreta Belén Rueda?
Isabel y Diego se reconocen: en el dolor, en la enfermedad... por diferentes motivos. Y no necesariamente conocen las circunstancias del otro. Isabel no tiene mucha información sobre lo que le está ocurriendo a Diego pero sí detecta ese dolor. Son almas frágiles que se juntan para ayudarse, para darse cariño... casi instintivamente. Hay una identificación, un acercamiento del uno hacia el otro, un reconocerse en el otro.
- En medio de tanto dolor, Diego vive, sin embargo, algunos momentos de humor.
Sí. Si en una película como ésta no hay momentos de humor, no te la tragas. Sería insoportable. De hecho, la primera secuencia de la película ya es una declaración de intenciones tremenda. Hay personajes como mi hija, mi padre, Juanjo o Carlos, que aportan esas gotitas de humor que te permiten que luego haya secuencias tan intensas a lo largo de la película. Te sacan una pequeña sonrisa y te distraes un momento. Daniel, el guionista, tiene un talento especial para hacer esto. Distiende el ambiente, y eso es bueno para el espectador.
- Diego es el protagonista, pero los demás personajes son fundamentales para entenderle. ¿Cuál ha sido la clave para tejer desde la interpretación todas esas historias?
Oskar tuvo la ocurrencia de hacer un ensayo con los nueve o diez actores principales. Fue el sábado previo a rodar. Estábamos sentados a una mesa y nos íbamos levantando de dos en dos, o lo que tocara. Utilizó un despacho en el que sólo teníamos unas sillas de tijera, y sin embargo, vimos toda la película: el coche, el accidente, si llovía, si alguien moría podíamos ver el dolor por esa muerte... fue un viaje increíble, como yo nunca había vivido. Además, nos dio una idea global del tono de la película, le dio coherencia a toda la interpretación. Sirvió para que todos supiéramos qué película estábamos haciendo y estuviéramos en la misma onda, tirando de esa mochila, de esas herramientas preparadas previamente, para crear un código entre director y actores.
Entrevista al director Oskar Santos - ¿De dónde surge la idea de El Mal Ajeno?
Esta película intenta entrar en el claroscuro o en la sombra de la naturaleza humana, en esa idea que nos venden de formar parte del mundo. El ser humano es individual y sobre todo se interesa por su propia vida y por la de un reducido grupo de personas. Esto es humano. Para intentar explicar la película siempre pongo un ejemplo... Me gusta ver las noticias mientras como. Son dos funciones complicadas de hacer a la vez porque en cualquier cadena el retrato que nos hacen del mundo es terrible (guerras, hambre, dolor…), pero de alguna manera sigo comiendo.
Si en ese momento suena el teléfono y me dicen que hay alguien de mi familia al que le está pasando algo terrible, automáticamente dejo de comer. Esto que parece tan absurdo explica cómo estamos hechos los seres humanos. Nadie desea el mal ajeno. Ver en el telediario a toda esa gente sufrir es duro pero no nos quita el apetito; sin embargo, cuando las tragedias ocurren dentro de nuestro círculo, nuestra vida se para. Negar eso es ir en contra de la naturaleza humana. ¿Por qué somos así? Nuestros seres queridos son nuestro mundo. Los demás son los demás.
- ¿Crees que el público se va a identificar con el dilema al que se tiene que enfrentar Diego?
Yo me siento más espectador que director de cine. Y como espectador no me gustan los mensajes, que me aleccionen, sino que me propongan. Alejandro lo decía en una de sus películas: Me interesa un cine que es capaz de formular preguntas, y no un cine de respuestas. El cine es interacción y quiero que una película me dé un margen para aplicar mi propia forma de pensar. El Mal Ajeno, en todo caso, lo que pretende es lanzar una pregunta al espectador, una muy concreta. La película elabora de forma muy sugerente esa pregunta: ¿Se puede vivir sin que nadie destacado te importe? ¿Pensando que todas las personas significan para nosotros lo mismo? Somos definidos por un grupo muy concreto de personas… nuestros seres queridos, los que nos forman como personas. Ése es el dilema de Diego, y de otros personajes de la película. ¿Puedo vivir sin que nadie me importe?