DERHUMALC: "A MARGEM DO LIXO" ANALIZA LA SITUACIÓN DE LOS RECOLECTORES DE BASURA EN BRASIL - Entrevista a Willem Dias, guionista - 07/05/2010
En el marco del 12° Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, que se ha desarrollado en Buenos Aires hasta el 5 de mayo para luego viajar a Santiago del Estero y Tucumán del 2 al 5 de junio, se presenta dentro de la competencia de largometrajes el documental “A margem do lixo”, tercera entrega de la trilogía en la que el brasileño Evaldo Mocarzel retrata a habitantes que viven al margen de la sociedad paulista.
Si en “A margen da imagen” se refería a quienes viven en las calles y en “A margen do concreto” a los sin techo que se movilizan para tomar edificios desocupados, en “A margen do lixo” observa el trabajo de los catadores de lixo, tal como se denomina en Brasil a lo que localmente se conoce como cartoneros. Estas personas que comenzaron a buscar en el desperdicio de los demás una forma de supervivencia, hoy realizan una importante labor ecológica que no es reconocida.
A través de un grupo de personajes con historias de vida bien diferentes y posturas distintas, el documental enseña la cotidianeidad de los recolectores de basura, centrándose en integrantes de una cooperativa que lucha por salir de la marginalidad y del silencio.
Willem Dias, guionista y editor de la película, viajó a Buenos Aires para acompañar la exhibición de la película, que a pesar de ser premiada en Brasil continúa sin estreno comercial en aquel país.
- ¿Cuál es el tema central de “A margem do lixo”?
Es una película que busca hablar sobre personas que no están reconocidas y que hacen un trabajo muy importante, que es la recolección de basura y reciclado. Pero esta gente está al margen porque ellos recogen basura. La película gira en torno a la pregunta ¿qué es lo que se hace con la basura? Porque generalmente se tira la basura. En Brasil no se separa las botellas del papel, entonces ellos se encargan de separar esa basura y venderla. Ellos están al margen de la sociedad pero están organizados bajo una cooperativa. La película muestra su organización y que tienen una opinión política.
- ¿Cuánto hace que los recolectores se han agrupado bajo una cooperativa?
Es un fenómeno más o menos reciente. Hasta el día de hoy hay recolectores que no están dentro de la cooperativa, trabajan de forma independiente, pero ellos no son retratados en la película. La recolección existe hace muchos años en Brasil. Me acuerdo que cuando era pequeño pasaba el que recogía botellas. Con el tiempo, por cuestiones ecológicas, se convirtió en una opción de vida para las personas.
- Muchas veces se dice que una película se reescribe en el montaje, y vos sos precisamente el guionista y el editor, ¿cómo fue tu trabajo en este caso particular?
Trabajo con el director hace muchos años. Él hace las películas de una forma independiente. Va a los lugares e investiga. Es un director muy prolífico, que filma mucho. Por ejemplo, esta película tenía 150 horas de material, para terminar en 83 minutos. Conversando con Evaldo, decidimos que el guión se haría en el montaje. No es un guión preconcebido. El proceso entonces fue hacer el guión al montar la película. Por ejemplo, empezaba con discursos de los personajes pero después en el montaje eso no tenía sentido; entonces se puso todos los discursos en off. Los discursos fueron sobre las imágenes de ellos recogiendo basura, etc. La participación mía en el guión fue justamente pegar el material que él captó, siguiendo el sentido que él quería darle a la historia y buscando que a quien viera la película le genere expectativa y curiosidad.
- Antes decías que la película gira en torno a la pregunta de ¿qué es lo que se hace con la basura? ¿Qué es lo que hace Brasil con la basura?
En Brasil se recicla muy poco por la cantidad de basura que se tiene. Yo por ejemplo junto mi material y lo llevo a una cooperativa. Después de hacer la película, empecé a reciclar. Pero yo vivo en un condominio, y nadie lo hace. Creo que es importante apoyar esta iniciativa, el trabajo increíble que hacen de reciclar la basura de los demás.
- ¿Crees que eso es por falta de conciencia social o gubernamental?
Las dos. El gobierno no hace demasiado en el sentido de que no trabaja con ellos, con las cooperativas. Algo de eso se habla en la película. Y falta también la conciencia social. Falta que las personas sepan que es algo necesario, que sepan que no pueden tirar algo perecedero con algo que es reciclable. En Brasil falta bastante. La conciencia todavía es poca. Recuerdo cuando en 1992 fui a Europa; allá ya separaban la basura.
- Uno de los entrevistados destaca que este gobierno comenzó a tomar iniciativas en este aspecto, ¿es así?
Lula fue el único presidente que recibió a un recolector. Entonces para ellos fue grandioso. Ellos son de San Pablo, en relación al gobierno del estado no tienen ningún tipo de ayuda; en relación al gobierno municipal tampoco. Entonces por un lado está el reconocimiento del gobierno federal porque Lula es más comprometido socialmente, apoya la idea del recolector y de esta conciencia, pero al mismo tiempo los gobiernos locales que no tiene que ver con el poder federal no tienen tanta relación con este compromiso social. Entonces es difícil lograr esa conciencia mientras haya estas disputas políticas. Cuando el gobierno municipal está contra el gobierno federal.
- En la película también se habla de que el sector industrial a comenzando a interesarse por este negocio, amenazando el trabajo de los recolectores…
Sí, están los recolectores que están muy organizados, que tienen una conciencia política. Y están las industrias, que prácticamente no tienen funcionarios. La industria toma el material separado: el aluminio, el papel, el vidrio…Y trabajan muy pocas personas, casi todo son máquinas. Ellos no tienen asociación con el recolector, ellos compran y lo revenden a más. Ganan más y trabajan con menos gente. Ese es otro peligro, que el recolector sea sacado de la calle.
- Si bien aún no tuvo estreno comercial en Brasil, pero sí se vio en festivales. ¿Cómo fue la reacción del público?
La adoró. Yo estuve en Brasilia cuando se estrenó en el festival y fue muy bien recibida. Hoy estaba pensando justamente cómo puede ser que una película que fue tan bien recibida, que ganó premios, todavía no fue lanzada. En Brasil hay muchas películas que no se estrenan porque el acceso es muy restringido, la influencia americana es muy fuerte. Cada vez es más difícil conseguir salas para el cine independiente. San Pablo tiene solo una sala que exhibe documentales. Es difícil mostrar la película. Pero los recolectores comenzaron a pasar la película en las asambleas que hacen en Brasil; van de mano en mano mostrando la película. Es una manera de que circule.