César Fioravanti es retratado en “Dinamogramas”, una película de Andrea Schellemberg

Estreno en Buenos Aires
Sobrino de uno de los grandes escultores argentinos, César Fioravanti fue un artista plástico que vivió en la localidad de Temperley, a unos 25 kilómetros de la Capital argentina.
La cineasta Andrea Schellemberg pudo retratarlo en este documental, “Dinamogramas, el arte de la memoria”, casi al final de su vida; concretamente durante el largo encierro domiciliario decretado por las autoridades de salud de la República a partir de marzo del año 2020.
En ese momento exacto de la vida, la realizadora intenta profundizar en el significado de su trabajo artístico, su proyección y sus relaciones más personales con otros, en un contexto en que su propio hijo hace todo lo posible por cuidarlo.
El filme pone en valor la gran experiencia de Fioravanti, un hombre que procuró trabajar sus pasiones hasta el último de sus días, mientras pensaba en organizar una muestra grupal para cuando las circunstancias sociales se normalizaran, pues en Argentina hubo aislamiento general para un buen rato; casi un año para ser más exactos.
César Fioravanti, que siendo joven estudió Bellas Artes, es el autor original de los “Dinamogramas” que le dan el título a la película; una serie de obras en las que el artista combina pintura y escultura de forma muy personal, donde lo pictórico y lo tridimensional se mezclan en estructuras planas o ligeramente salientes que van “en movimiento” en la mirada, más que en el objeto físico.
Muy escuetamente podríamos decir que los dinamogramas son una fórmula propia de pintura‑escultura en movimiento visual que Fioravanti desarrolla en sus últimos años, ligada a la memoria, la posibilidad y el temor que él tenía entonces de enfermar gravemente, y una forma de resistencia artística frente a la cercanía de la muerte.
Pero a pesar de estos condicionantes, César era una persona que poseía un lindo sentido del humor y una capacidad espléndida para combinar ciertos colores en algunas de sus obras que nos recuerdan mucho la forma de hacer que tenía Joan Miró, aunque aquí las formas que se ven en las obras del argentino son bastante diferentes.
Aunque Schellemberg lo siguió con su cámara hasta el final de sus días en 2025, “Dinamogramas” tan sólo abarca lo que fue aquel periodo de conflictividad y de reflexión a nivel humano. Y como nos hallamos ante un tipo muy ingenioso, lo cierto es que se esforzó sobremanera en que su visión y punto de vista acerca de aquellos acontecimientos sociales quedaran claramente reflejados en sus obras artísticas, tal cual se percibe en la película, y muchas veces como una acción puramente de abstracción suya. “Yo tengo el espíritu geométrico, pero la filosofía figurativa”, llega a decir en algún momento del filme.
Lo que aquí pronto se percibe es que en realidad, César Fioravanti cuando habla no tiene intención alguna de comprometerse con aspectos históricos, o de la memoria; precisamente él, que dibujó unos murales fabulosos durante la época de Perón. Es verdad que hay gente que no está acostumbrada a escuchar a ancianos, y en esta película podemos ver a una persona curtida en algunos aspectos, pero no en otros, y que exclusivamente habla de esos temas a través de su obra, lo cual la hace muy interesante.
El protagonista principal de este film es César Ariel Fioravanti. Pero lo rodean otros, como Walter Fioravanti (su hijo que fue el detonante de la idea de hacer este documental), y sus amigos, a quienes invita a realizar una muestra colectiva; Leo Vinci (escultor), Elsa Mareque (dibujante) y Mauricio Schvarzman (grabador). También está junto a él su ayudante, Florencia Ángel, y su amigo más joven, el artista plástico y dibujante Damian Calvis, que le dedicó un retrato.![]()
©José Luis García/Cinestel.com





























