PRESENTADO EN PINAMAR UN IMPORTANTE EVENTO INTERNACIONAL SOBRE ARCHIVOS FÍLMICOS QUE TENDRÁ LUGAR EN BUENOS AIRES
Por primera vez, Argentina es sede del Congreso Internacional de Archivos de Films, un evento que reúne a las 145 instituciones miembro de la Federación Internacional de Archivos de Films (FIAF) y otras entidades asociadas, en cuyo marco se celebran exhibiciones especiales, workshops y reuniones que dan cuenta de la actualidad de la preservación del patrimonio audiovisual mundial.
Contando con la organización de la Fundación Cinemateca Argentina en colaboración con el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken, la 65°edición del Congreso Internacional de Archivos de Films se celebrará en Buenos Aires del 24 al 30 de mayo, en la sala Leopoldo Lugones del Teatro General San Martín, uno de los reductos favoritos de los cinéfilos locales y sede de las proyecciones que organiza desde hace cuatro décadas la Cinemateca.
Marcela Cassinelli, vicepresidenta de la Cinemateca Argentina; Paula Félix-Didier, directora del Museo del Cine, y Christian Dimitriu, delegado de FIAF, presentaron en Pantalla Pinamar este destacado evento, que se celebra en mayo a modo de conmemoración del Centenario del Cine Argentino, ya que fue el 22 de mayo de 1909 cuando se estrenó "La revolución de mayo", de Mario Gallo, el primer film argumental argentino. Como para reforzar esta coincidencia de fechas, el evento será el primer gran festejo de cara al Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, por lo cual en la Plaza de Mayo se organizará una celebración que unirá cine, música y danza.
El eje temático de esta 65 edición es "Las Cinematecas al encuentro de su público", y se analizará y debatirá sobre puntos como la cinemateca como formadora de público, la educación por el cine y para el cine y las nuevas tecnologías.
ENTREVISTA A MARCELA CASSINELLI - ¿Cómo esta diagramado el Congreso y sus actividades?
De las 9 de la mañana a las 6 de la tarde es el Congreso. Y a la noche son las exhibiciones que acompañan la temática del simposio y el congreso que son abiertas al público. El congreso es para la gente de la FIAF y alguna gente local que tenga que ver con los archivos. Pero más que nada es una cosa circunscripta porque si no, no nos alcanza la capacidad de la sala. A la noche sí las exhibiciones son abiertas al público, y son películas que traemos especialmente de distintos lados del mundo, que se relacionan con lo que representa una sala de cine. Eso es en la sala Lugones, y en el San Martín vamos a tener la exposición de Buñuel en el cine, Buñuel en México, que son los fotogramas que Buñuel sacó de las locaciones. Es una exposición muy bonita que la manda Filmoteca española.
- ¿Cuáles son los principales temas que se van a tratar, y por qué fueron elegidos?
Es un Congreso cultural porque el aporte nuestro de la Argentina, es la cultura cinematográfica. El tema central es las Cinematecas al encuentro de su público, y de su nuevo público. Cómo hacer para que la gente vea cine en el cine. Formar a las nuevas generaciones que ven las películas en el celular o en la computadora, para que descubran o redescubran ese valor agregado de ver con otro ser humano una película en una sala de cine. Tenemos distintos programas de formación de espectadores con alumnos de colegios secundarios, y esa experiencia de cómo el público todavía sigue yendo al cine en Buenos Aires, al menos a la sala de la Cinemateca. Otro tema que elegimos fue el de la educación del cine por el cine, que son las cinematecas que forman intelectualmente con su programación a la gente, que le abre la posibilidad de descubrir otras cinematografías que no vienen de manera comercial. Eso es un poco la actividad de la Cinemateca, además de preservar y conservar, abrir las puertas a las cinematografías del resto del mundo.
- ¿Los workshops también están relacionados con los temas que se debatirán?
Sí, con el tema de educación sobre todo. También con el tema de subtítulos. Y con el de derechos porque los derechos son realmente muy caros. Y es la Cinemateca la que difunde el cine de Corea, de Finlandia, Africa o Latinoamérica, y todo eso es muy oneroso, muy caro por los traslados, los fletes, los subtítulos. Pero eso es lo que hay que seguir para que la gente no vea sólo cine americano, para que pueda ampliar sus horizontes y sus experiencias de vida.
- ¿Se pueden adelantar algunos títulos de los que se van a exhibir al público?
Vamos a tener "The Last Picture Show", de Peter Bogdanovich; "Good Bye, Dragon Inn", de Tsai Ming Liang; "Fantasma", de Lisandro Alonso, que fue filmada en nuestra sala. Y estamos detrás de los cuarenta cortos sobre cuarenta salas de cine importantes que se hicieron para el 60 aniversario de Cannes, y que es justamente sobre el tema que tratamos. También está el ciclo de Buñuel que acompaña la exposición que estará en el hall del San Martín. Digamos que el teatro San Martín, ente el 25 y 30 de mayo va a ser la capital del cine en Buenos Aires.
- El evento coincide también con la celebración del 60 aniversario de la Cinemateca Argentina, ¿cómo comparas su actualidad a otros archivos de características similares?
Digamos que la región latinoamericana padece los mismos problemas. La Cinemateca tiene una ventaja y una desgracia, en cierto sentido. Es una fundación privada, de privación, pero al haber sido privada no sufrió las consecuencias de muchos de los organismos del Estado, de los cambios de gobierno, de las cosas que desaparecen, la negligencia.
La Cinemateca Argentina de Buenos Aires, la Cinemateca uruguaya de Montevideo, y la Cinemateca brasilera de San Pablo somos contemporáneas, una tiene 62 años, la otra 59 y la otra 60, y las tres somos fundaciones privadas; con una presencia importante dentro de la vida cultural y cinematográfica de cada uno de estos países. Nosotros vemos qué ocurre con otras instituciones del Estado, aún sin ser culturales, vemos que el Estado no es precisamente magnífico en la conservación de las cosas. Uno no puede empezar una Cinemateca a 115 años de inventado el cine. Se apoya lo que está, es la forma más sana de reutilizar los recursos que existen. Hace años que hay gente que trabaja, que sabe cómo hacerlo, y debería recibirse el apoyo como en el resto de los países del mundo. Lo ideal sería lo que sucede con la Cinemateca Francesa, que es una fundación privada sostenida por el Estado.
LA DIRECTORA DEL MUSEO DEL CINE PABLO DUCRÓS HICKEN DE BUENOS AIRES, PAULA FÉLIX-DIDIER, EVALÚA LA IMPORTANCIA DE PRESERVAR EL PATRIMONIO FÍLMICOCompleta entrevista sobre la situación pasada, la actual y los retos y propuestas para el futuro
Cuando se conoció que en la Argentina se había encontrado una copia original del clásico "Metrópolis", de Fritz Lang, el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken ganó un protagonismo inusitado. Pero más allá del significante hecho que representa haber hallado una de las grandes películas de la Historia del cine con escenas inéditas, el Museo pudo a través de este acontecimiento dar a conocer una realidad que no resulta absurda para un país contradictorio, que por un lado es uno de los mayores productores de cine de la región, pero por otro ignora la necesidad de preservar su patrimonio audiovisual.
El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, dirigido por Paula Félix-Didier, se encarga de la investigación, preservación y difusión del patrimonio audiovisual argentino, siendo único en su estilo en el país. Desde su fundación en 1971 experimentó seis cambios de sede, y desde hace tres años se encuentra en lo que es una sede provisoria, que dista mucho de contar con la estructura adecuada para proteger el acervo cinematográfico de un país. La promesa del nuevo gobierno de la Ciudad de Buenos Aires - del que depende – de remediar esta situación, otorga una cuota de esperanza al futuro del Museo, que se plantea para este 2009 diferentes maneras de seguir enriqueciendo su patrimonio pese a las limitaciones.
ENTREVISTA A PAULA FELIX-DIDIER - Cumplís un año como directora del Museo del Cine, que estuvo en boca de todos cuando meses atrás se encontró una copia original de "Metrópolis", ¿cómo analizas este hecho con el paso del tiempo y haciendo balance de este primer año como directora del Museo?
"Lo de "Metrópolis" es un gran logro en términos absolutos porque es una de las 5 o 6 películas más buscadas, de las que se sospechaba que podía existir una copia completa. Entonces que un archivo la encuentre es muy importante.
Para mí es más que todo importante porque permite colocar al Museo en un lugar de visibilidad que por la situación en la que se encuentra ahora, que es que está en una sede provisoria hace más de tres años, no tenía.
El Museo del Cine tiene doce colecciones distintas, además del fílmico, guarda fotografías, vestuario, afiches, premios, decorados, recortes…Todo lo que hace a la preproducción y producción de las películas, pero también a la promoción, prensa y la vida posterior. En ese sentido, es muy único, incluso en el mundo por la cantidad de cosas que guarda. La biblioteca es una de las mejores de Latinoamérica, y ese es uno de los temas que hay que valorizar del Museo. Aún ahora en la sede provisoria, y con mucho esfuerzo de todos los que trabajan allí, se decidió que el Museo esté abierto al público, al menos para la consulta de biblioteca y videoteca. Por eso te decía que lo de "Metrópolis" para mí es fundamental para ubicar al Museo en ese lugar. Se armó todo un circo mediático alrededor que me parece justificado porque es una película importante, pero a nosotros desde el Museo nos sirvió mucho para que no se olviden que ahí estamos".
- ¿Cuál fue el principal propósito que te planteaste al asumir la dirección del Museo del Cine?
"Mi compromiso cuando yo asumí fue buscar una solución en lo que refiere al edificio y la sede. Ese fue el objetivo principal porque en la sede en la que está ahora, desde hace tres años, es impensable que pueda funcionar una institución cultural o casi de cualquier otro tipo.
La idea al principio es que ese lugar funcionara como un depósito para las colecciones mientras se hacía el edificio nuevo, pero terminó siendo el lugar donde todos trabajamos. En ese sentido, está complicada la cosa. Pero hay mucho compromiso de esta gestión de Cultura. La obra se detuvo antes del cambio de gestión de la Ciudad de Buenos Aires porque hubo una refinanciación y costaba más de lo que originalmente iba a costar, y la constructora decidió pararla y renegociar con el nuevo gobierno. Y en eso están. Pero de todos modos, con el Ministro de Cultura, Hernán Lombardi; la Subsecretaría de Cultura, Josefina Delgado, y con la Directora General de Museos, Mariela Dieguez, estamos trabajando para encontrar una solución que sea integral.
Desde mi punto de vista, el Museo no sólo necesita una sede, un edificio adecuado para albergar las colecciones, sino una revalorización de su lugar como centro de documentación y centro audiovisual. La etiqueta de Museo lo arrinconó en un lugar que me parece que a lo mejor no es el más interesante mirando el futuro, pensando lo que son los Museos y Centros Culturales del futuro. Hoy por hoy y hasta tanto no se reglamente la ley de creación de la Cinemateca Nacional, es el único archivo público del país que guarda cine argentino. Y esto es muy importante. Ello enfatiza la responsabilidad del Estado en la preservación del patrimonio audiovisual…
El caso de "Metrópolis" es muy indicativo de por qué tiene que ser una responsabilidad del Estado la salvaguarda de la memoria audiovisual. Hay archivos privados, y gracias a los archivistas privados se han conservado muchas cosas, pero el Estado tiene una estabilidad y una responsabilidad que los archivistas privados no pueden garantizar. En el caso de "Metrópolis", un archivo privado seguramente hubiera vendido la copia, pero nosotros como archivo público no podemos hacer eso; entonces para mí el patrimonio está mucho mejor cuidado cuando no depende de la voluntad individual del director de un archivo o coleccionista privado. Y la prueba es que "Metrópolis" sobrevivió en dos instituciones culturales del Estado, en el Fondo Nacional de las Artes y en el Museo, por más de 30 años. Está bien que nadie la había identificado, nadie sabía que estaba eso tan valioso ahí, pero estaba. Y estaba bien cuidada y catalogada.
Cuando nosotros entramos a la colección de Peña Rodríguez a buscar la película, estaba ahí y bien cuidada. A lo mejor en un archivo privado, si muere el dueño no se sabe qué puede pasar con eso, ya que la familia puede decidir desmembrar la colección. De hecho ahora está sucediendo con colecciones que están en manos privadas. Eso en el Estado no pasa. En principio, eso demuestra por qué tiene que ser una responsabilidad del Estado; por otro lado, la memoria audiovisual es uno de los registros principales del siglo XX. Creo que la memoria audiovisual está muy descuidada todavía".
- ¿Coincides conmigo en que Argentina es un país que históricamente ha descuidado su patrimonio audiovisual, no sólo en lo que respecta al cine, sino también en la televisión?
"Justamente, en el Museo ya estamos guardando televisión. Tenemos dos colecciones de noticieros muy grandes, y también mucha publicidad. De algún modo, uno de mis objetivos sería convertir el Museo en un gran centro de la imagen. Pero sí es cierto que de la memoria televisiva se ha perdido mucho, te diría un 80%. Salvo del video en adelante. Pero programas como los de Tato Bores se han perdido.
Creo que eso tiene que ver con varias cosas. Uno es el tema de la reproductividad de los medios audiovisuales; la fantasía es que en algún lado está porque se puede copiar. Por ejemplo, la Mona Lisa está ahí, y si se raya o se pierde, ya está. El caso del cine o la televisión es que como hay copias, se tardó bastante tiempo en tener conciencia en que se puede llegar a perder, que todas las copias se pueden perder. Por otro lado, está la ubicuidad, se piensa que si está en todos lados, ¿cómo no va a estar "Casablanca"? "Casablanca" existe, sí, pero de pronto "La historia oficial", una película argentina de 1984, tiene hongos en el negativo, por ejemplo".
- ¿Cómo compararías la situación de la Argentina en lo que refiere a la preservación con el resto del mundo?
"Yo me fui a Estados Unidos a hacer un posgrado en preservación audiovisual, que es una carrera muy nueva, en la Universidad de Nueva York. Se abrió en 2003 y yo ingresé en 2004. Y por año entran 7 estudiantes. Ahora ya hay varios programas más pero deben ser cinco en todo el mundo, con lo cual somos pocos. Seremos 120 egresados profesionales de programas de preservación. Entonces es una disciplina muy nueva que tiene 30 años de desarrollo.
Hasta hace 30 años se sabía que el soporte principal con el que se hicieron las películas hasta los años 50 era el nitrato, que era muy peligroso porque era inflamable, pero lo que vino después, que fue el acetato, se supo recién en los años 80 que tenía un problema de degradación mucho más grave que el nitrato para el fílmico, porque las películas se avinagran, se pudren y desaparecen si no las guardas a temperatura y humedad controlada, por ejemplo.
Todo este movimiento hacia archivos con bóvedas climatizadas para guardar las películas es una cosa nueva, que además sale plata. Ahí sí que estamos atrasados, y no solamente con respecto al primer mundo sino también con respecto a Latinoamérica, donde Chile, Uruguay, Brasil, México, Bolivia o Colombia ya tienen depósitos adecuados para guardar sus películas. Muchos son países que no han tenido una industria de cine tan importante como la nuestra. Aquí con suerte tenemos aires acondicionados. Canal 10 de televisión de Córdoba está armando un archivo muy bueno, que es pequeño pero que tiene las condiciones, está más avanzado. El resto tenemos aires acondicionados que son hogareños.
Justamente ahora estamos trabajando para que al menos en el Museo, los depósitos estén lo mejor acondicionados porque la temperatura y la humedad son claves; si no tenés eso, las películas se van a deteriorar, y hoy, mañana o dentro de 10 años las vas a perder. El otro camino es el de la digitalización, pero es muy caro para nosotros. Además no es preservar. Preservar implica preservar en el formato original. Con la digitalización te aseguras de no perder el contenido, pero estás perdiendo el soporte original. Es cierto que en Argentina el tema de la memoria en general es un tema complicado, desde todo punto de vista, pero particularmente en lo que hace a la memoria audiovisual si no nos apuramos vamos a quedar muy lejos. Ahora como es un campo nuevo hay una posibilidad, pero si no hay una decisión fuerte de avanzar en ese sentido, sí nos vamos a quedar y se va a perder mucho más de lo que ya se perdió".
- ¿Cuánto se calcula que se ha perdido de material cinematográfico?
"En el mundo, en general en la historia del cine, más del 80 o 90% del cine mudo se perdió. Porque era nitrato y era peligroso, y porque una vez que vino el sonoro a nadie se le ocurrió que eso podría tener un valor. Entonces se destruyó mucho. Casi la mitad del cine sonoro se perdió también. En el caso de Argentina es mucho más grave. No tengo números muy precisos, pero se habrán hecho unos 350 filmes mudos, de los cuales quedan unos 8 o 10. No muy completos, y que están deteriorándose. En lo que es sonoro, debe haber arriba de 2.500 o 3.000 películas hechas en la historia del cine argentino, y lo que es cine clásico -hasta los años 60- se debe haber perdido el 80%. Digo perdido en el sentido de que no está el fílmico original.
Negativo original de cine argentino queda muy poco. Y ese es el mejor material para preservar algo. Muchas veces digo que tal película no está más, y alguien me dice que está porque la vio en televisión. Y sí, hay un video, pero la película no está más porque de ese video no vas a poder hacer nunca una película en fílmico con la calidad del original. Acá hubo un gran incendio en los Laboratorios Alex en la década del 60, donde se incendió gran parte de los negativos del cine argentino. Otra gran parte está en manos privadas. Y otra parte se perdió. Con otros archivos empezamos a hablar de hacer un relevamiento general de los archivos, pero te encontrás con la resistencia de muchos archivos que no te quieren decir lo que tienen. Esa es otra cuestión entre lo público y lo privado. Nosotros como archivo público tenemos que decir lo que existe porque es patrimonio de todos los porteños, pero los archivos privados pueden no dar acceso a lo que tienen. Y eso complica las cosas".
- ¿El temor de los archivistas privados es que el Estado se apropie de su material por considerar que es un patrimonio que les pertenece?
"Hay una gran paranoia respecto a eso, a la expropiación. Es un fantasma que para mí se vuelve en contra de la misión que tiene que cumplir un archivo. Además nunca sabés si en su día, si alguien les ofrece plata, lo venden. Eso ha pasado. Mucho patrimonio argentino, no sólo fílmico, ha ido a parar a universidades norteamericanas que tienen la plata para comprarlo. En la Universidad de Stanford hay material que acá no está. Ni hablar de la biblioteca de Cortázar, que está en Austin, Texas. Sigo revolviendo sobre el mismo tema, que es el tema de la responsabilidad del Estado".
- Además de la responsabilidad del Estado, ¿no crees que falta concientizar a la propia comunidad del cine sobre la preservación?
"Históricamente, y por lo que he visto en otros países, lamentablemente uno puede contar con el apoyo de la comunidad cinematográfica, pero difícilmente podés contar con el interés de ellos por la preservación. Creo que tiene que formarse una comunidad de archivistas con conciencia de ello. Uno se sorprende, pero los artistas no piensan en el futuro, en el largo plazo, los directores ya piensan en su siguiente película, y está bien, es normal. Entonces, tiene que haber alguien que se ocupe, para eso necesitamos gente capacitada, no sólo en la parte técnica que de eso hay acá, gente autodidacta que ha ido aprendiendo a inspeccionar o reparar películas, sino también esto de saber qué significa guardar. Implica pensar una política de colección, saber qué tenemos que salir a buscar, por qué y para qué, cómo acercar el investigador a eso…
Realmente, que ingrese una película al Museo del Cine es hacerla entrar en la Historia del cine. El día de mañana, cuando vengan los investigadores, van a escribir sobre lo que se encuentra, sobre lo que se ha guardado. Hay algunos, especialmente directores de fotografía, que son más conscientes de esto y donan material cuando pueden. Pero no se tienen que ocupar de eso ellos, tiene que haber alguien que se ocupe. Por eso para mí es importante que el Instituto de Cine (Incaa) se ocupe. Argentina tiene una industria subsidiada; antes, en el medio o después, una película recibe dinero del Incaa. Entonces, que el Instituto de Cine, que es una institución estatal y pone dinero de todos nosotros en el cine, no esté preocupada en la preservación es contradictorio. Ellos mismos deberían tener conciencia de guardar aquello en lo que se ha invertido.
Existe una ley que obliga a los directores o productores a depositar una copia de cada película que recibe ayuda, pero no se refuerza mucho, entonces no todo el mundo lo cumple. Es cierto también que una copia no es preservación, lo ideal es el negativo, pero una copia es algo. Creo que lo importante es crear conciencia en la comunidad cinematográfica y en el público. Para mí es una tarea pedagógica. Pero como te digo, es algo nuevo y no pretendo que todo el mundo ya lo sepa. Primero hay que hacer el trabajo de explicar, de enseñar, porque no es algo obvio. Y a los políticos también, a los que tienen el poder para tomar las medidas que hacen falta. Ahora, tanto del Ministerio de Cultura como del Incaa está la voluntad de acercarse a escuchar los problemas. Sé que lleva un tiempo, pero para mí que tengan la voluntad de escuchar ya es bastante".
- ¿Cuáles son los objetivos que te planteas desarrollar con el Museo para este 2009?
"Estoy armando la Asociación Amigos del Museo, que Coco Blaustein (ex director del museo) ya la había organizado, pero era un trámite legal y burocrático complicado, faltaba mucho papelerío. Nos llevó todo 2008 poner eso en orden, y esperamos en 2009 ya arrancar con la Asociación. Si bien la Asociación no es lo ideal, es la mejor herramienta para conseguir recursos para el Museo porque funciona como una entidad sin fines de lucro, como una especie de cooperadora asociada al Museo, que permite canalizar recursos. Además te permite tener una fachada pública, tener gente que públicamente apoya el Museo.
Otro objetivo es elaborar un plan de preservación y emergencia para las colecciones; avanzar con la catalogación, que siempre se posterga por falta de tiempo, y salir a buscar recursos para hacer transfers digitales de los noticieros, que es el material que más se consulta, así que tenerlo en DVD sería fundamental. Después meterse con la colección de ficción para ver efectivamente que material hay que sea único, y que entonces hay que priorizar para preservar; la colección de fotografías, que es muy grande y en 2008 no hemos podido avanzar mucho, entonces hay que tratar de conseguir ponerlas en los envases adecuados, en sobres libres de ácido y pensar en un criterio de catalogación, y organizar las muestras que vamos a hacer en otros lugares, ya que en nuestra sede no podemos".