OBERÁ EN CORTOS: MIGUEL PEREIRA DOCUMENTA EL PEDIDO DE TRANSFORMACION SOCIAL DE LOS ARGENTINOS
En el marco de Oberá en cortos, el realizador Miguel Pereira presentó su trabajo más reciente, "El poder está en nosotros", un mediometraje realizado a partir de una propuesta de la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina), que toma registro de la movilización que tuvo lugar el pasado año en la provincia de Jujuy con motivo del lanzamiento de la Constituyente Social. En ese entonces, diferentes sectores sociales, del campo, sindicales y de la cultura, entre otros, se reunieron para pedir una transformación social y aunar fuerzas para crear un movimiento que permita la recuperación del país para su pueblo.
"El poder está en nosotros" se terminó en marzo de este año y tuvo exhibiciones en diferentes ciudades, de acuerdo a un cronograma confeccionado por CTA. Pero su llegada a Oberá fue propiciada por el propio Pereira, también jurado de este certamen, quien se manifestó conmovido por la quijotada de Axel Monsú y su equipo de montar a pulmón su propio Festival de cine. El realizador aprovechó la proyección realizada en la sala 2 del Festival -ubicada en uno de los espacios de la discoteca Slice- para instar a un público compuesto mayoritariamente por jóvenes a utilizar el arte como herramienta para cambiar la realidad y dar a conocer su voz pese a la resistencia y obstáculos que se puedan presentar. Nuevamente instalado en su Jujuy natal, Pereira apunta a seguir narrando historias que hablen de su gente y capitalizar toda su experiencia para ayudar a los incipientes realizadores de su provincia.
ENTREVISTA A MIGUEL PEREIRA - ¿CTA es quién te convoca para hacer este proyecto?
Sí pero en realidad fue como producto de una casualidad porque yo estaba trabajando con Milagro Salas, dirigente de Túpac Amaru. Yo estuve muchos años alejado de mi provincia, y he vuelto hace un año y pico a Jujuy. Y cuando vuelvo a Jujuy una de las cosas que noto y más me entristecen es que se ha exacerbado el racismo. Jujuy tiene un componente de indígena, de pueblos originarios, muy grande; en su gran mayoría la composición étnica tiene raíces en Bolivia, Perú y las culturas originarias. Queda una pequeña clase dominante que está todavía en el gobierno provincial y en los negocios, que es de etnia blanca, por así decirlo, o de otras corrientes inmigratorias como sirio-libaneses. Pero no originario. Y noté que hay mucha xenofobia que está empezando a crecer y me parece imposible un Jujuy viable sin integración.
Tanto de un lado como del otro hay mucha desconfianza, y sobre todo con el emergente de esta líder social que es Milagro Salas, hay gente que la idolatra y hay gente que la defenestra. Yo me acerqué a ella para decirle que teníamos que hacer un documental para mostrar de dónde vienen, que es la Túpac, por qué tienen tanto miedo la clase media jujeña de esta organización. Así surgió "Milagro en Jujuy". Y cómo ellos están insertos dentro de la CTA me empecé a relacionar con Víctor De Gennaro y gente de la CTA. Y sabía que se iba a desarrollar en Jujuy este lanzamiento de la Constituyente Social. Charlando con Víctor de Gennaro, me dijo: ‘¿Vos podés darnos tu visión? ¿Qué es lo que ves? ¿Qué es para vos desde tu visión como artista, como cineasta, no tan ideológica?’ Así que tuve la libertad de contarlo como quisiera. Incluso meto un poco de humor. Me sirvo de otras cosas, no es el típico documental doctrinario ideológico. Fue una experiencia realmente muy linda.
- ¿Qué visión querías transmitir?
Ha fracasado un poco la proyección de hoy por problemas técnicos: el volumen estaba muy bajito, en un momento se perdió el sincro. Pero lo que yo quería mostrar es que eso fue una fiesta, que había mucha alegría. Era como el reencontrarse de muchísimos militantes y ver que se había recuperado el poder de la militancia. Y que la militancia no es una cosa aburrida, dogmática, seria, sino que también está llena de alegría. Eso es lo que yo quería transmitir.
- Cuando te sumas a este proyecto, ¿cuánto sabías sobre tema y cuánto tuviste que empaparte para hacer la película?
A la CTA ya la conocía, tengo mucha simpatía por las propuestas de la CTA. Lo que no conocía era qué era esto de la Constituyente Social, no sabía qué era. Así que ahí me fui enterando y yo creo que nadie lo tenía muy claro tampoco. Era como que había que hacer, como dice Víctor de Gennaro, había que mostrarse, juntarse y hay que lanzarse a caminar con esto. La película creo que ayudó bastante después porque cuando se mostró en distintas partes fue como ver condensado todo ese trabajo que habían hecho a lo largo de un año y la culminación ahí en Jujuy. Ahí se entendió cuáles eran las propuestas, cuáles las prioridades.
- En la charla posterior a la exhibición de la película, recordabas que cuando empezaste a dedicarte al cine estabas solo. Ahora que regresaste a Jujuy después de tantos años, ¿cuál es la realidad cinematográfica allí?
Yo he sido uno de los pioneros en el despertar de la vocación del cine en el interior del país. Hoy hablo con realizadores de Catamarca, de Neuquén, y me dicen: ‘cuando yo vi que vos hiciste eso en Jujuy, vi que se podía’. Sirvió eso. Fue un poco como lo que fue Guillermo Vilas al tenis, acá no se jugaba al tenis hasta Vilas. Ese efecto hubo en Jujuy. Muchos chicos se fueron a estudiar cine a Córdoba, La Plata o Buenos Aires. Y hoy están volviendo, están regresando las primeras camadas, por así decirlo. Hay un movimiento incipiente que están empezando a organizar. Pero todavía no tiene una presencia corpórea muy fuerte. Están haciendo cosas puntuales pero todavía no ha habido una integración. Ahora que yo estoy de vuelta quiero hacer eso, quiero empezar a juntarlos a todos en algún tipo de red o asociación. Para mí es muy importante poder institucionalizar mi experiencia si no va a quedar mi paso como una estrella fugaz. Eso es un poco lo que quiero ahora.
- ¿Tu próximo proyecto lo vas a hacer en Jujuy?
Sí, siempre. Un 95% de mi filmografía es en Jujuy. Ahora estoy con un proyecto medio exótico en el sentido de que el año que viene, por el Bicentenario, se quiere hacer una celebración muy importante por el éxodo jujeño. Entonces nos hemos juntado un grupo de músicos y gente de teatro para hacer una especie de espectáculo multimedia por la celebración del éxodo jujeño, y yo voy a hacer un documental que muestre como fue todo el proceso de armar ese espectáculo, y a la vez estoy buscando cómo integrar al resto del interior de la provincia a la celebración que se hace en capital. Ahora empecé a escribir e investigar.
- Fuiste durante varios años el director del Festival de Mar del Plata, ¿qué reflexión te merece tu paso por el festival?
Cuando yo llegué a Mar del Plata para mí era un Mercedes Benz tapado con yuyos, o sea, era un festival clase A pero el Mercedes Benz sin motor, sin asientos. No tenía un espíritu, no tenía una identidad. Quería ser una réplica de San Sebastián, tener algún reflejo de lo que es Cannes o lo que fuere. No tenía nada propio, entonces eso lo hacía patético. Yo siempre voy a reconocer que Julio Mahárbiz lo trajo a la vida de nuevo, ahora con los motivos nunca estuve de acuerdo porque era para que fuera una foto oportunidad para el presidente Menem con lo que yo llamé el PAMI de Hollywood; trajo el PAMI de Hollywood para que se sacara fotos y la verdad que era algo grotesco. Pero reconozco que gracias a esto se recuperó un espacio cultural muy importante para nuestro país.
Lo que yo quise fue darle una identidad, y la identidad quería que fuera marcadamente latinoamericana. Inventé un lema: Nuestras raíces en América Latina y nuestros ojos en el resto del mundo. Yo seguía trayendo películas de todas partes del mundo porque creo que es esencial no perder la capacidad de ver cine de todo el mundo pero centrando la mirada en lo nuestro. Al mismo tiempo le abrí un espacio al interior, obvio, porque yo sufrí toda mi vida esto. Una de las primeras cosas que hice fue crear un espacio que se llamó la Mirada interior, y ahí se hacía un paneo de todo lo que se estaba produciendo en el país y le dábamos la oportunidad a jóvenes de las provincias a que pudieran ir y participar de un festival internacional.
- Ahora Mar del Plata cambió de manos, movió su fecha y modificó su perfil, ¿te parece que Mar del Plata todavía está buscando su lugar?
Ya lo tenía. Como todo lo que pasa en este país, termina una gestión, viene otra y borra, en vez de usar como sustento eso que uno deja y mejorarlo, ampliarlo. Siempre vienen y borran.