Joe Bini, montador de cine: “En paralelo eres guionista y editor”

DocsBarcelona 2019
“De la oscuridad pasaré a la luz”, dijo en Barcelona el montador y director Joe Bini, quien se ha encargado de la edición de todos los filmes de Werner Herzog durante 25 años, aunque ahora quiere probar suerte en el terreno de la dirección, de modo que abandonará la oscuridad de la sala de edición para pasar a controlar él directamente la luz que entra por la cámara, con motivo del desarrollo de los que serán sus próximos proyectos como director de cine.
Estuvo en Barcelona para presentar una concurrida Masterclass titulada “Abraza tu co-guionista interior”, en la que definió al montador como “un creador de estructuras dramáticas”.
Siendo más conocido por su notable trabajo con Herzog, también ha trabajado con Andrea Arnold en “American Honey” y con Lynne Ramsay en “We Need to Talk About Kevin” y “You Were Never Really Here”, una película por la que recientemente ganó el premio Independent Sprit Award al mejor montaje.
“El punto de partida en la ficción es el guion y en cambio, para llegar a este punto en el documental a veces necesitas tres meses. Porque de hecho, todos los documentales donde he trabajado eran sin guion y la historia la vas descubriendo a medida que la vas editando” -dijo en el DocsBarcelona-.
“De hecho yo vengo de la ficción -agregó- y entiendo el documental en cierta manera como una ficción, porque comprendo que quienes aparecen son personajes como tales y en mi trabajo yo no los veo como personas reales. Es decir, que más o menos aplico las mismas técnicas, incluso en su forma como de interpretar, y mientras edito me pregunto si son creíbles. Y eso es más o menos lo que también hago con un actor.”
Justamente, al trabajar sin guion, Bini piensa que el editor es también un guionista. “En el caso de los trabajos con Bernard Herzog, en el fondo lo hemos hecho todo juntos, la historia, el editaje,… y por tanto hemos ido trabajando de esta manera”, remarcó durante su estancia en el Festival, al mismo tiempo que aprovechaba para ver películas en la gran pantalla e inclusive para mantener contacto e intercambio de ideas con otros de los asistentes.
Abundando en la metodología empleada por Herzog, el montador dijo que “la gran contribución que él hacía era escoger lo que él rodaba, porque realmente él captaba pocas imágenes y a partir de aquí, ya era relativamente fácil ir haciendo los primeros cortes; y ése era nuestro principal punto de partida para seguir trabajando.”
Herzog no es el tipo de documentalista que se dedica a hacer infinidad de entrevistas para decidir con quién contar y con quién no: “El director lo que ha de hacer es decidir qué es lo que le ayuda a explicar mejor la historia. Él escogía una persona que quizá le hablaba de dos o tres cosas y ya está. Eso hacía que el proceso fuera más rápido, pero también hacía que de alguna forma tuvieras que buscar otras maneras también de explicar la historia” -recordaba Bini-.
Por otro lado, a Bini no le gusta trabajar con directores que han grabado muchas imágenes, debido al enorme esfuerzo de selección que ello conlleva: “Muchos editores piensan que así tienen dónde escoger y entonces, quieren ver cada minuto que se ha grabado. Pues yo no. Yo lo que hago es que cuando tengo directores que tienen cien horas de grabación, lo cual es una locura, les pido que primero me den cuarenta, que ya son bastantes. Y a partir de esas cuarenta, les digo dónde encuentro los vacíos, que después miramos de llenar. No a todos los editores les gusta trabajar así, pero a mí sí.”
Joe Bini recibió un Emmy por el guion del documental “Roman Polanski: Wanted and Desired”, y dirigió una obra de teatro/película en vivo sobre el Kronos Quartet titulada “A Thousand Thoughts”, que se estrenó en el Sundance Film Festival en 2018. Además, ha sido asesor del Sundance Documentary Edit and Story Labs desde 2005.
©José Luis García/Cinestel.com





























