“Muña, Muña”, de Paula Morel Kristof; sentido y deseo femenino

Estrenada en Argentina
Si hay dos películas que sobresalen en la filmografía surgida en Tucumán, en el norte de Argentina, esas son “Los Dueños” y “El Motoarrebatador”, entre cuyo respectivo elenco figuran la actriz Liliana Juárez y el actor Sergio Prina, ambos con un papel destacado que ahora repiten en la ópera prima de la directora Paula Morel Kristof, a quien se le ocurrió la idea inicial de este filme tras dar a luz.
“Muña, Muña” es una interesante película que se estrenó simultáneamente en numerosas ciudades de todo el país. La historia transcurre en un hermoso valle llamado “El Mollar”. Olga es una enfermera que ha llegado ya a los 60 años de edad, a quien su hijo Rubén le comunica que como quiere ampliar sus horizontes personales y profesionales, piensa marcharse al extranjero para estudiar.
Esa nueva situación provoca en Olga una gran convulsión interna, lo que la obliga a replantearse ciertas cosas a nivel personal que tienen que ver con el sentido que ella le está dando a su vida. Mientras trata de conseguir el dinero necesario para que su hijo pueda hacer ese viaje, conoce a un turista francés más joven que ella y ese encuentro da rienda suelta al retorno de algunas percepciones íntimas que esta mujer mantenía adormecidas desde hacía tiempo.
Aun cuando Olga es una mujer pausada y algo reservada, la película nos ofrece la posibilidad de comprenderla y empatizar con ella a través de su expresividad y de su ligazón a los sentimientos y al deseo femenino, siempre presente en esta historia espléndidamente desarrollada que contó con algunas curadurías de guion efectuadas por, entre otros, Agustín Toscano, Celina Murga y Nicolás Giacobone, uno de los cuatro guionistas que recibieron el Oscar por su trabajo en “Birdman”, de Alejandro González Iñárritu.
Según algunos habitantes de Tucumán que apelan a la sabiduría de la naturaleza “el té de muña te da la posibilidad de enamorarte una y otra vez”. Y justamente ese cocimiento es el que le da el nombre a esta película que, con la elección de su protagonista omnipresente Liliana Juárez en su papel de Olguita, también subraya que huye de los estereotipos físicos que el sector de la publicidad fue imponiendo en nuestras vidas desde hace ya bastantes décadas, reafirmando así que la belleza tal vez hay que buscarla de una forma más realista en el interior de las personas y no de una manera tan superficial (y esto serviría tanto para hombres como para mujeres). Quizá lo de “ser linda o lindo” depende de otros factores más allá de los socialmente dominantes.
Por otro lado, es encantador el hecho de que “Muña Muña” también contenga algunas pequeñas pinceladas de comedia, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante la historia de una mujer que pudiera tener un poco de miedo a quedarse sola y que quiere intentar que esa situación no se quede así por mucho tiempo. Y esos deseos de Olga se perciben en todo momento, inclusive en una escena que corresponde a una fiesta de aniversario.
Asimismo, de una manera bastante subliminal, es decir, en el subtexto de la película, también hallamos la desgracia y la desdicha que supone el progresivo abandono de la gente joven desde su tierra rural natal hacia otros territorios más concurridos, pues aunque el hijo se va para estudiar, también es sabido que muchas veces en la vida real no regresan, por lo que ver algo así en la película igualmente nos da que pensar.
Paula Morel Kristof es, además de la realizadora, productora del filme en unión con otras personas como Toscano. Filmó la película mayormente en casa de su abuela Magdalena, a quien apodan “la tucumana más bella”, y su mamá tuvo que solicitar un préstamo para cubrir el catering del rodaje. Y por último, pero no por ello menos importante, destacaremos el gran trabajo de sonido de Lucía Palenzuela y Fernando Galluzzi, así como el montaje de Geraldina Rodríguez (SAE) junto con la asistenta Emilia Vergara.
©José Luis García/Cinestel.com






























