“Diciembre”, de Lucas Gallo, reconstruye la crisis del año 2001

Estreno en Buenos Aires
Lo ocurrido en diciembre de 2001 en el ámbito político y económico de la Argentina puede calificarse como una de las más graves crisis que haya vivido el país. Popularmente conocidas como el “corralito”, esas medidas provocaron un estallido social que todavía resuena entre muchos que tuvieron la desgracia de sufrirlo en primera persona.
A partir de material de archivo televisivo restaurado, el director Lucas Gallo nos ofrece la posibilidad de recordar toda una cronología de imágenes.
“Diciembre” es un documental que excluye los comentarios y las aclaraciones de los reporteros de las televisoras, para centrarse en exclusiva en los hechos del entorno político y en las reacciones de protesta que protagonizó una buena parte de aquella población que miraba las cosas de una manera directa con sus propios ojos y sin la distracción de la pantallita de los teléfonos celulares con internet.
Para conocer más detalles sobre el desarrollo de la película, tenemos la posibilidad de preguntarle a Lucas Gallo, quien destaca la importancia de preservar la textura visual original y el proceso de montaje realizado en colaboración con profesionales uruguayos. El autor del filme reflexiona sobre cómo la historia se repite en la política argentina, comparando los lemas sociales de aquel entonces con los movimientos actuales. Finalmente, se aborda la relevancia de mostrar este material a las nuevas generaciones y en contextos internacionales para comprender la fragilidad de los sistemas económicos.
– La película “Diciembre” es una correlación cronológica de los hechos basada en archivos televisivos. ¿Todos estos archivos pertenecen al mismo canal o fueron seleccionados de diferentes medios?
Entre un 60% y 70% proviene de un canal llamado Crónica TV, que en esa época no tenía set. De ese momento histórico no me interesaba la editorialización de los periodistas, sino los móviles en la calle, y Crónica era el canal que más material de ese tipo tenía. También recolecté imágenes de canales del interior del país, de Adrián Jaime, del Archivo General de la Nación y de RTA (Canal 7).
– “Diciembre” utiliza un relato cronológico similar al de tu obra anterior, “1982”, que dedicaste al conflicto militar en Malvinas. ¿Consideras que esta narrativa es la que mejor conecta con la audiencia para conocer lo que ocurrió?
Es una forma de trabajar que me resultó muy bien en ambos acontecimientos. Aunque sepamos cómo terminan, para mí lo importante es el proceso. En las dos películas se van sumando capas: en “1982”, por un lado, ves la mentira de los medios oficiales, con esa idea de que la guerra se iba ganando, y sabemos que no, entonces ahí está la gracia, si se quiere: ves cómo se va construyendo ese relato; en “Diciembre” me interesaba mostrar cómo la sociedad se fue cargando durante un mes hasta desencadenar en lo que pasó.
Si uno lo hace de otra manera que no sea cronológica, intercalando testimonios o rompiendo ese universo que se crea, se pierde algo que me interesa compartir con el espectador: ese mundo que se creó en ese momento.
“Diciembre” no quiere ser, desde mi perspectiva, totalizante ni explicar nada; es una mirada, una forma de encarar todo ese proceso político y social que pasó en ese mes del año 2001. Sentía que si lo hacíamos cronológico se iban sumando capas, y eso me parecía muy interesante. La narrativa cronológica permite crear un universo autónomo sin romper la inmersión con testimonios externos, permitiendo al espectador compartir ese mundo tal como se creó.

Lucas Gallo, director de la película “Diciembre”
– Quizá la esencia de lo que tratas es también mostrar algo del pasado que no debería repetirse, aunque el eco del “que se vayan todos” hoy parece persistir. ¿Crees que estamos condenados a que determinadas cosas negativas se vuelvan a repetir?
A mí me interesaba mucho expresar en imágenes lo que pasó en diciembre de 2001, porque siento que es un cambio de paradigma total. Desde que vuelve la democracia en el 83 hasta 2001, había una lógica más de bipartidismo clásico: radicales y peronistas, aunque estaba también la llamada Alianza, que en realidad eran los radicales.
Es muy curioso, pero en la campaña de Milei también cantaban “que se vayan todos”. En 2001 era una cuestión más ligada a la izquierda, mientras que la perspectiva actual es de derecha. Siento que el 2001 fue un cambio de paradigma total; todo lo que vino después (kirchnerismo, macrismo) son “hijos” del 2001. La historia parece repetirse como una tragedia.
– Hoy todos tenemos cámaras en los celulares. ¿Has imaginado cómo habría sido aquel momento con esta tecnología?
Seguramente habría mucho más material, como ocurrió en las revueltas de Chile en 2019. Sin embargo, en 2001 los camarógrafos eran profesionales de televisión muy talentosos. Nosotros hicimos un trabajo de reencuadre para quitar periodistas y micrófonos, transformando ese material. Esa textura de las cámaras Betacam de la época tiene una verdad y una estética que hoy incluso atrae a los jóvenes.
Hace poco vi unas imágenes de un chico que estuvo filmando cuando fueron los festejos de Argentina en el Mundial contra Inglaterra. Se ve que a los jóvenes les gusta esa textura de video, que yo siento que es lo que me pasa a mí con el Super 8. Yo nunca viví el Super 8 en su época, pero me gusta ese formato.
Cuando trabajé para hacer “1982”, mucho del material de esa época estaba en 16 milímetros, digitalizado, y era mucho más lindo, si se quiere. También trabajé mucho en set, y los sets tenían cámaras muy buenas. Todo eso fue filmado con cámaras callejeras: las betacams de esa época. Y los camarógrafos eran buenísimos.
Mi idea también en esta película, en “Diciembre”, fue trabajar bajo la premisa de que el film iba a funcionar como una especie de equipo de filmación; un camarógrafo y un sonidista que recorrieran todo el país durante diciembre. Unifiqué treinta camarógrafos de Argentina, de todo el país, y eso para mí fue un proceso muy lindo. En un momento me di cuenta de eso y me dije: “No, yo soy una especie de equipo de filmación, estoy ahí”. Y esa es un poco mi fantasía: hacer una especie de cine directo, pero sacándolo en material televisivo. En eso consistió el trabajo.
– Otra cosa que no ha cambiado es el papel de los sindicalistas de la CGT y sus decisiones en estos contextos.
Creo que han perdido trabajadores, claramente hay muchas menos personas sindicalizadas, porque con la precarización y Uber mucha gente no tiene sindicato. En 2001, los piqueteros se consideraban “trabajadores desocupados”; había una conciencia de clase y una unidad que se ha ido perdiendo con el tiempo.
De esa época hay escenas divinas cuando cantan “¡Unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode!” Realmente había una cuestión más de clase, que vamos perdiendo con el tiempo. Yo siento que un poco internet y muchas otras cosas nos han ido precarizando y tenemos menos relación incluso con la patronal y con el trabajador que está al lado tuyo. En ese momento eran desocupados, pero tenían conciencia de clase, de clase trabajadora.
– En aquel entonces, De la Rúa decía que todo se originó por rumores y noticias falsas, un concepto que en la actualidad ha renacido. El espectador de “Diciembre” podrá ver y comparar que las narrativas de los políticos en algunos casos siguen siendo parecidas, ¿no es así?
Existe una desconexión total de la política con la sociedad civil en momentos de crisis. Milei tomó ese descontento con su discurso contra “la casta”, aunque luego se transforme en un político con la misma distancia que el resto y todo eso quedó obviamente en la nada.
– Has trabajado con Uruguay como país coproductor. ¿Cómo se dio esta circunstancia?
En este caso, el nuevo gobierno canceló los subsidios del INCAA, así que decidimos hacerla principalmente con el fondo uruguayo y un pequeño mecenazgo local.
Acá tuvimos un mecenazgo, pero te dan muy poco dinero, entonces teníamos la posibilidad de volver a presentarnos al INCAA o de hacer un juicio. Pero los procesos son tan largos y uno quiere hacer la película, que dijimos: ¡bueno, la vida es así, no cobraré mi sueldo, pero yo hago la película! Y con el fondo uruguayo la pudimos hacer, justos, muy justos, como siempre, pero la hicimos. Gran parte del equipo técnico es uruguayo, incluido el montajista Fernando Epstein, cuyo trabajo es vital para el filme.
Fernando aporta la mirada del uruguayo, que está del otro lado del río. Es una perspectiva externa pero cercana, ya que ellos vivieron una crisis similar en 2002. Trabajar con él permitió tratar esos hechos tan trágicos con la distancia necesaria.
Yo quería trabajar con Epstein porque a él le había gustado “1982” y a mí me gusta mucho su trabajo. Pero igual hubiera trabajado con él probablemente, porque además, como era un fondo uruguayo, el dinero había que gastarlo en Uruguay, así que gran parte del equipo técnico era de allí.
– La película se estrenó en Holanda, en el IDFA, y pasó por algunos otros festivales de cine fuera de la Argentina. ¿Crees que es interesante para el público internacional?
Sí, la estrenamos en Amsterdam y funcionó muy bien. No usamos textos explicativos o grafismos porque quería que los políticos se transformaran en personajes del relato. Eso funcionó, porque afuera nadie pidió más información.
A los holandeses, por ejemplo, les resultaba muy curioso porque no entendían lo que es una devaluación de una moneda. Me parecía muy interesante. Las generaciones quizá, no sé, de la Segunda Guerra Mundial tuvieron una devaluación, pero las de ahora era muy sorprendente que me preguntaran y me dijeran: “No entiendo qué pasaba con el dinero”. Y yo les decía: ¡bueno, el dinero vale un día una cosa y al otro día vale muchísimo menos! Eso nos pasa todo el tiempo acá en Argentina.
También recuerdo que en Holanda había un grupo de personas libanesas que estaba presentando una película y me dijeron que en el Líbano pasó lo mismo en 2019 o 2020; hubo como una especie de corralito, no les dejaban sacar el dinero. Entonces estas cosas tampoco son tan ajenas: estas crisis, estos ajustes brutales pasan todo el tiempo. La película evidencia la fragilidad del sistema, donde incluso la propiedad privada puede ser vulnerada por el propio sistema que dice defenderla.
Y algo que para mí es importante es que siempre, en estas crisis, hay una poca gente que gana muchísimo dinero. A veces no somos conscientes, pero estoy seguro de que en diciembre de 2001 muy poquita gente cuadruplicó su dinero. Después todos los demás lo perdimos.
El poder financiero y económico, en estos ajustes y crisis, duplica, quintuplica su dinero. Es muy loco, porque tienen ese poder. En una corrida de dólares, cuando quieren, rompen todo y salen más fortalecidos. Creo que hay que ser conscientes de eso.
– Lo más triste de todo este tema es que la corrupción política continúa. Parece algo endémico que no se soluciona. Aunque es importante ver lo que ocurrió en aquella época, sobre todo pensando en las nuevas generaciones, porque ya han pasado 25 años y la gente joven argentina de ahora no lo vivieron en primera persona.
Sí, totalmente. Y cuando lo veo con un poco de distancia, resulta realmente muy fuerte. Uno ya sabe lo del corralito. Imagínate que ahora un gobierno te dice que no puedes sacar tu dinero de la cuenta del banco en una sociedad capitalista como la que vivimos, donde se supone que tu propiedad privada es intocable. Es absurdo, ¿verdad? El sistema que dice defender eso de repente te dice: ¡bueno, pero tu propiedad privada, que es tu dinero, no la podés sacar del banco! Es obvio que va a haber una corrida de dólares, que la gente va a querer sacar su dinero, y que los bancos no lo tienen.
También eso, esa fragilidad estructural, es algo que yo veía cuando trabajaba en la película. Vivimos en un sistema que nos venden como súper robusto, pero es muy frágil. Cuando ese orden quiere ajustarse y romperse, se rompe. Y siempre, de abajo para arriba; los que más sufren son los que están más abajo. Pero realmente la estructura es muy frágil. Es decir, la base del sistema es: ¡bueno, tu dinero es tu dinero, eso no te lo pueden quitar! Y te lo quitan. Es increíble.![]()
©José Luis García/Cinestel.com





























