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"IRAQI SHORT FILMS", LA GUERRA DE IRAQ NARRADA POR SUS PROPIOS PROTAGONISTAS 
"Iraqi Short Films", de Mauro AndrizziEl día a día de la guerra captado por los propios soldados es lo que retrata "Iraqi Short Films", película del argentino Mauro Andrizzi que llegó a su país en el marco de Bafici, tras un importante recorrido por festivales internacionales. Novedosa en su concepción, por algo forma parte de la sección competitiva Cine del Futuro, el filme se vale de diversos cortometrajes bajados de Internet, que reflejan la cotidianeidad de la guerra desde las cámaras de sus protagonistas.

Los gritos de algarabía tras un certero misil, las alabanzas a Alá, las plegarias a Dios, los soldados cantando y bailando, las emboscadas y las explosiones forman parte de una sucesión de historias breves que Andrizzi retoca a su antojo para adecuarlas al lenguaje cinematográfico y jugar con las diversas posibilidades que el material ofrece.
Unas 30 horas de video proveniente de la red se analizaron para dar con la hora y media final que refleja el horror de la guerra de Iraq, la más mediática y tecnológica de la Historia. Las imágenes se apuntalan y complementan con textos que reflexionan sobre la guerra y la política, que aparecen en pantalla para prescindir de la habitual voz en off. El objetivo es que ambos bandos reflejen la realidad sin masticar –propio de los medios de comunicación- de este enfrentamiento entre "una guerrilla y un ejército de ocupación", tal como define el realizador.
Este es el primer largo en solitario de Andrizzi, de 29 años y ex programador del Festival de Mar del Plata, quien previamente co-dirigió "Mono".

Entrevista 
- Si bien la guerra de Iraq es un tema que conmovió a la opinión pública mundial, para los argentinos es algo muy lejano, ¿por qué te interesaste por hacer una película sobre esta guerra en particular?
Mauro Andrizzi dirige "Iraqi Short Films"Me interesa mucho un tema que acá no se toca demasiado en el cine, y en la narrativa en general, que es el internacionalismo. Argentina está muy aislada en el mapa del mundo, y me parece muy curioso que la gente que hace cine o escribe no esté más curiosa por la situación política mundial o imaginarse historias en otros lugares del mundo. Hayan viajado o no, estoy hablando de ficción pura.
Me parece muy raro que eso no ocurra porque en los países periféricos geográficamente como pueden ser los países escandinavos, tratan de estar muy conectados con el resto del mundo. Acá hay como un aislamiento u ostracismo en lo que es creación de ficción pero me parece que es auto-elegida. 

Cuando empecé a escribir, empecé con todo esto del internacionalismo y a leer mucho sobre Medio Oriente, más que nada desde una cuestión histórica. Era una cultura que me interesaba, siempre había querido estudiar árabe. Empecé a investigar y justo pasó lo del 11 de septiembre. Empecé a ver cómo los medios de comunicación producían lecturas acerca de ese hecho y la nueva visión que tenía Occidente sobre Oriente. Me pareció una ficción en sí misma. Entonces yo veía que se iban acumulando ficciones sobre ficciones, es decir, cuando uno empieza a montar una ficción no hay manera de que la realidad no se distorsione. Me interesaba esa idea de cómo se genera ficción desde los medios de comunicación.
Por otro lado, me interesaba muchísimo la cuestión documental y real donde en Medio Oriente hay todos los días actos violentos, bombazos, pobreza y demás, y la gente muere como moscas. El choque de esa ficción que generan los medios de comunicación u Occidente en general acerca de sus lecturas sobre Medio Oriente con esta realidad dura, pura y cruda del lugar, me parecía muy fuerte. Eran dos cosas que se estaban dando la mano. Dentro de todo este conjunto me parecía que había algo oscuro y perverso que ya es de otro orden, que excede a las dinámicas de poder, a los gobiernos, y tiene que ver con la existencia propia de la humanidad y demás. 

Todas estas relaciones de lo que está pasando, y como se deforman, y los servicios de inteligencia, y lo que se oculta, me parecía algo oscuro y tremendo, viscoso y llego de carne como una película de Cronenberg.
Eso es un poco lo que quiero que sea mi próxima ficción, una visión no oscura ni apocalíptica pero sí bastante llena de viscosidades de cómo puede ser que se den la mano dos situaciones tan distintas como la real que ocurre y la que tratan de imponer sobre esta realidad de manera ficcional. De ahí surgió la idea de hacer algo con Iraq. Me pareció la excusa perfecta para tocar ese tema y decir qué es lo que me pasa con esto que está ocurriendo, donde está la manipulación de los medios. Y como para completar la pregunta, creo que en la guerra de Iraq se están definiendo muchísimas cuestiones morales, éticas, económicas y políticas, se está definiendo mucho del futuro de Medio Oriente y de gran parte del mundo de los próximos 10 o 15 años. No estoy diciendo nada nuevo, pero me parece importante contar eso.

- La película tiene la particularidad de que tanto el título como los textos que se leen están en inglés, ¿a qué se debe?
Yo creo que cada guerra tiene su idioma, y los idiomas de esa guerra son claramente el árabe y el inglés. Me parecía que hacer una versión de esto en español no solamente no tenía nada que ver con lo que yo quería contar y mostrar de la guerra, sino que realmente quedaba mal. Los textos traducidos sonaban bastante mal en el contexto de las imágenes que estás viendo, y te sacaba un poco de cierta cuestión de ficción que yo quería generar.
Una de las intenciones de este proyecto, de estos short films, estos cortos, es que sea cada uno una ficción breve en sí misma. El material que yo encontré en Internet no lo dejé como estaba. Además de editarlo, algunos diálogos están falseados para generar situaciones de ficción o de cierto suspenso, o en una situación que por ahí no tenía ningún interés para el espectador, intentaba inventar que algo pasaba. 

Como estaba originalmente pensado para que se viera acá, en Argentina, en el circuito hispanoparlante, me parecía que el hecho de estar en árabe y en inglés le iba a dar cierto exotismo que iba a hacer que la gente entrara más en esta cuestión de la ficción de la guerra. Otra causa, que es la más honesta, es que cada guerra tiene su idioma y todo lo demás es accesorio. Ya se establece un código cuando escuchás hablar a los soldados americanos, cuando se hacen chistes, cosas del día de la guerra, como de una rutina que está en inglés, que es necesario que para entenderlo cabalmente puedas hablar en inglés porque hay cosas que ni siquiera se pueden traducir. Dejarlo en inglés me parecía mucho más auténtico. Igualmente, en este tipo de laburo hay veces que no hace falta que leas los subtítulos en español, las imágenes son bastante claras.
- Con todo el material que existe, ¿cuál fue el criterio de selección a la hora de iniciar la búsqueda de los cortos? 

El criterio de selección tenía más que ver con jugar un poco con esto de la ficción. En principio elegí algunos que fueran representativos de algunas zonas o que mostraran alguna armada en particular.
Después me parecía que cuanto más pudiese jugar con el suspenso más interesantes podían convertirse esas acciones de guerra. Por eso hay un video que se repite, uno que está ralentado al principio y en la segunda parte se muestra dibujado, uno está ralentado y el otro en tiempo real, se ve que vienen por una ruta, viene, viene, y al fondo se ve una explosión.
Uno de los objetivos del documental, más allá de querer contar lo horrible que es la guerra y que la gente vea el día a día de ella, era poder hacer un trabajo sobre el suspenso, apropiarse de las imágenes para jugar con la expectativa y el morbo de la gente con esto de que algo va a pasar.
Todo el tiempo elegía videos en los que parecía que iba a pasar algo y no pasaba nada, y le agregaba cosas. Conseguimos unos discos jihadistas, y poníamos canciones en videos que eran en silencio. O videos que sí tenían música los muteábamos porque a veces el silencio termina explicando mejor el horror que eso puede provocar. Entonces buscaba videos que tuvieran muchos elementos para poder jugar, que fueran mucho más ricos, y no solamente soldados americanos puteando o guerrilleros alabando a Alá por una acción que les había salido bien. 

También buscaba buenos encuadres, hablar de esto puede sonar frívolo en este contexto, pero me llamó la atención que hay encuadres que son realmente increíbles. Siempre digo en chiste que es el nuevo cine iraquí. Estos cortos de por sí, más allá del valor que yo les quiero dar, tienen un valor cinematográfico súper importante. Era realmente como estar viendo una ficción bélica. Después los armaba, los desarmaba, les ponía canciones, se las sacaba. Pero de por sí tenían una pregnancia y un contenido de cine importantísimo. La búsqueda tenía que ver con el valor de cine que se podía encontrar, jugar un poco con esto del suspenso y algunos que fueran representativos de algunas situaciones como bombas al costado del camino o emboscadas. Mi intención también era, más allá de que están editadas, acercar el día a día a esta gente que vio la guerra de Iraq y tiene el filtro de algún canal de televisión, radio o diario.
- ¿Hasta qué punto se puede hablar de documental si se manipula la imagen y la narración?
Hablo de documental para que sea más entendible. Yo, como mucha gente, no creo en la división entre documental y ficción. Sí creo que hay obras que tienen un valor de realidad mucha más evidente que otras o incluso rigor científico, y en las cuales mentir sobre ciertas cosas es inmoral. Pero hay otras, como esta, que tienen otras series de motivaciones y no solamente pretenden ser un pantallazo de lo que es la guerra, tienen una búsqueda que va más allá, que tiene que ver con el lenguaje cinematográfico, apropiarse del uso del lenguaje cinematográfico ajeno de estos realizadores que están ahí tirándose tiros todos los días. 

Me parece que el valor de realidad que pueda tener este "documental" es relativo, pero eso no lo hace más o menos documental, está bien que haya algunos cortos que sean más verdaderos o más manipulados. Lo importante es la idea final que queda cuando uno termina de ver. Creo que la lectura final que se hace es que la guerra es tremenda, el día a día es horrible, gente que la pasa pésimo y sube los videos a Internet buscando ayuda o que se vea cuan cruento es. Lo real pasa por la intención detrás. La ética y la moral de un laburo así pasa por toda la construcción que uno pueda hacer y el destino final al que se llegue. También creo que es imposible no manipular algo. El tema pasa por la lectura política que da, cuan noble o cuan inmoral sea. Si yo le diera otra lectura, directamente sería una película de propaganda, como una vez me dijeron.

- ¿Quién lo interpretó de esa manera?
En octubre fui a al Festival de Irán, que fue lo más cerca que pude estar de Iraq, y me dijeron que terminaba siendo una película de propaganda. Después de una larga charla en las preguntas y respuestas los convencí de que no. Pero la otra lectura es esa, si vos no ves la lectura que yo le quiero dar, se termina convirtiendo en lo opuesto, en una nefasta película de propaganda.

- ¿Cuál fue la repercusión de la película en los diferentes públicos dependiendo de sus nacionalidades y culturas?

En varios festivales de Estados Unidos lo vieron como un alegato pro-paz, de hecho se pasó en lo que se llamó las series pre-elección, y muchos activistas de Obama me lo pidieron para pasar en actos pro-Obama. En Europa se recibió con un poco más de naturalidad, no era ni un extremo ni otro, aunque en Dinamarca estaban un poco indignados con ver tantos bombazos pero justo fue una época en la que estaban paranoicos porque se había desarticulado un plan para volar creo que la red de subtes de Copenhague, entonces las preguntas eran si mostrar explosiones no era apología de las explosiones. Cada cual hace la lectura que le parece pero a veces es interesante establecer la postura propia para que complete la película.

- Antes mencionaste a tu próxima película, ¿qué puedes adelantar de ella?

Todavía no tiene nombre. Va a ser mi primer largo de ficción. Una locación es Buenos Aires y la otra la Triple Frontera, ahí entre Argentina, Brasil y Paraguay. Esa es la parte más cara, por eso todavía no terminé de completar la financiación. Es 100% ficción. Está muy involucrado el choque entre la Jihad islámica y la paranoia que eso genera; la información, la contrainformación, la desinformación, los servicios de inteligencia y una historia de amor. Es bastante complejo de contar. Va a ser independiente y -con suerte- arranco en agosto.

Cynthia García Calvo/Cinestel.com            Buenos Aires - Argentina       04/04/2009