ISE 2026: los cines reciben tejidos ignífugos creados en Orduña 1755

ISE Barcelona 2026
Todas las salas cinematográficas a las que acudimos a ver películas garantizan al espectador un nivel de seguridad extremadamente alto en todas y cada una de sus instalaciones. Para poder recibir público, los espacios para visionado fílmico comunitario tienen que cumplir una normativa muy estricta ya desde el principio, algo que es una cuestión imprescindible para obtener la autorización de esa actividad.
Si una sala no reúne los requisitos exigidos para la protección del público, no podrá abrir.
Orduña 1755 es una empresa histórica valenciana que en la actualidad se dedica a proveer de tejidos ignífugos a los fabricantes de telones, moquetas o butacas de cualquier auditorio.
Esta compañía, cuyos directivos son ya la novena generación de su familia, estuvo presente con stand propio en el Integrated System Europe 2026.
Con sede en Moncada, la firma asegura que su misión es la de proveer soluciones textiles técnicas de alto rendimiento —especialmente en tejidos ignífugos, acústicos y especiales— combinando una tradición textil centenaria con innovación.
En entrevista con su CEO, Gonzalo Orduña Julián, vamos a conocer algunas cosas más sobre los entresijos de este tipo de materiales, distinguiendo entre fibras que poseen propiedades resistentes de forma natural y aquellas tratadas químicamente. Además, analizaremos cómo la empresa gestiona la sostenibilidad mediante el reciclaje de materiales para crear soluciones de aislamiento acústico de múltiples capas. Y asimismo también nos fijaremos en la importancia del acondicionamiento sonoro personalizado para optimizar la fidelidad del audio en diversas salas.
– Para comenzar querría que me explicara la diferencia entre tejidos ignífugos permanentes y no permanentes.
El carácter permanente o no de un tejido se basa en su resistencia al lavado acuoso. Son permanentes porque son inherentemente ignífugos, como ocurre con las fibras de poliéster que lo son desde su extrusión. Los no permanentes son tejidos, como el algodón o mezclas de poliéster, que se convierten en ignífugos mediante un acabado o tratamiento final. Estos acabados son temporales y pueden perderse con el tiempo o los lavados.
– Todos los auditorios y también las salas de cine, por ley necesitan tener tejidos ignífugos en toda su estructura, para prácticamente eliminar la posibilidad de incendios, ¿verdad?
Sí, por ley es obligatorio. Además, existen diferentes niveles de resistencia al fuego según el uso. No es lo mismo un tejido ignífugo certificado para ropa de cama, donde la prueba es poco exigente, que uno para el revestimiento de la pared de un cine, donde la norma es mucho más estricta. Cada uso tiene su certificado adecuado a su naturaleza.
– ¿Y qué problemas podría llegar a haber con los focos y las luces?
Hemos visto alguna vez que algún foco se ha incendiado, aunque es un problema más del pasado. Antiguamente, las lámparas incandescentes generaban mucha temperatura y eran un foco de siniestros, pero con la tecnología led esto se ha resuelto.
– Estos tejidos tienen varias capas; me imagino que un cine necesitaría al menos siete capas, ¿no es así?
En un cine intervienen muchos tejidos. Los telones suelen ser gruesos y a veces tienen varias capas; se rigen por la norma de Clase 1 de elementos verticales suspendidos del Código Técnico de Edificación. También están la tapicería de las butacas y el revestimiento de paredes y techos, que tienen normas diferentes. Todos deben ser de alta resistencia al fuego al tratarse de espacios de pública concurrencia.
– Ustedes tienen un programa de reciclaje de tejidos dañados o con taras, ¿cómo funciona?
Los tejidos termoplásticos, como el poliéster acrílico, son asimilables a plásticos y pueden reciclarse para convertirse en botellas. Otros tejidos se trituran para crear «tejidos no tejidos», usados en mantas de transporte o fieltros de aislamiento acústico para automoción. Además, fabricamos soluciones acústicas de hasta siete capas donde, en las capas ocultas, podemos aprovechar tejidos con taras estéticas —como diferencias de color o contaminación de fibras— que siguen cumpliendo los requisitos ignífugos. Es una forma eficiente de reciclarlos.
– ¿Como profesional a la hora de evaluar un proyecto, prefiere una sala de cine grande o una pequeña? ¿Qué importancia tiene en cada una el factor acústico?
Ambas deben estar acondicionadas acústicamente según sus dimensiones, ya que cada espacio tiene una naturaleza diferente. Hoy en día, mediante modelos matemáticos, diseñamos soluciones para reducir la reverberación y lograr que el sonido, la música o la palabra se escuchen con la máxima fidelidad y confort posible.
– Como empresa familiar, ¿reciben apoyos para mantenerse frente a las multinacionales?
Más del 50% de las empresas son familiares en nuestro país. Aunque existen asociaciones que podrían ofrecer algún tipo de ayuda, hasta donde yo sé no las hay. El verdadero apoyo es el valor, el empeño, la responsabilidad y el cariño que ponemos en el negocio, lo que nos hace más resilientes. Al final, somos los propietarios quienes debemos defender nuestra empresa.
©José Luis García/Cinestel.com
































