“Por un tiempo” de Gustavo Garzón; cómo superar un bloqueo mental

Lleva más de treinta años en la profesión de actor y aunque había tenido ya algunas experiencias de dirección teatral y de guión, aborda con este film su acceso a la realización cinematográfica. “Por un tiempo” se sostiene por una parte en la asunción de la paternidad y por otra en su aceptación plena. Tuvo su première mundial en Lleida, en la Mostra de cine latinoamericano.
La historia –que transcurre en Buenos Aires- comienza cuando en la vida de una pareja de clase acomodada, embarazados por primera vez luego de una intensa búsqueda, irrumpe una hija del protagonista, producto de una relación circunstancial ocurrida 12 años atrás, cuya existencia desconocía y de quien debe hacerse cargo ante una grave enfermedad de la madre. Esto altera completamente la vida cotidiana de la pareja.
Los protagonistas son Esteban Lamothe, Ana Katz y la debutante Mora Arenillas. No sabemos si fue casual o intencionado pero Garzón se propuso expresar en la película justamente las tres acepciones que da el diccionario de la Real Academia para la palabra embarazo: el proceso de gestación lo representa la esposa en una excelente interpretación; el impedimento, dificultad y obstáculo lo vive el marido al enterarse de repente que tiene una hija de once años (una situación embarazosa); y el encogimiento, falta de soltura en los modales y en la acción está representado en la hija.
Tal vez el desarrollo de la narración debería de haber permitido que el espectador supiera con un poco más de antelación que es lo que le sucede a la niña. Esa incertidumbre, ese no saber exactamente lo que le está pasando, puede desconcertar a quienes son profanos en la psicología. El dilema comienza a resolverse tras un hallazgo callejero completamente fortuito.
Lo que viene a ocurrir es que la niña queda traumatizada al conocer a su padre y sufre un tipo de bloqueo mental al ser incapaz de controlar sus emociones. Todas las sensaciones y reacciones hacia las personas son decisiones que tomamos que tienen que ver con cómo nos percibimos a nosotros mismos y lo que nos sucede.
Entre los productores de la película se encuentran los uruguayos Daniel Hendler y Micaela Solé. También vemos a Mirella Pascual en el centro escolar al que acude la niña que vive circunstancialmente con su padre porque su madre había sido ingresada en un hospital. Pablo Ratto y Carlos Saiegh son, junto a Gustavo Garzón, los productores argentinos.
©José Luis García/Cinestel.com

Premiere mundial en Lleida