“El Juicio” rememora y resume el proceso judicial a las Juntas

Estreno en Buenos Aires
Coincidiendo con la celebración de los cuarenta años de democracia ininterrumpida en Argentina, el cineasta Ulises de la Orden se propuso elaborar un documental en el cual se rememorara y resumiera el proceso judicial contra los comandantes de la última dictadura, en un país donde sólo hubo que esperar dos años para que comenzaran a depurarse las responsabilidades por los delitos de lesa humanidad.
La mayor parte de las sesiones de ese juicio oral fueron registradas en cinta magnética U-matic durante unas 530 horas de grabación efectuada por el canal público de televisión que en aquel entonces se llamaba Argentina Televisora Color (ATC).
Aunque “El Juicio” posee fuertes vínculos con la ficción que llevaron al cine Santiago Mitre y Mariano Llinás, se trata de dos proyectos completamente diferentes y paralelos.
Tanto Ulises de la Orden como los otros dos miembros de su equipo, Alberto Ponce y Gisela Peláez, tuvieron que visionar todo el material audiovisual disponible de aquella vista sumarial para poder editar los 177 minutos de que finalmente consta el documental, donde vemos y escuchamos los pretextos que aquel grupo de criminales expresaron durante el juicio, en oposición a lo que declaró el fiscal Strassera quien, destacando la perversión moral del sadismo, negó que hubiese habido una especie de guerra inicial como destacaron aquellos militares, explicando -en la película aparece mucho más detallado- que se trató lisa y llanamente de una deliberada masacre.
En el filme observamos el ritmo frenético con el que se llevó a cabo el procedimiento judicial, los gestos, las miradas y las expresiones orales, al igual que los testimonios estremecedores de las víctimas del terrorismo de Estado y sus familiares, de algunos involucrados arrepentidos que obviaron los intentos de represalias, así como la confirmación del robo de bebés recién nacidos. Las sesiones se prolongaban hasta más allá de las 2 de la madrugada con el fin de acortar los días de este proceso que tenía lugar en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, para tratar de acelerar así la finalización de la causa.
Pero teniendo en cuenta que sólo la lectura de la sentencia fue transmitida de manera completa con imagen y sonido para ser vista por el público no presente en la sala, el documental de Ulises de la Orden tiene el valor de haberse fijado en los detalles más importantes del procedimiento, gracias al apoyo de una alianza de organizaciones argentinas que promueve la memoria sobre las violaciones a los derechos humanos del pasado reciente, las acciones de resistencia y las luchas por la verdad y la justicia. Memoria Abierta se llama y ellos fueron quienes facilitaron el acceso al registro audiovisual disponible del juicio, pues ya habían anteriormente digitalizado todos los registros en cinta magnética iniciales, siendo a su vez la productora asociada del film.
Previamente a todo ello, el director ya había intentado años atrás acceder a las grabaciones originales, pero en el canal público de televisión se lo negaron, según dice Ulises, por temores a castigos políticos. Inclusive le llegaron a sugerir que viajara a España, donde la Universidad de Salamanca tiene copia del material en custodia. Y para cuando consiguió saber que Memoria Abierta se las podía facilitar, le indicaron que había algunos faltantes, pero que en el Parlamento de Noruega podría encontrar una copia en VHS con las imágenes completas.
¿Cómo fue que acabó en Oslo una copia completa del juicio? Pues porque durante los alzamientos militares de 1988, dos años después de la vista, los jueces decidieron hacer una copia en casetes VHS hogareños y sacarla del país. La International Penal and Penitentiary Foundation, con sede en Dinamarca, fue quien ofició de nexo con el Parlamento Noruego, en cuyo archivo descansan actualmente los VHS.
©José Luis García/Cinestel.com





























