“Para hacer una película sólo hace falta un arma”, de Santiago Sein

Hacer una compilación a lo found footage es sumamente complicado, pero cuando se tienen ganas e interés por elaborar una pieza cinematográfica así, no hay quien te detenga. Y eso parece que es lo que le pasó a Santiago Sein, quien en su más reciente película combina elementos del pasado con testimonios del presente.
Para empezar, el título del film ya es sorprendente: “Para hacer una película sólo hace falta un arma”.
Sein es actualmente el director del Centro de Documentación Audiovisual de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), puesto desde el cual lidera actividades de recuperación de material fílmico inédito y presentaciones sobre programas universitarios de audiovisuales.
Desde allí maneja copias en fílmico, algunas de las cuales datan de 1939, y participó en enero pasado en la Semana de Cine Recuperado – Más Allá del Olvido (MADO).
Obviamente el “arma” a la que se refiere el título de este documental no es otra que la cámara, cuya creciente difusión ha democratizado el registro de imágenes, planteando importantes retos de cara a la preservación, restauración y circulación del patrimonio audiovisual.
La idea de hacer este filme surgió a finales de 2019, cuando Sein encuentra en la UNC decenas de latas con películas realizadas por estudiantes de cine en una época que abarca el último tramo de los años 60 del siglo pasado y principios de los 70. Durante ese periodo ocurrió, por ejemplo, el denominado “Cordobazo”, que duró unas 20 horas, y que fue una protesta masiva de obreros, estudiantes y sindicatos, contra la dictadura de Juan Carlos Onganía, desencadenada por el rechazo al «sábado inglés», que eliminaba el descanso de los obreros de los sábados a partir de las 13 horas, y la represión generalizada. Duró unas 20 horas, con barricadas, enfrentamientos y control temporal de la ciudad por los manifestantes.
Para estructurar el documental, se eligió proponer varias partes distintas dentro del film, logrando así dar coherencia a todo un conjunto de retazos de películas inacabadas o sin un inicio claro, —recordemos que eran estudiantes de cine quienes registraban esas imágenes—. Algunos de los alumnos de la Escuela eran de nacionalidad francesa, e injustamente debido a su presencia física durante aquellos hechos y otros parecidos, fueron encarcelados y un tiempo después, liberados. Aunque también hubo víctimas, pues se desató el llamado terrorismo de Estado y hubo quien sufrió persecución, exilio, la cárcel o incluso la muerte o la desaparición.
La calidad de la inmensa mayoría del material que aquí se exhibe, hay que decir que es notable. E inclusive hubo algunas latas que se tuvieron que llevar a revelar. La película participó en un taller de desarrollo de proyectos organizado por el cineasta Gustavo Fontán y su base radicó en los resultados del proyecto de investigación “Artes, memorias y procesos creativos” — “Recuperación de la Cinemateca de la Escuela de Artes” (1964-1976).
Aunque de todo lo que aquí se cuenta hubo una larga lista de personas que ofrecieron información, porque habían vivido en aquella época, sólo cuatro aparecen en algunos momentos del filme: Alberto Perona, Fernando Cots, Ana Mohaded y Roberto Videla.
La pretensión de Santiago Sein es en esta ocasión la de trasladarnos a un periodo casi desconocido del cine cordobés, y a una época de efervescencia política, social y cultural sin precedentes. Como se puede apreciar en la película, a aquel grupo de jóvenes apasionados por el cine los movilizaba la psicología, la militancia, la música y la libertad sexual. Pero la aparición de un extraño personaje vinculado al destino de las latas nos recuerda el abrupto y violento final de los sueños de aquella generación.![]()
©José Luis García/Cinestel.com





























