Ley Audiovisual Bonaerense a debate; cine: industria recuperada

Cuando la Ley Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires agota sus últimos plazos legislativos para convertirse en una realidad, el área que corresponde al cine concentra debates diversos. Uno de ellos tuvo lugar a puertas abiertas y con público asistente en El Pasaje de la Luna, espacio cultural ubicado en el barrio de San Telmo. Estuvieron presentes Maximiliano Uceda, Director de Industrias Culturales y Economía de la Cultura; la guionista y directora Florencia Calcagno; la periodista e investigadora Cynthia Ottaviano; el abogado y productor Hugo Castro Fau; el realizador Mario Verón; la productora Dolores Tezanos y el actor Leandro Calcagno.
El moderador e inspirador del debate fue el cineasta José Celestino Campusano, quien como es sabido está participando activamente en el redactado de la Ley que con toda probabilidad será sancionada en muy poco espacio de tiempo.
El abogado Hugo Castro Fau expresó que con esta Ley Buenos Aires se sitúa a la altura de algunos otros territorios de la nación, ya que es la provincia que más aporta en términos cinematográficos a la República Argentina. El también productor quiso poner el foco en cómo las personas que viven en un país pueden contar su propia realidad por ellos mismos y dijo que para ello “se requiere de un Estado con los pantalones largos”. A eso Cynthia Ottaviano añadió que “necesitamos contarnos, no ser contados”.
En ese contexto, el representante del gobierno de la provincia, Maximiliano Uceda, amplió el tema diciendo que “estamos hablando de una Ley para industrializar una industria inmersa en un proceso de desindustrialización nacional”. Para ello expresó la necesidad de aplicar tasas impositivas a las plataformas de vídeo en streaming como contraprestación al dinero que ponen los argentinos en esas empresas de visión bajo demanda. Durante el debate, Campusano también resaltó al respecto que “nadie sabe lo que facturan las plataformas y tampoco si es que desvían sus ingresos hacia paraísos fiscales”.
El director de “Vil Romance”, “Vikingo” o “Fango” quiso explicitar su reconocimiento y admiración hacia la época en que Liliana Mazure fue la presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), por ser una responsable integrada en el sector, que además supo dar la fluidez necesaria al cine nacional. Por el contrario, fue muy crítico con la corta gestión de Luis Puenzo, a quien acusó de haber traicionado al sector: “Un presidente así del INCAA es un error. No convocó al Consejo Asesor porque entendió su cargo como el de un emperador” -mantuvo-.
Florencia Calcagno, por su parte, habló acerca de los problemas que está generando la actual paralización del ente estatal que otrora fue todo un referente a nivel internacional, particularmente hacia todas aquellas personas profesionales que trabajaban por su cuenta. Adicionalmente también apuntó que hay un montón de jóvenes que se están recibiendo año tras año en esta profesión y que como consecuencia de las políticas del gobierno actual no tienen perspectiva laboral.
Durante el transcurso del debate, transmitido en steaming por el canal Barricada TV, hubo algunas aportaciones muy interesantes. Entre ellas que Leandro Calcagno propuso que se extiendan las conversaciones para definir cuál es el rol que tendrá cada quien cuando la Ley entre en vigor; Mario Verón abogó por establecer un número razonable de películas con el dinero que se aporte; y Florencia Calcagno afirmó que es necesario para el público que exista esta Ley: “Como audiencias también queremos sentirnos representados. Hay que extender este debate al público”.
Otras perlas de la charla
Otro de los momentos más intensos del debate fue cuando Campusano relató que había constatado que las acusaciones de corrupción generalizada del sector son falsas cuando a quienes las vertieron les pidió reiteradamente pruebas de lo que decían y no recibió respuesta, aparte de que ninguno de los acusadores ha hecho una sola película en su vida: “Es muy fácil hablar en esta época de lo que no se sabe, de lo que no se conoce. Total, nadie rinde explicaciones de su ignorancia” -apostilló-.
José Celestino Campusano tuvo que vivir de su trabajo en la construcción hasta los 48 años, momento en el cual decide dedicarse por completo a producir y dirigir cine: “A pesar de que amo esta actividad, me ha resultado más estresante, más agotador, y me genera un compromiso mucho mayor el hacer una película que hacer una obra de construcción o tener un comercio, -sostuvo-. Lo otro es un ámbito repetitivo, pero hacer una película es una tarea que siempre nos pone en crisis. Saca lo mejor de nosotros, pero nos cuestiona quiénes somos, qué hacemos y por qué lo hacemos. Pero es maravilloso que eso suceda”.
Por su parte, Mario Verón hizo una reflexión acerca de qué significa ser director: “Ale Guzzo una vez me dijo que con respecto al cine a veces se romantiza la idea de ser director y se piensan que hacer cine es maravilloso y la pasas bien. Pero la verdad es que el cine es un hecho amoroso y como tal no es de a uno; entonces es conflictivo y doblemente angustiante también, porque las historias que contamos tienen que ver con nuestra gente, con nuestro pueblo, por eso hay un compromiso en devolver la obra”.
Sobre la identidad de las personas cineastas, Mario Verón también dijo: “Un plano, más que un hecho estético es un hecho ético. Cada vez que encuadramos o enfocamos con la cámara, los que hacemos cine estamos diciendo quiénes somos nosotros también”.
Resulta un poco paradójico que Buenos Aires fuera una de las provincias que todavía no tenía una Ley de Cine propia, mientras que otros territorios del país ya llevaban muchos años con las suyas, pero una vez que ahora se ha podido concretar y llevar a cabo su tramitación, una de las preocupaciones de Campusano, quien también impulsó el Foro Audiovisual de la Provincia, es “que no quede vieja, porque eso es lo que ha pasado con otras leyes que han surgido en los últimos diez años: que caducaron al poco tiempo porque realmente el panorama de consumo, de producción, de gestión de contenidos, es tan cambiante que realmente mientras que el cine tardó más de cien años en pasar de un soporte a otro, de repente a partir de ahí ha sido todo un vendaval de novedades”.
“Pero las plataformas -continúa diciendo Campusano-, no son el medio de consumo por excelencia, sino que hay un lugar que tiene mucho más consumo audiovisual: el streaming en las redes. Y realmente la pandemia tuvo mucho que ver con eso y aceleró este proceso”.
Finalmente, la lucha por el audiovisual propio y autóctono es algo que continúa día a día. A ese respecto, José Campusano señala: “Somos gente que nos dedicamos las veinticuatro horas a buscar recursos, a generar contenidos, y realmente no vamos a abandonar este ritmo porque nos da vida y si no nos dedicamos al cine, nos da muerte. Y eso ya sabemos lo que es, porque hemos perdido muchos años no haciendo lo que amamos. Y si alguien nos quiere impedir que lo hagamos, la buena noticia es que no lo va a conseguir”.
©José Luis García/Cinestel.com



























