“Conadepianos”, de Alejandro Cohen Arazi, revisita la CONADEP

Estreno en Buenos Aires
Existió en 1984 y se llamó CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). Alejandro Cohen Arazi estrena “Conadepianos”, un documental que surge a partir de testimonios de archivo encontrados diez años después de su grabación original en 2014 por el Archivo Nacional de la Memoria. La obra se centra en dar voz a los cerca de cien trabajadores invisibilizados hacia el exterior de la CONADEP, quienes realizaron la labor cotidiana de recabar pruebas y escuchar a las víctimas, más allá de las figuras públicas conocidas como los “Doce notables”.
La investigación no fue sólo un proceso técnico, sino una tarea impulsada por una profunda pulsión humana, ya que muchos de los trabajadores eran familiares de desaparecidos o ex presos políticos que convivían con un dolor personal mientras buscaban justicia.
Este estreno mundial llega a las salas de cine argentinas días antes de cumplirse 50 años desde el fatídico 24 de marzo de 1976, cuando comenzó la sangrienta dictadura cívico-militar que duró hasta 1983 y que produjo 30.000 desaparecidos.
En entrevista con el realizador, Cohen reflexiona para Cinestel sobre las limitaciones políticas del gobierno de Raúl Alfonsín, como la controvertida teoría de los dos demonios y el cierre precipitado de la comisión para evitar profundizar en las complicidades civiles y empresariales de la dictadura.
El director destaca que la represión tuvo un carácter federal, extendiéndose a provincias lejanas y a la Patagonia, y subraya que las 50.000 fojas de información recopiladas siguen siendo la base de muchos de los juicios actuales.
– Para estructurar el documental se decidió tratar exclusivamente el punto de vista de quienes trabajaron dentro de la comisión, ya que hasta que se hicieron las grabaciones todavía no se habían expresado públicamente con tal amplitud. Y realmente ese propósito de buscar profundidad se percibe en la película.
Absolutamente. Uno de los grandes valores de este documental es darle voz a personas invisibilizadas para la opinión pública. El informe Nunca Más de 1984 permitió el juicio a las juntas militares en 1985 y es un ícono con pruebas sobre los crímenes de la dictadura. Sin embargo, pocos se preguntaban quién recabó esa información, quién viajó por toda Argentina localizando dónde estaban los centros clandestinos de detención o quién escuchó a las víctimas. La historia oficial se asocia a los doce notables, figuras como Ernesto Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero había cerca de cien empleados estatales trabajando diariamente. Su relato en primera persona aporta una riqueza y emoción que profundiza la historia.

Alejandro Cohen Arazi, director de “Conadepianos”
– La labor de la CONADEP ocurrió durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Desde el exterior puede parecer que él simplemente devolvió la democracia, pero en su gestión hubo aciertos y errores. En la película se menciona cierta precipitación en el proceso. ¿Cómo lo viste tú al analizar todo el material?
Es muy interesante el balance que hacen los trabajadores. Ellos, como artífices del Nunca Más, mantienen una mirada crítica, principalmente sobre la teoría de los dos demonios, que equiparaba los crímenes del Estado con la militancia política. Aun así, se produjo un hito de justicia y reparación con la condena penal a los responsables. El gobierno de Alfonsín fue percibido como débil, conviviendo con la amenaza de nuevos golpes militares. Intentó dar un cierre a corto plazo al problema de la dictadura, lo que implicó la Ley de Obediencia Debida y Punto Final. Pese a esas limitaciones, los trabajadores lograron, con su empuje, un producto judicial y editorial fundamental.
– Se resalta en el film la satisfacción de haber participado, pero también el dolor personal que sentían estas personas al hacer su trabajo. Ése es otro de los hallazgos de la película.
Totalmente. Recién hablé con una de las trabajadoras y me enteré de algo que no sabía: su hermana fue detenida, violada, desaparecida y luego liberada en la ESMA. Otro trabajador fue un preso político que se integró a la comisión al ser liberado. No se trataba sólo de técnicos buscando pruebas; había una pulsión humana y una motivación subjetiva para activar la justicia y reparar el daño hecho a miles de personas y a todo el entramado social. Eso con personal estrictamente técnico no habría ocurrido.
– También se menciona que la entrega del informe Nunca Más fue precipitada, lo que supuso un final abrupto para la CONADEP y frustración para los trabajadores que querían continuar.
La comisión estaba programada para seis meses y se prorrogó tres más, durando nueve en total. Ese cierre abrupto respondió al contexto político de cumplir, tal vez, con la sociedad pero no ir al fondo, pues profundizar implicaba comprometer intereses del empresariado, el poder civil y la cúpula eclesiástica, que fueron cómplices.
Así que en ese contexto de debilidad política que tenía Alfonsín, se tomó la decisión de cortarla abruptamente, porque podría haber seguido mucho tiempo más recabando información.
– Alguna gente piensa que la represión solo ocurrió en Buenos Aires, pero la película aclara que la dictadura fue en todo el país y se recibían denuncias de todas las provincias.
Sí, había participación civil y un poder feudal en las provincias lejanas donde dueños de tierras y empresas tienen un control total sobre la población, casi como cuando uno habla de los siervos de la gleba.
En Tucumán o Jujuy, empresas dueñas de los ingenios azucareros disponían de los trabajadores como si fueran de su propiedad y así también desapareció mucha gente, porque ellos participaron directamente en las desapariciones. Incluso en la Patagonia, una región inhóspita en los años 70, encontramos centros clandestinos de detención y horrores de ese tipo.
– ¿Sin el trabajo fundamental de la CONADEP, habría sido mucho más difícil encausar a los represores en las causas judiciales actuales?
Se recabaron unas 50.000 fojas (páginas) de información. El Nunca Más es sólo un resumen breve, pero toda esa documentación oficial se sigue utilizando hoy en los juicios.
– Entre los testimonios está el de Silvia Di Florio, quien también es cineasta. ¿Colaboró de alguna forma en el proyecto?
No he tenido el gusto de conocerla personalmente aún, pero su aporte a la película fue su lúcida entrevista de 2014. Ella realizó un documental sobre exiliados argentinos en España, un tema que me interesa mucho para que “Conadepianos” llegue a la comunidad argentina en ese país y Europa en general, porque ahí tiene un peso importante ese origen de refugiado político o de exiliado que tienen muchos compatriotas que viven allí.
– Las entrevistas originales de 2014 fueron realizadas por Martín Mújica. ¿Qué nos podrías contar sobre él?
Martín era trabajador del área de derechos humanos en la ex ESMA en 2014. El Archivo Nacional de la Memoria le encargó registrar esta colección de memoria oral. Es un gran entrevistador que supo profundizar y encuadrar los temas para entender tanto la historia personal como el contexto político.
– ¿Quién tomó las imágenes de la época de los años ’80 que se ven en el documental?
Usamos tres transmisiones televisivas: el discurso de asunción de Alfonsín, un programa institucional de 1984 también llamado Nunca Más que se centraba en los notables, y la histórica entrega del informe en la Casa Rosada ante una gran movilización popular. Ahí fue Ernesto Sábato quien le entregó a Alfonsín las carpetas con la información del libro.
– La figura de Ernesto Sábato aparece poco, pero los gestos elegidos dicen mucho acerca de su papel en todo este asunto.
Sábato es una figura controversial. Era un escritor de enorme prestigio, pero tuvo un pasado polémico, como cuando asistió a una reunión con el dictador Videla y luego lo elogió ante la prensa.
En la película, cuando el ministro del Interior presenta la teoría de los dos demonios, se ve a Sábato asintiendo y nunca acabas de entender qué pasaba por su cabeza. Lamentablemente, se le termina identificando como el autor de esa teoría por el prólogo del Nunca Más.
Pero sin puntualizar o poner un dedo acusatorio en la personalidad de Sábato, uno puede ver que había una coexistencia entre quienes eran directamente cómplices y partícipes. Estaban los que preferían sobrevivir y mantenerse en un perfil bajo. Y estaban los que lucharon y tuvieron que tanto exiliarse o morir como estar presos y luego ser liberados.
– Curiosamente esa comisión de notables estaba integrada por doce miembros, como en la película “12 Angry Men” (1957). ¿Puede ser que se fijaran en esa obra de Sidney Lumet para decidir el número de notables?
En Argentina se tituló “12 hombres en pugna”. No sé por qué se eligió ese número exacto para la comisión; es difícil saberlo.
– ¿Y tu interés por este tema viene de trabajos tuyos anteriores?
Mi debut en cine fue un corto llamado “Lo de siempre, un guion de historietas”, sobre Héctor Germán Oesterheld, autor de El Eternauta, quien desapareció junto a su familia, -sus hijas menos su esposa-, y trata el problema de la dictadura. Mis otros trabajos se han centrado en el mundo de los trabajadores, y “Conadepianos” logra unir ambas temáticas: la dictadura y la vivencia laboral.
– ¿Seguirás en el documental o preferirías ir más hacia la ficción?
Ya realicé una ficción de suspenso y terror llamada “El cadáver insepulto”. Me gustaría volver a ese género, aunque producir en Argentina es complicado. De momento continúo con el documental; “Conadepianos” surgió por la urgencia del 50 aniversario de la dictadura, por lo que pausé otro proyecto para terminarlo y estrenarlo en marzo. Una vez pasado el estreno, retomaré ese trabajo pendiente.![]()
©José Luis García/Cinestel.com
Se pueden seguir noticias y actualidad de la película a través de su cuenta de Instagram.
































