JOSÉ LUIS GUERÍN HABLA SOBRE EL CONCEPTO ACTUAL DEL GUIÓN CINEMATOGRÁFICO 10/05/2009
El director de "En construcción" y "En la ciudad de Sylvia" conversó con el crítico Álex Gorina en el programa de Televisió de Catalunya "Sala 33" antes y después del pase de la película que protagoniza Pilar López de Ayala. Según Guerín, los guiones actualmente se elaboran para las televisoras o para las comisiones de cultura, "ya no son como antes, en la era de Griffith, que se hacían como herramienta de trabajo para hacer una película sino que se hacen con la intención de intentar captar la atención de los financieros o esas comisiones de los ministerios o de las televisiones y entonces el guión, tal como se entiende hoy, es una forma de tiranía y gran parte de mi filmografía es cómo tratar de escapar a ese despotismo".
El realizador entiende que el buen cine siempre surge de lo imprevisible dentro del mundo del cineasta y de lo que te encuentras cuando estás viendo la película, y eso no se puede plasmar en la redacción del guión. Sobre esa perspectiva mágica, Guerín recordó en este programa del Canal 33 que a menudo obviamos el placer de ir al cine para ver los rostros de las actrices o actores "y yo he de reconocer que empecé yendo a la Filmoteca, no para ver Visconti sino para ver a Claudia Cardinale, pero lo que yo recordaba es que Visconti era el tipo que filmaba a Claudia Cardinale, y luego a lo mejor veía otra película suya con Cardinale, pero el primer estímulo era ese. El gusto y el misterio por un rostro es algo a lo que no debemos renunciar, porque yo creo que no hay misterio más profundo que el movimiento y cambio de expresión en un rostro".
JOSÉ LUIS GUERÍN PRESENTÓ EN BUENOS AIRES LA PELÍCULA Y EL DOCUMENTAL DE "EN LA CIUDAD DE SYLVIA" Y HABLÓ CON LOS MEDIOS ESPECIALIZADOS SOBRE LO QUE MEJOR CONOCE: EL CINE
El director español acudió a Buenos Aires para presentar su película, que participaba en la Sección Oficial Internacional del Bafici. En conversación para varios medios habló sobre su concepción del cine.
Los silencios en el cine "De las dos películas que aquí presento, una es el silencio absoluto y en la otra existe la posibilidad del silencio como pausa. Había una sentencia de Robert Bresson muy bonita que decía que el cine sonoro ha inventado el silencio y es verdad porque el silencio como elemento de composición, la pausa dramática en cine, es un principio muy importante y que puede reemplazar incluso más efectivamente la música, que no deja de ser a veces algo muy artificial para el cine. De pronto servirte de los sonidos, de los ruidos y de las pausas de una película puede ser como la forma más orgánica, más consustancial al cine para crear climas, atmósferas, ritmos; entonces eso me importa mucho pero, desde luego, no es algo que haya inventado yo, pero sí que es cierto que cada vez es más difícil ver esas películas fuera del marco de los festivales porque existe esa escisión dolorosa entre la evolución del cine como forma de creación o de escritura y su evolución como forma industrial".
Cineastas que trabajan con influencias artísticas de otros "El lado más fastidioso de la cinefilia sería el 'guiño fortuito', que yo reconozco en muchos cineastas que quizás filman la Gran Vía de Madrid como si fuera la Quinta Avenida de Nueva York, porque son incapaces de ver sus calles, porque están filtrados o alienados por alguna acumulación de referencias o de diálogos que remiten a otras películas. Ese guiño es muy empobrecedor, a mi juicio, y es lo que menos justicia hace además a los creadores a los que intentan emular porque aquellos que son emulados eran tipos libres, que eran capaces de ver sus calles y ellos ya no ven calles, ven películas sólo. Lo importante es rescatar las ideas y cómo esos cineastas se relacionaban con las cosas, pensaban las cosas, pensaban sus ciudades y las gentes. Cuando el cine, en lugar de servir para ver mejor las cosas, sirve para no ver entonces se convierte en algo endogámico, cerrado sobre sí mismo".
Los adolescentes españoles de su generación "Mi generación yo creo que ha tardado mucho en aceptar la propia cultura española. En mi adolescencia, durante la época de Franco, éramos muy despectivos con nuestra propia cultura, idealizábamos lo que venía de fuera y nos sentíamos un poco humillados con lo propio porque eran los tiempos de la dictadura. Soy de la generación del rock, detestaba a los cantautores españoles y catalanes, el rock y la literatura de fuera y todavía tengo enormes lagunas culturales con lo propio".
El Western, uno de sus géneros favoritos "Yo estoy muy agradecido al Western. Es el género de mi infancia y mi epopeya natural. Conozco mucho mejor la historia de los Estados Unidos que la de mi país porque me la contaron los Westerns; la construcción del ferrocarril, la llegada del Ponient Express, los nombres de los principales bandidos, la guerra de la secesión, los conflictos entre ganaderos y agricultores,... eso me lo ha contado el Western con una forma de gesta, de epopeya y es mi mitología natural y me siento noblemente seducido. No veo esa nobleza en el cine actual americano y tampoco ningún atisbo de cultura popular en ese cine. Creo que los Westerns con los que yo me formé tenían el gusto por la cultura popular, y eso no hay que confundirlo con cine comercial, que es distinto".
El auge del documental supone renovación "Lo vivo como una renovación de la dramaturgia. Como cineasta te preguntas cómo filmar situaciones, cuerpos, diálogos y hay algo en la dramaturgia de cine clásico que se me antoja ya academicista, finiquitado para mí como cineasta. Entonces el documental viene a ayudarnos a renovar la forma de filmar personas y diálogos, y por eso necesito de ambos. El documental importa ese aire nuevo de la realidad, de pactar con los azares, con lo aleatorio y a veces crear situaciones y diálogos en lugar de imponerlos, y de otro lado está el deseo, que viene más del cine de ficción, del control de la iluminación, de crear climas con la luz, pausas dramáticas de silencios,... entonces es en esa tesitura donde encuentro el placer del cine actual".
La importancia del encuadre en el desarrollo de la película "Hay una división profesional en el cine muy importante que son, por un lado, los cineastas que proceden primero por la situación y luego buscan el encuadre y los que necesitamos absolutamente del encuadre como elemento primordial de ordenar el mundo. Admiro mucho a cineastas para quienes el encuadre es algo funcional pero en los que apenas existe la noción de encuadre, que crean la situación y la capturan como reportero con una fuerza extraordinaria. Mi forma de verlo es distinta porque el encuadre está dando una lectura, una frase, completamente distinta.
Cuando hice "En Construcción" estuve estudiando mucho de pronto cómo el valor de una frase cambia si está filmado de un lado o de otro. Se decían cosas distintas. Igual pasa si quien habla está fuera del encuadre. A mí me gusta mucho, al acabar una película, seguir rodando solo con el registrador sonoro porque luego en el montaje se puede transformar de alguna manera las imágenes con lo que se escucha fuera de campo. Esa es la operación esencial del cine: ver y escuchar". Bresson decía que había que dar siempre prioridad o al ojo o al oído, que en paridad se anulaban porque a veces hay más tensión en lo que ves y otras en lo que oyes".
El "factor tiempo" en la narración cinematográfica "El tiempo es otro tema esencial del cine. Sea el tema que sea el que se trate, el tema de discusión final siempre acaba siendo el tiempo porque es un extraño milagro. Quiero decir que lo que hace el cine es capturar trozos de tiempo. Recuerdo el vértigo que me produjo la primera vez que leí un manual de cine en el que la primera clase era la definición del plano y lo definía así: 'un plano es un trozo de tiempo y espacio'. Aparte del vértigo, me fascinó. Luego, todo lo que seguía casi me parecía banal comparado con la fuerza que tenía esta frase.
El tiempo en la vida es irreversible, fluye, se escapa, es efímero y el cine tiene ese gran misterio que es capturar un trozo de tiempo que queda dentro de un plano y preservarlo del tiempo fugitivo. El cine son huellas de luz y eso lo tiene en común también con la fotografía. La intimidad que tiene con lo real es algo muy específico por eso yo no llego a entender como cine los dibujos animados o el cine hecho en ordenador, que es otro arte igual de maravilloso quizá o más, pero es otra cosa, responde a otra ética, a otra moral".