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ESTRENAN EN ARGENTINA PELÍCULA SOBRE LA VIDA DE LA MONTONERA NORMA ARROSTITO

Caras y Caretas ofrece desde el 5 de diciembre en el Malba un nuevo capítulo de la serie de películas "Vidas argentinas", la cual se adentra en diferentes figuras que calaron hondo en la política y cultura argentina, para analizar el pasado desde el presente, jugando con los límites cada vez más difusos entre la ficción y el documental. Luego de "Familia Lugones", de Paula Hernández, y "Ramón Carrillo, el médico del pueblo", de Enrique Pavón Pereyra (h), se estrena "Norma Arrostito. Gaby, la montonera", docudrama dirigido por César D’Angiolillo ("Potestad") que protagoniza Julieta Díaz ("Derecho de familia").

"Se transformó en una necesidad hacerlo", recuerda D’Angiolillo sobre la película a la cual llegó tras la convocatoria de María Seone, responsable del Centro Cultural Caras y Caretas. Junto a Graciela Maglie delineó un guión que transformó el trabajo por encargo en una "película de autor", que le llevó un año de posproducción y apenas siete días de rodaje.

"Norma Arrostito. Gaby, la montonera" busca desentrañar el mito que representa Norma Arrostito, integrante de la organización Montoneros, la cual eligió como bautismo de fuego el asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, presidente de facto que fue una figura clave en la Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. A partir de este hecho, Arrostito se convirtió en una buscada, y en 1976 se dio a conocer su muerte en un enfrentamiento con la policía, aunque en realidad estaba cautiva en la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada) como trofeo de los represores.

Siguiendo la estructura de un docudrama, D’Angiolillo se vale de los testimonios de amigos, familiares e historiadores para hablar de su figura mítica pero también de la mujer que había detrás de un personaje que sigue envuelto en un halo de misterio. La parte testimonial se refuerza con escenas de ficción sobre su cautiverio jugadas por Díaz, hasta desembocar en un final donde realidad y ficción se (con)funden para trasmitir un mensaje de esperanza.

- Al momento de llegar el proyecto a sus manos, ¿qué características les interesó del personaje y el tema que retrata para involucrarse como director y actriz?

Julieta Díaz: "Las características que me atrajeron es que era una historia verídica, lo que siempre es interesante porque uno no sólo tiene que charlar con el director y usar su imaginación, sino que además tiene mucha información que puede inspirarlo a uno en la ficción, y elegir qué seguir de lo verídico junto al director.

También que hablaba de la Historia argentina… siempre es interesante reflexionar sobre la Historia. En el caso particular de Norma Arrostito me gustó porque cuando empecé a leer el guión sabía muy poco sobre ella, me gustó esa cuestión austera de su figura, que no se supiera mucho de ella casi por decisión propia. Y además es muy controversial… Todo lo que sucedió en esa época, con esos jóvenes que luchaban por una ideología, y después se militarizaron... Cómo nos influye esa época hoy.

"Norma Arrosito, Gaby la montonera", de César D'AngiolilloMe encantó además cómo termina la película, como César elige terminar el guión, con esa unión entre la ficción y la realidad, con nosotras (las actrices) que tenemos la edad de los nietos que se están buscando hoy y las mujeres que sobrevivieron, con esperanza pero sin dejar de informar y contar".

César D’Angiolillo: "Cuando me ofrecen hacer lo de Norma Arrostito, resulta que tiene que ver con mi infancia-adolescencia, prácticamente viví esa época y tenía el recuerdo claro de Norma en los diarios y toda su parábola tremenda donde se transformó en "la mujer guerrillera", que después se fue elevando a un nivel de mito por el secuestro y ejecución de Aramburu, y posteriormente toda su trayectoria de supervivencia a pesar de que habían matado a todos los del grupo que habían comandado ese secuestro, con excepción de Mario Firmenich. 

Ella sobrevivió sin tener mucha presencia pública. Era una mujer que estaba clandestina y se ocultaba, pero en realidad no tenía vocación de dirigente, era de bajo perfil. Eso me di cuenta al investigar. Y se conoce poco de ella, realmente, salvo lo que cuentan sus amigas que estuvieron en la clandestinidad y las que convivieron en el cautiverio de Norma.

Lo que más me interesó al hacer la película era conocer a Norma a través de sus compañeras, que estuvieran viéndolas a ellas que son de la misma edad, que tuvieron la misma experiencia vital de cargar las armas y ser militantes políticas, de haber entregado su vida por un ideal. No estoy abriendo juicio de si estaba bien o mal, simplemente creían que se podían cambiar las cosas, que podía haber más justicia en esta sociedad. Ellos creyeron que había que lograrlo de esa forma. Conocer a Norma era hacerlo a través de sus amigos, por eso la película tiene testimonios directos de ellas".

- De alguna manera, ellas humanizan a la figura a través de los pequeños detalles que cuentan, como que le gustaba escuchar a los Bee Gees o tener su camisa bien lavada y planchada…

D’Angiolillo: "Claro, esa era mi intención".

Díaz: "A mí me llamó mucho la atención que una mujer en esas circunstancias, que a lo mejor tenía una granada en la cartera, estuviera planchando su camisita impecable, que llegaba tarde a las reuniones porque estaba planchando su camisa por una convicción de prolijidad y de límites muy claros. Con eso a mí se me humanizó mucho. 

Además tenía una cosa muy maternal, de la mujer clásica. La imagen del padre y la madre es lo que te forma, y su padre era un plomero medio anarquista y su madre un ama de casa muy católica. Algo de todo eso había en ella. A mí eso me inspiró mucho. Algo de esa síntesis sentí que existía en el personaje. Por eso después elegimos que ella llevara cruces, y esa cuestión de la austeridad".

Julieta Díaz interpreta a Norma ArrositoD’Angiolillo: "Es una parábola interesante la que hace el personaje porque empieza siendo militante de la juventud comunista, sin embargo termina en el cautiverio siendo muy católica y lleva la cruz puesta. Tiene que ver también con su pareja, que fue Abal Medina, quien fue el que ejecuta a Aramburu y quien muere más rápido, a los tres meses.
Todo eso son los datos que tenemos, pero ¿quién era Norma Arrostito? Ahí tenía que venir la sensibilidad de Julieta y la mía, y de todos, para ver cómo encontrábamos esos detalles que pintan un personaje. Un personaje está lleno de pequeñas cosas, no es los grandes postulados".

- El docudrama es un género ambiguo porque no debe traicionar la realidad pero a la vez integra ficción, ¿De qué modo enlazaste esa visión personal que tenían del personaje en los tramos de ficción con la realidad que otorga la parte testimonial, y cómo elegiste las secuencias que querías ficcionar?

D’Angiolillo: "Siempre tratamos con mucha prudencia de no tergiversar los testimonios, pero hacíamos ficción. Yo de pronto le daba una indicación a Julieta, y ella me decía: ‘Si mira el arma, no mira así’. Y esa era la visión de Julieta. Tal vez lo que hizo Julieta tenía que ver más con Norma que un testimonio. Ahí creo que está lo más rico del género. La posibilidad de que la ficción potencie el documental, y el documental a la ficción.

Con Graciela Maglie escribimos el guión, teníamos como un esqueleto armado por los testimonios y buscamos la estructura que pudiera engarzar con el tema de ficción. Elegimos las escenas que considerábamos fundantes, esas escenas que tenían que estar, como el encuentro con Chamorro en la celda porque él la consideraba la jefa enemiga e iba a hablar de política con ella, incluso se dijo que había una historia amorosa pero no es verdad; otra escena que me parecía fundante era la de la relación de pareja entre Norma y Abal, dos guerrilleros, él un hombre tan católico que mata, y así surgió la escena posterior a la muerte de Aramburu donde se plantea un conflicto interno de él y su relación con ella".

- Buena parte del metraje de la película está destinado a relatar el contexto político de la época, ¿consideras que ello es imprescindible para ayudar al espectador a ubicarlo en la época pese a ser un episodio de la Historia reciente?

D’Angiolillo: "Me parece imprescindible, si no, no se puede entender la decisión de salir a tomar las armas y hacer operativos armados, y secuestrar un ex presidente y ajusticiarlo. No se puede entender si no se explica histórica y políticamente lo que ocurría. Lo cual no quiere decir que yo diga una sola línea, está puesta por sus creadores que están en la película, pero también abierta a la discusión".

Díaz: "Hay algo que no va a decir él, pero esa parte de la reconstrucción histórica fue muy halagada por gente que sabe del tema y de Historia. Y yo, que soy de la generación que viene después, y que dentro de todo estoy informada, había un montón de cosas que sabía sueltas pero no tenía una continuidad.

Para mí la película fue muy clara en muchas cosas, y cada vez que la vuelvo a ver me sigue aportando cosas porque es muy complejo entender cómo el peronismo se va desmembrando, y las ideologías, y el momento socio-cultural… La película me ordenó un poco eso. 

Además como actriz para contar un personaje necesito saber el contexto en el que me encuentro, qué represento en ese contexto; es algo que viene de Stanislavsky y viene muy de la línea donde yo estudié, que fue con Rubén Correa y Raúl Serrano. El personaje significa algo, está contando algo, inclusive hasta filosóficamente, metafóricamente, está cumpliendo una función dentro de una historia, de un contexto. En este caso creo que es lo que hace César, y me parece primordial más en este tipo de cosas que son históricas y se necesita para comprender exactamente. Te podés preguntar, ¿por qué no profundizó en otras cosas de Arrostito? Yo cómo espectadora y parte de la película me parece bien que haya profundizado hasta ahí y que haya utilizado la película para contar todo eso. 

Digamos que la Historia a pesar de ser reciente se va acotando con el paso del tiempo y los detalles se van perdiendo, y esa es una información que las nuevas generaciones no tienen…"

D’Angiolillo: "Claro. Ese fue el punto de partida. Cómo informar, cómo darle alguna posibilidad a las nuevas generaciones de entender cómo era esa otra generación. Una generación que tomaba una medida como esa. ¿Era tan loco? ¿Era tan aluciando como parece hoy? Porque hoy parece una locura el juntarse en una casa y decidir matar al último presidente, o a Alfonsín, o a Menem. Hay una decisión que tiene que tener una explicación. Si se logra que al menos en la nueva generación haya una inquietud para entender qué paso, por qué se tomó esa decisión, me parece que la película está justificada".

- Para recrear a Norma Arrostito, ¿tuviste una relación estrecha con las personas que la conocieron y ofrecen su testimonio en el film, que además participan de algunas escenas de ficción?

Díaz: "Traté de informarme lo más posible por medio de los testimonios porque quería reconstruirla desde los testimonios. Después charlé un poco ellas pero me daba pudor, aparte ellas ya habían hecho los testimonios y volver a preguntarles no me parecía, si hubiéramos hecho un largo y yo tenía que recaudar mucha más información a lo mejor lo hubiera hecho, pero al ser un documental-ficción me parecía que en los testimonios, en los recortes de diario y la investigación histórica, iba a haber mucha información; entonces me arriesgué a ignorar algunas cosas y tener menos información sobre ella, histórica y de cosas más concretas. 

Para mí lo más conmovedor de hacer la película fue estar con ellas, hacer escenas con ella, como la escena con Susana Ramos en el ascensor, en la que estamos Susana Ramos, o Jorgelina –tal era su nombre de guerra- y yo como Norma Arrostito muriéndose con un militar, y la cámara panea y está la verdadera Susana Ramos viendo la situación. Compartir eso con ellas, y que ellas le regalaran eso a César y por transición a mí también, era muy conmovedor.
Y después le hice dos o tres preguntas a cada una muy particulares. Por la circunstancia que tuvimos con Susana era muy fuerte la situación, y me pareció que preguntar mucho era invadirla. Fue lindo el encuentro con ellas, pero el trabajo de armado del personaje fue más con César y los datos".

D’Angiolillo: "Es muy interesante el género porque tenés un límite que es lo testimonial. Pero la ficción existe, y el aporte de los actores es fundamental. Yo trato de aprovechar lo que cada uno brinda. Por ejemplo, Julieta es de aportar mucho desde su propia sensibilidad, y esto que cuenta de una información necesaria pero después busca por otro lado. Ricardo Díaz Mourelle un día se sentó con una testimoniante y le hacía preguntas muy intensas. Y otros actores no sabían casi nada, se guiaban por intuición. Como director, tratas de manejarte con lo que aporta cada uno".

Díaz: "Yo creo que siempre es bueno saber, pero en este caso elegí eso porque era un documental-ficción. Sabía que si me llenaba de información, yo como actriz iba a querer contar eso y me iba a ser muy difícil ser austera. Antes de charlarlo con él, por esta cosa medio rebelde que tenemos los actores, yo ya tenía decidido que quería que sea austero. Como me conozco, si sabía mucho me hubiera peleado dentro mío por qué elegir y me hubiera ido a la vaina por meter todo junto en siete escenas. Entonces elegimos con César qué contar…elegimos como esencias de ella".

- Julieta dice que no quería preguntar mucho por temor a invadir. Vos César, al entrevistar a quienes dan testimonio, ¿hasta dónde decidiste llegar, pensando que debías remover un pasado doloroso?

D’Angiolillo: "En general dejé hablar. Yo iba guiando sobre qué zonas de la vida o de la política me interesaba porque tenía un mapa en la cabeza de cuál era la línea que iba a seguir en la película. Pero después cada uno dijo lo que quiso, se explayó libremente. Lo que más me interesaba era que fuera auténtico. Si viene alguien y te empieza a discursear, a bajar línea, sonaste, porque es muy difícil contar una película bajando línea o no dejando lugar a dudas o a la ambigüedad, y a mí me interesa mucho la ambigüedad. Siempre dejar abierta la posibilidad de varias interpretaciones, de varias miradas".

©Cynthia García Calvo/Cinestel.com         (Buenos Aires - Argentina)         5/12/2008