El cineasta Raymundo Gleyzer es recordado 50 años después

Cuando se cumplen 50 años del secuestro y desaparición por parte del terrorismo de estado del cineasta argentino Raymundo Gleyzer, ocurrido durante la última dictadura cívico-militar, este año diferentes colectivos de cineastas del país están revisando la corta pero intensa obra del realizador asesinado. Sus ingeniosos guiones y su mirada lúcida son ya un patrimonio indispensable del cine argentino.
En entrevista con Cinestel, la notable investigadora y periodista Cynthia Sabat reflexiona sobre el legado de Gleyzer y el proyecto titulado “Sembramos a Raymundo”, enfocado a darle la máxima difusión a sus obras tras medio siglo sin su presencia física.
Sabat es coautora del libro Compañero Raymundo, una revisión pormenorizada escrita junto a la viuda del director, Juana Sapire, y editada por el Instituto de cine, INCAA, en el año 2015.
Gleyzer fue secuestrado de su casa el 27 de mayo de 1976 y llevado al centro clandestino de detención «El Vesubio». Según la información recolectada, estuvo allí aproximadamente un mes sufriendo torturas antes de ser trasladado con un destino incierto; desde entonces, continúa desaparecido.
A pesar de su corta carrera de apenas diez años, Raymundo dejó una obra considerada fundamental para el cine latinoamericano y mundial. Entre sus trabajos más destacados se encuentran “La tierra quema” y “Los traidores”, esta última elogiada por su capacidad de retratar la burocracia sindical utilizando recursos de la ficción y el documental para mostrar su visión acerca de cómo el poder traiciona a los trabajadores.
Sabat señala una paradoja dolorosa entre el legado de Gleyzer y la situación actual del cine argentino, el cual se encuentra desfinanciado a pesar de que los recursos existen.
“Estamos en un año particular en la Argentina porque se cumplen 50 años de la última dictadura militar, iniciada el 24 de marzo de 1976, -nos dice Cynthia Sabat-. Esto marca un año clave para la memoria en un contexto de extrema gravedad, bajo un gobierno neoliberal que ha demostrado su interés por golpear a los jubilados y quitar remedios a personas con discapacidad. En este marco, recordar a figuras destacadas como la de Raymundo Gleyzer toma un papel preponderante. Ahora su figura comenzó a resurgir como alguien que habla en presente, ya que sus películas parecen filmadas ayer por su crítica lapidaria y didáctica al sistema capitalista”.
– ¿El momento actual del cine en la Argentina es más complejo de lo que parece?
Actualmente, los cineastas argentinos pasan un momento de pobreza absoluta porque el gobierno nacional retiene los fondos del cine en el sistema financiero para solventar el déficit cero. Esto ha llevado a un paro por tiempo indeterminado en la ENERC por la crisis salarial.
En este contexto, directores del Foro Audiovisual de la provincia de Buenos Aires impulsaron la actividad «Sembramos a Raymundo». El nombre refiere a que Raymundo es una semilla para abrir conciencias y mostrar que es posible un cine comprometido con la dignidad humana. Él no esperaba subsidios; salía a hacer cine mediante alianzas, como con Bill Susman para solventar “México, la revolución congelada” y “Los traidores”. Por eso es considerado «el mejor de nosotros», no solo por su cine bellísimo, sino porque llevó sus ideas hasta las últimas consecuencias como militante de la izquierda revolucionaria en pleno fascismo.

Cynthia Sabat, investigadora, periodista y co-autora del libro Compañero Raymundo
– El cine de Raymundo era muy directo. Si lo comparamos con clásicos como “Tiempos modernos”, que era más sutil, “Los traidores” se enfoca directamente en reflejar el funcionamiento del sindicalismo a través de la ficción. Algo que sorprende es el sonido; en “México, la revolución congelada” fue Juana Sapire quien lo hizo y la calidad es maravillosa. ¿Cómo fue la preservación de su legado y la restauración de su obra filmada en 16mm?
Raymundo filmaba en fílmico y su compañera, Juana Sapire, registraba el sonido con un grabador Nagra. Juana aprendió el oficio al lado de él, capturando sonidos del pueblo, como la gente en las calles de México. Raymundo tenía un ojo exquisito para la cámara y se rodeaba de gente con gran sensibilidad social. Sus películas tenían calidad internacional y se daban en festivales importantes en los años 70. Al cumplirse 40 años de su desaparición, el Instituto de Cine realizó una restauración digital de su obra completa. Fue un hito, porque ahora las películas están disponibles con una calidad altísima, lo que permite que cada sala descargue y proyecte la copia fácilmente. Juana me dijo que éste era el sueño de Raymundo: que la gente tome la película, la proyecte y después debata. Hay 50 salas que exhibirán sus filmes el día 27 de mayo, dos de ellas en España.
– Lo que Raymundo reflejaba por desgracia tiene igualmente sentido hoy. Recuerdo también la censura que sufrió: “México, la revolución congelada” ganó en Locarno como Mejor Película pero fue censurada en Argentina. Sus obras ya tenían un señalamiento tal vez mucho antes de lo que alguien se pudiera imaginar.
En Argentina sufrimos mucha censura y represión incluso antes de 1976. En gobiernos militares anteriores también se mataba y secuestraba gente, como en la masacre de Trelew. Raymundo tuvo las agallas de filmar “Ni olvido ni perdón” sobre ese hecho al año siguiente. El gobierno no quería que se vieran esas imágenes y él las rescató con la colaboración de otros, como Paco Urondo. Al hacer desaparecer al líder de Cine de la Base, desbarataron a un grupo muy lúcido, aunque muchos siguieron el proyecto en el exterior, como Nerio Barberis y Jorge Denti.
– En “Ni olvido ni perdón”, ¿la voz de un entrevistador que aparece en algún momento es la de Raymundo?
Creo que la voz principal es de Álvaro Melián, coguionista de “Los traidores”. Juana recordaba que grababan esos audios dentro de un placar (armario empotrado en una pared) para evitar ruidos externos y por el peligro de ir a una isla de edición. Tal era el nivel de clandestinidad. A veces aparece la voz de Raymundo y otras veces las de sus compañeros.
– ¿“Nuestras Islas Malvinas” fue una película hecha expresamente para Telenoche?
Sí, Telenoche era el noticiero central de Canal 13 donde toda la familia se reunía. Raymundo era creador de notas especiales con mirada social, política o irónica. El informe sobre Malvinas fue muy notable, ganó el premio a la nota del año y causó mucho impacto por mostrar detalladamente la vida en las islas.
– Mucha gente huye del denominado «cine político» a la hora de seleccionar qué películas ver, pero recuerdo que me decía Virna Molina en una entrevista que el cine de Hollywood podría ser el más político de todos si se analiza bien.
Hollywood es cine de propaganda cultural que penetra niveles sutiles y funciona como un caballo de Troya para negocios gigantescos como el merchandising. En contraste, el cine de Raymundo es eterno porque trata sobre la dignidad humana, la búsqueda de libertad y la expresión de los marginados. Nadie había puesto un micrófono en lugares como Belén, Catamarca o en Chiapas antes que él. Es fundamental que las nuevas generaciones vean estas películas restauradas; yo misma descubrí colores y sonidos nuevos en la versión restaurada de “Los traidores”.
– Sobre la red federal de homenajes que llega a España, mencionaste recién el Cinema Numax en Santiago de Compostela. ¿Cuál es el otro lugar?
Es la Elías Querejeta Zine Eskola en Donostia, San Sebastián. Pidieron prácticamente todas sus películas para armar un ciclo. Es fantástico que su cine llegue así a España; se van a sorprender al descubrir que en Argentina no todo era cine de distracción como el que se permitía durante la dictadura. Raymundo no se quedaba solo en lo local; llegó a planear una película en Argelia sobre su revolución. Para él, todo lo relacionado con la libertad y la rebelión en el planeta era importante.
– Creo que intentaba mostrar su forma de ver e interpretar el sentido común en el trasfondo de sus obras.
Y nunca se olvidaba de la belleza: sus planos, su música y sus silencios son hermosos. A veces el cine político olvida la estética por la urgencia del conflicto, pero él trabajaba con camarógrafos de gran sensibilidad como Humberto Ríos o Jorge Prelorán.
Finalmente, hay un cortometraje poco visto que recuperamos titulado “Pictografías de Cerro Colorado”. Es una película arqueológica filmada en Córdoba sobre las pinturas de ese lugar. Aunque no está restaurada, tiene el sello de Raymundo: al final denuncia la llegada del hombre blanco y la esclavitud de los nativos.![]()
©José Luis García/Cinestel.com































