«Tots volem el millor per a ella» de Mar Coll; la necesidad de redefinir una identidad

«Todos queremos lo mejor para ella», la segunda película de la realizadora catalana Mar Coll, («Tres díes amb la família») es el retrato de Geni (Nora Navas), una mujer que un año antes sufrió un grave accidente de tráfico del que todavía padece algunas secuelas menores pero importantes, como una cojera, y que está inmersa en un profundo desconcierto porque, por un lado sus familiares creen que está lista para retomar su vida, y por otro ella se siente incapaz de estar a la altura de esas expectativas y ya no tiene ningún interés en lo que significó su vida anterior.
Todo ese cúmulo de desconciertos provocan que pase a tener poco a poco un comportamiento más errático y que vaya naciendo en ella una idea cada vez más sólida de fugarse del ambiente que le rodea. Conocedores de los deseos y las intenciones de Geni, los familiares parecen empeñados en que nada cambie y tratan de desprender sobre ella un falso manto protector y compasivo para intentar que todo siga igual.
Pero Geni no quiere acatar los convencionalismos, se siente incomprendida, y por eso prosigue con sus intentos de superar la situación, cometiendo torpezas de todo tipo. Todo ese conjunto de cosas es lo que acabará cuestionando los valores y las formas del mundo que la rodea. Para que las conductas humanas en las relaciones familiares queden más subrayadas, la directora ha ubicado a su protagonista dentro de una familia burguesa, sin ningún tipo de carencias ni de necesidades económicas, y por ese motivo descartaremos que, por ejemplo, su prolongada recuperación se deba a otros motivos de carácter económico o cultural y nos daremos cuenta de que es una mujer a la que le queda un margen para arriesgar en la vida, algo que una persona instalada en la pobreza nunca podría hacer y eso sí que le provocaría una verdadera angustia y desesperación, lo cual no le ocurre a esta protagonista.
Hay momentos en «Tots volem el millor per a ella» en los que realmente dudamos sobre quién es en realidad el torpe en sus actos. Uno de ellos es una entrevista de trabajo multitudinaria en la que Geni no logra comprender lo que le están preguntando y ahí es donde el espectador se puede cuestionar dónde está realmente lo absurdo, si en la aparente torpeza de la protagonista o en la pregunta que le están haciendo con ese método de selección de personal.
La película destaca por su precisión narrativa con un guión muy cuidado que trata, y lo consigue, que el público identifique los problemas del personaje que interpreta Nora Navas como los derivados de la necesidad de superación de una situación traumática, con una gran voluntad por su parte, pero con el freno que le impone la propia familia quienes parecen tener deseos ocultos de que esa situación continúe así. Y es que existen personas que, aunque nunca lo digan, se regodean de las desgracias de los demás para tratar de auto-convencerse de que ellos están muy bien y engañarse a sí mismos pensando, o que ellos lo han hecho todo bien, o que así nadie va a tener que cuestionar sus defectos propios.
Llegado a este punto, es evidente que esta historia es solo un pretexto que nos está hablando de algunos temas más profundos: la desubicación de los roles familiares tradicionales en la que la «cojera» de Geni podría ser alegórica con esa disfuncionalidad, -andamos cojos emocionalmente cuando nos hemos separado o divorciado de nuestra pareja-, y la necesidad de redefinirse y de construir una nueva identidad. Reinventarnos, en una palabra, que es lo que la película intenta transmitir con esta historia que nos confirma lo que ya vimos en el debut de Mar Coll con su anterior película, que la directora catalana, a pesar de su corta carrera, es una profesional a la que será interesante seguirle los pasos. Entre el resto del elenco de actores figura la argentina Valeria Bertuccelli.
©José Luis García/Cinestel.com




























