ISE 2026: Faltan mujeres técnicas en el mercado audiovisual global

ISE Barcelona 2026
Si bien se ha avanzado mucho en lo que respecta a la igualdad de género, hay algunos roles profesionales que sufren un enquistamiento y preferencias por que algunas actividades todavía las desarrollen mayoritariamente hombres o mujeres.
En el Integrated Systems Europe de este año, el Clúster Audiovisual de Catalunya tuvo el acierto de organizar un debate que, aunque vinculado al tema de la Inteligencia Artificial (IA), puso de relieve el hecho de que determinados clichés de género parecen haberse perpetuado entre las empresas que trabajan en el sector audiovisual.
Concretamente, quienes deciden el organigrama de compañías medianas o grandes, parece ser que todavía no tienen claro que las mujeres también pueden ocupar perfectamente algunos roles técnicos y de dirección de equipos. Y esta tendencia podría estarse dando también con el tema de la IA.
Según las participantes en el acto, la IA generativa tiende a perpetuar estereotipos visuales y de comportamiento porque se entrena con datos que reflejan una sociedad desigual. Ante este panorama, se subrayó la importancia de fomentar el pensamiento crítico y la responsabilidad empresarial para evitar que la tecnología consolide prejuicios del pasado. Asimismo, en la exposición de motivos se resaltó la necesidad de que las mujeres adopten mayor seguridad profesional y de que Europa impulse una regulación ética frente al dominio de las grandes corporaciones tecnológicas. El objetivo final es garantizar que la innovación futura sea un reflejo fiel de la diversidad humana y no sólo una repetición de patrones discriminatorios.
Durante el evento hablaron Cristina Mont Castro, directora de Lavínia AI, y Helena Oller Biurrun, Jefa de Estrategia en Filmin. Cristina señaló que, si bien hay muchas mujeres en el audiovisual, existe una brecha clara: las mujeres abundan en roles de contenido, pero escasean en los perfiles técnicos (programación, cámara, realización). Atribuye esto a que la sociedad y el sistema educativo tradicionalmente han enfocado la tecnología hacia los hombres; un mensaje que según ella cala desde la infancia.
Mont fue mucho más especifica al contar que la empresa donde ella trabaja se ha encontrado con esta situación de dificultades para encontrar mujeres en áreas técnicas y de programación. Mencionó como ejemplo que en su visita al pabellón de iluminación del ISE Barcelona 2026 la presencia femenina era anecdótica, ya que los roles de técnicos de eventos siguen siendo mayoritariamente masculinos.
Helena Oller contó que si el código de programación de una plataforma como la que ella trabaja lo escriben personas diversas, es mucho más probable que el resultado final refleje esa diversidad. Respecto al consumo, indicó que, aunque por la Ley de Protección de Datos no es posible saberlo con exactitud, los estudios de mercado sugieren que la audiencia de Filmin está igualada al 50% entre hombres y mujeres.
De todas formas, Cristina Mont aprovechó el momento en el que se habló acerca de si la falta de mujeres en áreas técnicas se debe a una cuestión de capacidades o a la falta de referentes, para hacer una autocrítica cuando dijo que observa que los hombres suelen mostrar más seguridad interna al presentar proyectos, mientras que las mujeres tienden a disculparse más o a buscar validación en datos comprobables. Y sobre la asignación de roles dijo que, en el audiovisual, muchas mujeres terminan en producción, un rol que a menudo se percibe socialmente como una «secretaría de alto nivel» orientada al control y la gestión. Mont dice que, al no verse representadas, muchas mujeres no consideran las carreras técnicas como una opción viable para ellas.
Helena respondió a eso diciendo que la sociedad juzga de forma distinta la seguridad en una mujer. A menudo, si una mujer «pisa fuerte», se la interpreta de manera negativa. Por ello, animó a las mujeres a adoptar la seguridad que muestran los hombres y pidió a las empresas que creen entornos de trabajo seguros que permitan estos pasos, añadiendo que la diversidad en la dirección mejora los resultados económicos.
Y por último, aunque no por ello menos importante, ambas participantes hicieron una reflexión muy interesante sobre la mediocridad y la exigencia hacia las mujeres que llegan a puestos de éxito. En ese punto las dos estuvieron de acuerdo en que, mientras que en los hombres se acepta la existencia de perfiles mediocres, cuando una mujer destaca en un ámbito técnico se la trata como a alguien «excepcional» o «brillante». Cristina sentenció que esta presión es una barrera, ya que “parece que, si no eres brillante, no puedes estar ahí”.
©José Luis García/Cinestel.com
































