Todd Solondz: “Me gusta jugar y a veces no me siguen el juego”

Filmoteca de Catalunya – Americana Film Fest
Cineasta extravagante donde los haya, el estadounidense Todd Solondz pasó por la Filmoteca de Catalunya para presentar el ciclo sobre su obra cinematográfica que está incluido en la programación del décimo Americana Film Fest de la ciudad de Barcelona.
Nacido en Nueva Jersey en 1959, el realizador es todo un referente del cine independiente de Norteamérica, al ser sus películas un intento de radiografiar la moral de su país desde un punto de vista áspero y mordaz, casi siempre incluyendo imágenes que incomodan al espectador por su violencia a nivel sexual o por ser marcadamente explícitas en ese sentido. Entre sus espectadores hay de todo, desde gente que lo alaba hasta quienes directamente lo insultan cuando presenta una película allí en los Estados Unidos.
Es un amante de la sátira, así que en sus películas el componente humorístico está asegurado: sólo hay que saber encontrarlo porque si no es así, seguro que las vas a detestar. La mayoría de sus personajes son insípidos y pueriles (él mismo dijo en la Sala Laya que su mentalidad tiene una parte de niño de 11 años); tampoco suelen ser atractivos físicamente, pero en sus filmes ocurre algo bastante inusual y es que algunas veces repite con actrices y actores de sus anteriores películas, quienes en la nueva interpretan al mismo individuo de las precedentes sin que no siempre se trate de un spin-off concreto.
“Yo creo que es muy importante ser amables y educados los unos con los otros, -explicaba en la Filmoteca-, pero en cambio pienso que los cineastas han de ser poco educados, y lo que a mí me preocupa es la gente que dice que las películas han de ser muy amables y sin embargo son ellos los que son de todo menos amables en su vida cotidiana y en sus conversaciones con los demás.”
Solondz se considera a sí mismo como un cineasta «virtualmente cancelado» por los impedimentos que dice sufrir para acceder a las plataformas de cine en internet. Siempre ha encontrado restricciones a sus películas, pero por lo visto hoy en día se producen con una mayor intensidad. También cree que hay mucha gente en el sector de la cultura que siente miedo a ser cancelada o a abordar ciertos temas en sus obras. “A mí me gusta jugar y algunas veces no me siguen el juego” -expresaba en Barcelona-.
Pero tal vez lo que más le molesta es la auto-censura que asegura existe hoy a escala global. Pone como ejemplo de ello a algunos cómicos estadounidenses que “han dejado de hacer giras porque tienen miedo de ofender la sensibilidad de los jóvenes. Hay mucho temor en general a ofender a alguien. Yo de hecho estoy acostumbrado a ofender y sigo aquí, así que no me ha ido tan mal. Me parece que no es divertido estar cerca de personas que no utilizan el humor y que sin ironía no tiene sentido hacer una película.”
Este cineasta, residente en Nueva York, afirma que ha aprendido mucho más de sus éxitos que de sus fracasos. “Si las películas recaudan mucho dinero, -reconoce-, lo tienes más fácil para hacer la siguiente; yo en realidad he hecho perder dinero a mucha gente por el tipo de películas que he rodado.”
Y aunque admite que ha habido una serie de adelantos y progresos tecnológicos que hacen que cada vez sea más viable hacer películas con bajo presupuesto porque el reto es cómo conseguir que la gente te vea, Todd Solondz acepta no sin resignación que “siempre ha sido un desafío el hacer películas de cine independiente, fuera del sistema de los grandes estudios. Hay muchas formas de hacerlo, pero los retos realmente ahora son muy grandes: hay muy poca gente que va al cine, porque hay muchas salas de cine independiente que se están cerrando y eso tiene una repercusión evidente, tanto en las películas que se hacen como en aquellas que realmente se exhiben en esos espacios.”
©José Luis García/Cinestel.com





























