ISE 2026: Los drones transforman la narrativa visual del cine

ISE Barcelona 2026
El uso de drones voladores para cualquier creación audiovisual y más concretamente para las producciones relacionadas con el cine, está transformando la narrativa visual en algunas películas. Si bien no es obligatorio usarlos, lo cierto es que se han convertido en un complemento muy interesante, siempre y cuando no se abuse del número de veces en que se recurre a este tipo de imágenes.
Durante el Integrated Systems Europe, a Carlos Miguel Cortés de la empresa Airmedia 360, le preguntamos para Cinestel acerca de qué facilidades podrían tener las personas cineastas que buscan culminar una producción más bien modesta económicamente, para acceder a este servicio de alquiler de estos artefactos voladores.
Su respuesta fue que sí que hay posibilidades de adaptarse a presupuestos algo más reducidos, pero siempre respetando unas bases mínimas. Lo ideal es preguntar e informarse primero.
Y es que con esta nueva tecnología ahora es posible capturar planos antes imposibles, democratizando así el acceso a tomas aéreas que antes requerían el uso de helicópteros. Si recordamos, por ejemplo, las primeras imágenes de “La dolce vita” (1960), del genio italiano Federico Fellini, nos daremos cuenta del notable esfuerzo y complejidad que suponía el uso de aquellas grandes aeronaves con autogiro. Afortunadamente, ahora todo es más sencillo y los drones se ofrecen desde una perspectiva mucho más estable y diferente.
Pero el éxito de esta tecnología depende de una estricta regulación aérea y de la aparición de nuevos perfiles profesionales especializados. Y es ahora cuando el uso de drones en primera persona (FPV) permite captar persecuciones dinámicas o planos de gran belleza («beauty shots») con una agilidad que antes no existía. En grandes producciones, es incluso posible montar focos enormes en drones para rodar en entornos difíciles, como montañas, donde antes era imposible colocar equipos de luz.
¿Qué es lo que se necesita para que este sistema tan innovador pueda funcionar con éxito en una película? En el cine profesional, se suele trabajar con un equipo mínimo de dos personas: un piloto que controla el movimiento del dron y un operador de cámara que se encarga exclusivamente del encuadre y la estética del plano. Y se vislumbra un futuro donde la IA permitirá que los drones tengan mayor autonomía física, entendiendo mejor el espacio y los movimientos de las personas, lo que dotará a los aparatos de una «capacidad de decisión» que simplificará tareas manuales complejas.

Nerio Finol, piloto de dron I+D+i
Empresas como Airmedia 360 ofrecen este tipo de equipos en alquiler. En ese sentido, Carlos Miguel subraya la gran responsabilidad que conlleva volar cámaras de cine de alto valor, donde una ráfaga de viento imprevista puede suponer una pérdida financiera enorme, no sólo por el dron, sino por el costoso material que transporta, por lo que el uso de seguros especializados es imprescindible. Por ello, su empresa no solo vuela los aparatos y se encarga de todos los imprevistos, sino que gestiona integralmente el proceso de permisos, permitiendo que los directores se centren únicamente en la parte creativa.
En cualquier caso, en esta compañía que tiene sede en Canarias y delegaciones en Barcelona y Madrid, mantienen una postura cautelosa en lo que se refiere a la presencia de la Inteligencia Artificial (AI). Para Carlos Miguel, lo que define a una gran producción cinematográfica es el control total y preciso que ejercen un piloto y un operador humano, algo que difícilmente puede ser replicado con resultados íntimamente parecidos por una autonomía automatizada. En este punto, lo importante sería favorecer la capacidad de obtener resultados que se ajusten con precisión milimétrica a la visión creativa.
Además, el representante de Airmedia 360 admite que la IA podría permitir que producciones pequeñas logren planos similares a los profesionales sin el uso de drones, lo cual percibe como un riesgo para el sector. Por ello, defiende que el valor añadido del profesional —su capacidad de decisión y control absoluto— es lo que mantendrá la distinción entre un producto estándar y una obra cinematográfica de calidad superior.
Arnau Espejo, piloto de dron I+D+i de esta misma empresa, también estuvo presente en el ISE 2026 para intervenir en una de las presentaciones del informe sobre robótica presentado por el Clúster Audiovisual de Catalunya, donde aportó detalles técnicos sobre la operativa y las herramientas que utilizan en el rodaje.
Allí Arnau explicaba que utilizan diferentes tipos de drones, dependiendo de la finalidad de la secuencia y de los requisitos del director de fotografía. Los que se utilizan en cine normalmente son equipos de gran tamaño con sensores full-frame. Y en ese entorno, el técnico define al modelo DJI Inspire 3 como la «estrella» actual, ya que es el dron más grande y de mayor calidad que la ley permite volar en entornos urbanos en Europa debido a su peso, fiabilidad y rapidez.
Arnau subrayaba que el sector está altamente regulado. Independientemente del peso del dron, si se trabaja en entornos específicos, se requieren numerosos permisos. Y asimismo mencionaba que, aunque el Inspire 3 es el estándar para ciudades, en espacios abiertos como el desierto de los Monegros pueden utilizar drones todavía más grandes si la producción lo requiere, ya que en entornos urbanos hay que tener en cuenta las restricciones legales en cuanto a peso y seguridad.
En definitiva, los drones han pasado de ser una herramienta técnica a ser un motor creativo que permite a los directores imaginar y ejecutar planos que desafían la física y las limitaciones presupuestarias del pasado. A Federico Fellini seguro que le encantarían.
©José Luis García/Cinestel.com
































