“Argentina, 1985”; Darín es el fiscal Strassera en el Juicio a las Juntas

Estreno internacional
Reconociendo lo complicado que debe ser hacer una biopic de este tipo, sobre el terreno el director argentino Santiago Mitre y todo su equipo parece que se han dejado la piel intentando acomodar para el espectador una historia que explique la puesta a disposición de la Justicia de un grupo de criminales que usurpó sistemáticamente la legalidad, tanto interna de la nación como la internacional. Y lo ha conseguido llevar a la ficción muy satisfactoriamente, a través de un relato construido en torno a la figura del fiscal Julio César Strassera, su familia y su equipo de jóvenes asistentes.
“Argentina, 1985” es una producción de Amazon que consiguió estrenarse en las salas tradicionales de cine, no sin antes existir una cierta polémica al respecto de cuántos días debería de permanecer antes de pasar a plataforma y que en España estrenó la distribuidora A Contracorriente Films.
La parte inicial de la película muestra a Strassera en un contexto familiar claramente influenciado por el entonces reciente retorno a la democracia. Distintos tribunales militares habían rehusado en cadena a hacerse cargo de la investigación de los hechos punibles y a su posterior procesamiento penal, así que el presidente Raúl Alfonsín sancionó un decreto por el que disponía el paso de las pesquisas indagatorias a la jurisdicción de los tribunales civiles de alto rango con el fin de someter a juicio sumario a nueve militares que integraron las Juntas de la muerte, las cuales dirigieron el país desde 1976 hasta 1982.
El filme persigue ese tránsito hacia la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas mostrando en primer lugar el shock que le supuso a Strassera su inesperado nombramiento como fiscal, siguiendo con lo que fue el proceso de investigación llevado a cabo por sus asistentes, e intercalando numerosos intentos de chantaje, presiones y amenazas recibidas tanto por el protagonista del film y sus colaboradores como por su propia familia y el fiscal adjunto Luis Moreno Ocampo, quien precisamente proviene de una familia de tradición militar, lo cual genera una de las contradicciones más interesantes que tiene el film.
Las actuaciones de Ricardo Darín y de Peter Lanzani son impecables y especialmente conmovedoras las de Laura Paredes y Agustín Rittano interpretando a dos de las víctimas de ese terrorismo de Estado. Si bien en la primera parte Santiago Mitre se permite la inclusión de algunos toques simpáticos en lo que hace referencia al día a día de Strassera, la película se va redirigiendo de a poco hacia su parte más esencial: el desarrollo del proceso judicial que grupos de fachos querían boicotear, con algunos gestos sorprendentes del fiscal y un imponente alegato final.
Pero tal vez una de las cosas que más llame la atención de este filme será su dirección de arte, inmensamente precisa, pues toda la escenografía cuenta con elementos muy cercanos a cómo eran en aquel entonces las oficinas, los autos y las calles. Recuperar todo eso, así como otras formas sociales de relacionarse algo distintas a las actuales, debe de haber sido un trabajo arduo y complicado de realizar, pero ahí está la maestría de Mitre y especialmente la de su co-guionista Mariano Llinás, un genio con mayúsculas.
“Argentina, 1985”, aun tratándose de una ficción basada en hechos reales, se convierte desde ya en una película imprescindible para entender cómo los resortes de la inquina y la malicia pueden ser combatidos desde la justicia y la democracia. Luis Moreno Ocampo fungió como Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional desde 2003 hasta 2012, un organismo que debería de servir para procesar estos delitos de lesa humanidad a nivel global.
©José Luis García/Cinestel.com





























